Incidente del 28 de febrero de 1947 en Taiwán

La campana que se hace sonar cada 28 de febrero en el Parque de la Paz, Taipei.

El Incidente del 28 de febrero (en chino: 二二八事件,  pinyin: èr èr bā shì jiàn) o la Masacre del 28 de febrero fue un levantamiento en Taiwán que se inició el 28 de febrero de 1947 y fue brutalmente reprimido por el gobierno chino del Kuomintang, resultando en la muerte de unos 30.000 civiles.

Actualmente en esta fecha se conmemora en Taiwán el Día de la Paz. Hasta hace pocos años, el incidente era excluido de los textos oficiales de enseñanza, y actualmente aún existe controversia y se debate frecuentemente sobre los detalles y las consecuencias de lo que ocurrió.

En 1945 termina la II Guerra Mundial, y con ella 50 años de gobierno japonés. En octubre de ese año, Naciones Unidas entrega el control administrativo de Taiwán a la República de China, entonces gobernada por el Kuomintang (el partido nacionalista de Chiang Kai-Shek). En el momento de los sucesos había grandes tensiones entre los taiwaneses y los chinos continentales, debido al alto nivel de corrupción y de opresión hacia la población local por parte de las nuevas autoridades. El punto culminante de estas tensiones llegó el 27 de febrero de 1947 en Taipéi por una disputa entre una vendedora de cigarrillos y un oficial de aduanas, lo que desencadenó una ola de desórdenes en las calles e inició un levantamiento que duró varios días, hasta ser brutalmente reprimido por el ejército de la República de China.

La mención de este conflicto fue tabú oficialmente durante décadas. En el aniversario del evento en 1995, el presidente Lee Teng-hui abordó el tema públicamente, por primera vez para un jefe de Estado taiwanés. El evento es ahora abiertamente discutido y conmemorado como el Día de la Paz (simplificado 纪念日 和平 chino:, chino tradicional: 紀念日 和平, pinyin: jìniànrì Heping) y los detalles de lo que ocurrió se han convertido en objeto de investigación. Cada 28 de febrero, el presidente y altos funcionarios de la República de China se reúnen con familiares de las víctimas y se hace sonar una campana en su memoria. El presidente se inclina ante los familiares de las víctimas del 2-28 y da a cada uno un certificado en el que se declara oficialmente a la familia inocente de cualquier delito. Monumentos y parques a las víctimas del 2-28 se han erigido en varias ciudades de Taiwán, como Kaohsiung y Taipei.

Antecedentes

El lugar donde se inició el incidente, entre Nanjing West Road y Yanping North Road -imagen de 2012-
Placa conmemorativa, Nanjing West Road

Tras perder la Primera Guerra Sino-japonesa (1894-1895), el Imperio Qing cedió a perpetuidad Taiwan y Penghu a Japón. La resistencia armada contra los nuevos administradores fue en gran parte ahogada ya en la década de 1920 y, a partir de entonces, la percepción en Taiwán de las normas japonesas se vuelve significativamente más favorable que en otras partes de Asia oriental, en parte debido a que durante sus 50 años (1895-1945) de régimen colonial, Japón desarrolló la economía de la isla y elevó el nivel de vida de la mayoría de los taiwaneses, con la disposición estratégica de Taiwán como base de abastecimiento para las principales islas de Japón. Más tarde, los taiwaneses comienzan a adoptar nombres japoneses y a practicar el sintoísmo, mientras en las escuelas se inculcaba a los estudiantes el "espíritu japonés". Cuando llega la Segunda Guerra Mundial, muchos taiwaneses dominaban los dos idiomas, taiwanés y japonés, si bien mantenían su identidad única.

Con la derrota de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial, Taiwán fue puesto provisionalmente bajo el control administrativo de la República de China, en un intento de lograr cierta estabilidad hasta que se firmase un acuerdo permanente. Chen Yi, el designado gobernador general chino para Taiwán, llegó el 24 de octubre de 1945 y fue recibido por el último gobernador japonés, Ando Rikichi, quien firmó el documento de "traspaso" al día siguiente. Éste resultó ser jurídicamente controvertido, ya que Japón no renunciaría oficialmente a Taiwán hasta el tratado de San Francisco en 1952, que además no menciona qué nación sería desde entonces soberana en la isla, cuestiones que algunos partidarios de la independencia usaron para justificar la libre determinación, de acuerdo con el artículo 77B de la Carta de Naciones Unidas, que considera fideicomisos "los territorios que puedan ser segregados de estados enemigos como resultado de la Segunda Guerra Mundial".

Aunque al principio fue bien recibida, pronto la administración china provocó el descontento entre los taiwaneses, debido a la inestabilidad económica derivada de la guerra civil china. Como Gobernador General, Chen Yi asumió y amplió el sistema japonés de monopolios estatales del tabaco, azúcar, alcanfor, té, papel, productos químicos, refino de petróleo y cemento. Se confiscaron cerca de 500 fábricas y minas de propiedad japonesa, y miles de viviendas particulares. La mala gestión económica llevó a un gran mercado negro, inflación galopante y escasez de alimentos. Muchos productos fueron confiscados y enviados a China, donde eran vendidos con los precios inflados, provocando la escasez general de productos en Taiwán. En primavera de 1946 el precio del arroz se había multiplicado por cien respecto al valor que tenía al llegar el gobierno chino, y era cuatrocientas veces mayor en enero de 1947 [5]. Especuladores de China dominaban la industria y las oficinas políticas y judiciales, desplazando a los taiwaneses que habían sido empleados anteriormente, y gran parte de las tropas de China se entregaba al saqueo y el robo, contribuyendo a la degradación general de las infraestructuras y los servicios públicos [6].

Muchos miembros de la administración china llegaban a Taiwan con el recuerdo reciente de las atrocidades japonesas cometidas en China durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945), y su sentimiento anti-japonés les llevaba a ver a los taiwaneses, que habían sido criados y educados bajo el sistema japonés, como traidores o políticamente poco fiables. Al mismo tiempo, muchos taiwaneses habían prosperado con el imperio japonés y consideraban su influencia favorable, algunos incluso habían combatido contra China en la guerra, alistados en el ejército imperial. La élite taiwanesa había logrado cierto grado de autonomía bajo el dominio japonés y esperaban el mismo trato del gobierno chino entrante. Sin embargo, los nacionalistas chinos optaron por una política diferente, centralizando los poderes del gobierno y reduciendo la autoridad local. Los esfuerzos del KMT en este sentido eran debidos a la desagradable experiencia de la Era de los Señores de la Guerra cuando distintas camarillas militares habían desgarrado el país hasta dividirlo.

Así, esta rivalidad latente y los diferentes objetivos de chinos y taiwaneses, junto con los malentendidos culturales, la hostilidad racial y la corrupción gubernamental, sirvieron para inflamar aún más las tensiones en ambos lados.

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