Incendio del supermercado Ycuá Bolaños

Tragedia de Ycua Bolaños
Ycuá Bolaños IV "Botanico".jpg
Fachada del local, foto tomada antes de la tragedia.
Fecha1 de agosto de 2004
Hora11:20 (UTC-4)
CausaIncendio provocado por acumulación de grasa, carbonilla en la chimenea del Patio de Comidas.
LugarYcuá Bolaños: Botánico (Barrio Trinidad)
Bandera de ParaguayAsunción, Paraguay
Coordenadas25°15′24″S 57°35′02″O / 25°15′24″S 57°35′02″O / -57.5839
Fallecidos327[2]
Heridos249[3]
Desaparecidos6
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El incendio del supermercado Ycuá Bolaños, conocido también como la Tragedia de Ycuá Bolaños, (abreviada 1-A-04 o simplemente 1-A), es la tragedia civil más grande sucedida en la historia del Paraguay, durante tiempos de paz, considerada la peor tragedia desde la Guerra del Chaco[4]​; ocurrida en la ciudad capital Asunción el domingo 1 de agosto de 2004, dentro del supermercado Ycua Bolaños, sucursal "Botánico", del Barrio Trinidad. Aquel fatídico día, aproximadamente las 11:20 horas de la mañana (hora local), se desató el incendio, que comenzó por una combustión de grasa y carbonilla acumulada en la chimenea del restaurante debido a la falta de mantenimiento y limpieza, fuego que fue propagándose por encima del cielorraso, hasta ceder y arrasar con todo el local. Según informes policiales y de testigos, al momento de producirse el accidente, los guardias de seguridad cerraron las puertas del recinto para evitar que las personas, que colmaban el centro comercial, escaparan con bienes que no hubieran pagado, y a causa de esto se debió el elevado número de fallecidos.

Como resultado, según fuente oficial, de la página de la Corte Suprema de Justicia, 327 personas perdieron la vida, 249 resultaron heridas de diversa consideración [6]

Varios fueron imputados por el hecho, entre ellos los funcionarios municipales competentes, los guardias, los propietarios y accionistas del local, y el arquitecto encargado de la obra. Debido a que según testigos, los dueños ordenaron a los guardias cerrar las puertas durante el incidente, fueron imputados el dueño de la cadena Juan Pío Paiva, su hijo Víctor Daniel Paiva y el guardia Daniel Areco. El juicio contra éstos, que duró más de cuatro meses, culminó en primera instancia el martes 5 de diciembre de 2006, cuando el tribunal, con los votos de dos de sus tres jueces, los condenó como responsables de "homicidio culposo" con una pena de 5 años de prisión, en vez de los 25 años que solicitaban los querellantes y la fiscalía como autores del delito de "homicidio doloso agravado". Esta decisión provocó graves incidentes en la capital de Paraguay,[7]​ al considerarse que las penas eran muy bajas. Mientras el último juez leía los fundamentos de su decisión, las víctimas saltaron de sus asientos y tiraron las sillas contra los jueces, viéndose interrumpida la lectura de la sentencia. Este hecho ha sido argumentado por diversas instancias judiciales y por querellantes para sostener que en este juicio no hubo sentencia, puesto que no se leyó completamente la decisión de los jueces, y el proceso quedó interrumpido antes de su conclusión. Finalmente al reanudarse el juicio, luego de varias suspensiones, éstos fueron condenados ya por "homicidio doloso" con una pena de iba de 5 hasta 25 años.

Se prevé el derrumbe del edificio en ruinas y la construcción de un memorial, será un conglomerado arquitectónico que incluirá un monumento, jardines, capilla ecuménica y sitio de recordación que también tendrá por fin, homenajear a las víctimas.[8]

El edificio

El edificio donde se produjo el incendio había sido inaugurado tres años antes, en diciembre del 2001, ubicado sobre las Avenidas Artigas y Santísima Trinidad de Asunción, siendo uno de los más modernos de la cadena y de la ciudad en ese entonces. Abarcaba una superficie de 12.000 metros cuadrados, contaba con estacionamientos para más de 350 vehículos, además de oficinas y un restaurante. Había sido autorizado para su funcionamiento por las autoridades del municipio de Asunción, pese a que informes periciales lo calificaron con posterioridad como "una bomba de tiempo".[6]

Al no contar con medidas de extracción del material altamente inflamable acumulado en el recinto, este terminó convirtiéndose en una trampa mortal. Pese a lo anterior, la municipalidad afirma que en los planos el recinto contaba con alarmas de humo (que no se activaron), extintores, irrigadores, señalética y otras medidas preventivas en caso de incendios o tragedias.