Incompatibilismo

Los incompatibilistas están de acuerdo con que el determinismo no deja espacio al libre albedrío. Como resultado, rechazan una o ambas.

El Incompatibilismo es la visión de que un universo determinista está completamente en desacuerdo con la noción que la gente tiene del libre albedrío; que hay una dicotomía entre determinismo y Libre albedrío en donde los filósofos deben escoger una o la otra. Esta visión es perseguida al menos de tres formas: los libertarianos niegan que el universo sea determinista. los deterministas fuertes niegan que exista cualquier tipo del libre albedrío, y los pesimistas incompatibilistas (indeterministas fuertes) niegan tanto que el universo sea determinado como que el libre albedrío exista. Algunos de estas visiones incompatibilistas tienen más problemas que otras tratando con el argumento estandard en contra del libre albedrío.

El incompatibilismo es contrastado con el compatibilismo, el cual rechaza la dicotomía determinismo/libre albedrío. Los compatibilistas mantienen el libre albedrío definiéndolo más como una "libertad para actuar"- una movida que se ha encontrado con algunas críticas.

Libertarianismo

El Libertarianismo Metafísico arguye que el libre albedrío es real y que el determinismo es falso. Sin embargo, tal dualismo corre el riesgo de un infinito regrsivo;[1] si una mente tal es real, una objeción puede ser todavía levantada usando el argumento estandard contra el libre albedrío de que es formada por un poder superior. El libertariano Robert Kane (entre otros) presentaron un modelo alternativo:

Robert Kane (editor del Oxford Handbook of Free Will) es un destacado filósofo incompatibilista a favor del libre albedrío. Kane busca sostener que las personas son moralmente responsables por las decisiones que involucran indeterminismo en su proceso. Los críticos mantienen que Kane falla para superar el más grande desafío a tal cometido: "el argumento a partir de la suerte".[2] Es decir, si una elección moral crítica es un asunto de suerte (fluctuaciones cuánticas indeterminadas), entonces ¿bajo qué bases podemos sostener que una persona sea responsable por su acción final? Más aún, incluso si imaginamos que una persona puede cometer un acto de voluntad antes de tiempo, para efectuar la acción moral más probable en el próximo momento crítico, este acto de 'querer' fue en sí mismo una cuestión de suerte.

El Libertarianismo en la filosofía de la mente no está relacionado con la filosofía política del mismo nombre. Esto sugiere que en realidad no tenemos libre albredrío, que es incompatible con el determinismo, y que por lo tanto el futuro no está determinado. Por ejemplo, en este momento, uno podría o continuar leyendo este artículo si quisiera, o parar. Bajo esta afirmación, ya que uno podría hacer cualquiera de las dos, el hecho de cómo la historia del mundo continuará a desarrollarse no está actualmente determinada de una u otra manera.

Un famoso proponente de esta visión era Lucrecio, , quien afirmaba que el libre albedrío surge del azar, movimientos caóticos de átomos llamados " clinamen". Una gran objeción a esta visión es que la ciencia ha mostrado gradualmente que el mundo fisico obedece más y más a leyes completamente deterministas, y parece sugerir que nuestras mentes son también parte del mundo físico como todo lo demás. Si estas suposiciones son correctas, el libertarianismo incompatibilista sólo puede ser sostenido como una pretensión de que el libre albedrío es un fenómeno sobrenatural, que no obedece a las leyes de la naturaleza (como, por ejemplo, las sostenidas por algunas tradiciones religiosas).

Sin embargo, muchos de los puntos de vista libertarios descansan sobre una visión indeterminista del universo físico, bajo la suposición de que la idea de un universo determinista o "de mecanismo de reloj" se ha convertido en anticuada desde el adviento de la mecánica cuántica. Asumiendo un universo indeterminado las construcciones filosóficas libertarianas pueden ser propuestas bajo la suposición del Fisicalismo.

Hay puntos de vista libertarios basados en el indeterminismo y fisicalismo, el cual está estrechamente relacionado con el naturalismo.[5] quien enfatiza que si nuestro carácter está formado indeterminadamente (por "acciones autoformantes"), entonces nuestras acciones todavía pueden fluir de nuestro carácter, y aún ser libres incompatibilistamente.

Alternativamente, los puntos de vista libertarianos basados en el indeterminismo han sido propuestos sin la suposición del naturalismo. Cuando C. S. Lewis escribió Milagros,[6] la mecánica cuántica (y el indeterminismo físico) estaba sólo en sus etapas iniciales de aceptación, pero de todas formas Lewis declaró la posibilidad lógica de que si el mundo físico se demostraba como indeterminado, esto proveería una entrada (interacción) puntual en el sistema tradicionalmente visto como cerrado, en donde un evento científicamente descrito como físicamente probable/improbable podría ser descrito filosóficamente como una acción de una entidad no-física en la realidad física (notando que bajo un punto de vista fisicalista, la entidad no física deber ser independiente de la autoidentidad o proceso mental del ser sensitivo). Lewis menciona esto solamente de pasada, poniendo de manifiesto que su tesis no depende de ella absolutamente.

Otros usan un tipo del monismo anómalo de Donald Davidson para sugerir que a pesar de que la mente es de hecho una parte del mundo físico, se refiere a un nivel diferente de descripción de los mismos hechos, de tal forma que a pesar de que haya leyes deterministas bajo la descripción física, no hay tales leyes bajo la descripción mental, y así nuestras acciones son libres y no determinadas.[7]

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