Impuesto sobre la renta de las personas físicas (España)

El impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o IRPF es un impuesto personal, progresivo y directo que grava la renta obtenida en un año natural por las personas físicas residentes en España. Así pues, es una figura impositiva perteneciente al sistema tributario español.

En los ordenamientos tributarios contemporáneos, el impuesto sobre la renta es el pilar más significativo del sistema tributario. El IRPF refleja con nitidez los principios tributarios constitucionales y de justicia material, entre los que cabe destacar el principio de progresividad, de generalidad y de capacidad económica.

La normativa aplicable al impuesto será la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, así como su correspondiente Reglamento, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y se modifica el Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones, aprobado por Real Decreto 304/2004, de 20 de febrero.


La contribución general sobre la renta, nombre inicial del IRPF, fue aprobada por las Cortes Constituyentes de la Segunda República Española, mediante Ley de 20 de noviembre de 1932,[2]​ siendo ministro de Hacienda Joaquín Chapaprieta, se rebajó el mínimo exento a 80.000 pesetas y se aumentaron las tarifas hasta el máximo del 11 %, manteniéndose el mínimo al 1 %. Hubo varias reformas entre los años 40 y 50. La reforma del Estado central en un Estado descentralizado en los años 90 tuvo como resultado más cambios. Más recientemente, la reforma de 2007 continuó con el proceso de descentralización, dando más recursos a las comunidades autónomas.


El IRPF es un impuesto de carácter directo, personal, subjetivo, progresivo, periódico y con gravamen de renta de acuerdo a su naturaleza

  • Directo: porque su gravamen recae sobre un índice directo de capacidad económica (renta del contribuyente que desvela auténtica riqueza o capacidad económica de su titular).
  • Personal: hecho imponible se delimita por la referencia a una persona como centro de imputación del objeto gravado “renta” y no sobre un bien.
  • Subjetivo: porque tiene en cuenta la renta de acuerdo con la situación personal y familiar de cada persona física (edad y grado de discapacidad del contribuyente o personas a su cargo)
  • Progresivo: a mayor base imponible, se tributa en mayor porcentaje de esa renta
  • Periódico: porque tributa en un lapso o intervalo temporal llamado periodo impositivo que normalmente coincide con el año natural
  • Analítico o gravamen de renta de acuerdo con su naturaleza, en cuanto a que los distintos componentes o rentas del hecho imponible se integran en la base imponible de forma distinta en atención a su origen.

En la actualidad está cedido parcialmente a las comunidades autónomas: elementos cuantitativos y exenciones sobre todo.

Conceptos básicos

  • Rendimiento Íntegro: (RI) Es el importe total de cada una de las fuentes de renta.
  • Rendimiento Neto: (RN) Es el RI minorado en los gastos fiscalmente deducibles para cada una de las categorías de renta. Por ejemplo, en el caso de los rendimientos del trabajo personal se incluyen los gastos de seguridad social.
  • Base Imponible: (BI) Es la suma de los RN. Se distingue una base general y una base del ahorro.
    • Base imponible del ahorro: se integran determinadas fuentes de renta como rendimientos de cuentas bancarias y esta suma se lleva a su tipo fijo
    • Base imponible general: se integran los rendimientos de trabajo, rendimientos de actividades económicas y algunas fuentes de renta de capital mobiliario tal como establece la ley en su articulado y se lleva a la escala de gravamen
  • Base Liquidable: (BL) Es la BI menos una serie de reducciones, entre las cuales se encuentra un mínimo personal/vital/familiar.
  • Gravamen: Tanto a la base general como a la base del ahorro se aplica una escala progresiva. Para la base del ahorro se usa una escala con 3 tramos y tipos que van del 21% al 27%.[3]
  • Cuota Íntegra: La cuota íntegra será la suma de las cantidades resultantes de aplicar los tipos de gravamen a las bases liquidables general y del ahorro, respectivamente.
  • Cuota Líquida: (CL) Es la CI menos una serie de deducciones. Por ejemplo, las deducciones por adquisición de vivienda
  • Cuota Diferencial: (CD) Es la CL menos las retenciones, ingresos a cuenta, pagos fraccionados, deducciones por doble imposición internacional y deducciones por maternidad. Su importe será negativo (a devolver) si el importe de los pagos a cuenta (retenciones, ingresos a cuenta y pagos fraccionados) es superior al importe de la cuota líquida.
  • Mínimo exento: es una forma de exención tributaria por la que una parte de los ingresos no se gravan por considerar que corresponden al mínimo vital o gastos de subsistencia. Se suele distinguir entre el mínimo personal (aplicable a cualquier persona, cuya cuantía para el año 2015 fue de 5550 €) y el mínimo familiar (que se añade al anterior y depende de circunstancias familiares como hijos o personas mayores a su cargo).[4]
  • Mínimo exento (2): también se denomina -de manera algo confusa- mínimo exento a la cantidad de ingresos anuales que, cualquier contribuyente que no la alcance, estará exento de tener que pagar IRPF alguno. En el año 2015 este mínimo estaba fijado en 12 000 €.[5]
  • Mínimo exento de declarar u obligación de declarar: existe un mínimo de ingresos anuales por debajo del cual el contribuyente no está obligado a presentar la declaración de la renta (aunque sí a tributar lo que le corresponda). En el año 2015 este mínimo es de 22 000 € brutos anuales, para contribuyentes que hayan obtenido sus rentas de un solo pagador.[6]