Impulsividad

La impulsividad es un estilo cognitivo, término usado en psicología. Es la predisposición a reaccionar de forma inesperada, rápida, y desmedida ante una situación externa que puede resultar amenazante, o ante un estímulo interno propio del individuo, sin tener una reflexión previa ni tomar en cuenta las consecuencias que pueden provocar sus actos.

En la impulsividad predomina la baja tolerancia al estrés y la frustración, la falta de control de impulsos, y los comportamientos agresivos, que pueden poner en riesgo al individuo que puede llegar a ser asociado a actos delictivos. Una persona impulsiva puede calificarse como imprudente, arriesgada, poco reflexiva, insensata, natural, inconsciente, rápida e irresponsable.[1]

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Puede ser genética o por déficit de serotonina y es considerada una de las características más predominantes en síndromes psicopatológicos como el trastorno de déficit atencional con/sin hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de personalidad (TLP), el trastorno bipolar, el trastorno por control de los impulsos, los comportamientos antisociales y el trastorno de dependencia de sustancias.[3] En las situaciones de incertidumbre o ambigüedad el individuo debe elegir entre actuar, aunque cometa errores, o sólo dar los pasos que considere y evalúe como correctos, minimizando los errores (pero también perdiendo un tiempo precioso en ocasiones, claro).

La I/R, por tanto, se refiere a la tendencia a inhibir las respuestas iniciales y a reparar en ellas con el fin de evaluar su grado de precisión.

Los impulsivos muestran menos ansiedad por cometer errores y orientación además se hace un lugar hacia el éxito rápido, más que a evitar el fracaso, tienen bajos estándares de rendimiento y menor motivación por tareas que implican aprender.

Para evaluar este estilo cognitivo se usa la prueba de emparejamiento de figuras familiares.

Teorías de la Impulsividad

Teoría de Gray

La impulsividad se relaciona con la extraversión y se define como la sensibilidad para actuar frente a estímulos de recompensa o de ausencia de castigo, activando la conducta. Estudios posteriores realizados para evaluar el proceso de toma de decisiones concluyeron que la impulsividad si se relaciona con la extroversión, mas no con la sensibilidad a la recompensa. Así, los dos sistemas dan cuenta de las diferencias individuales en el estudio de la personalidad.[4]

Teoría de Eynseck

Eynseck propuso dos teorías de la extraversión y sobre la base de ellas estudió la impulsividad. Incluyó la impulsividad dentro de la escala de Extraversión del cuestionario de personalidad EPI. Para Eynseck la impulsividad – así como la sociabilidad- caracterizan la extraversión. Así se establece que, los extravertidos son más impulsivos, mientras que los introvertidos son menos impulsivos y presentan mayores niveles de arousal. Entre ambos tipos hay diferencias en cuanto a los procesos cognitivos influidos por el arousal y por ello, en su rendimiento en distintas actividades.[5]

Teoría de Revelle

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Para Revelle las personas con baja o alta impulsividad se diferencian en sus ritmos circadianos respecto al arousal. Aquellos con baja impulsividad alcanzan un nivel máximo de arousal a una hora más temprana del día y ambos grupos tanto en la mañana como en la tarde presentan niveles contrarios de arousal. Esto fue comprobado a través de evidencia empírica donde además se destacó que, los efectos del arousal afectarán de forma diferente a ambos grupos en los dos momentos del día (mañana y noche).[5]

Teoría de Dickman

La teoría de Dickman habla sobre la impulsividad superior (IS) que es la tendencia a actuar rápidamente deliberando menos que otros individuos, con habilidades semejantes a las de ellos, ante diversas situaciones. Se divide en dos clases de impulsividad: la impulsividad funcional (IF) y la impulsividad disfuncional (ID). La funcional (IF) se relaciona con conceptos como el entusiasmo, altos niveles de actividad, audacia, búsqueda de sensaciones y aventuras, toma de riesgos, y con el atrevimiento. Además, cuenta con un procesamiento de la información efectivo, que genera que el individuo tenga una toma de decisiones veloces y adecuadas con consecuencias favorables.[4]

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