Imperio almohade

الموَحدون
Al-Muwaḥḥidūn
Imperio almohade

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Bandera

1121-1269

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Bandera
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Ubicación de
El Imperio almohade a finales del siglo XII y principios del XIII.
CapitalTinmel (1121-1147)[1]

Marrakesh (1147-1269)[2]

Idioma oficialÁrabe
Bereber septentrional
Otros idiomasMozárabe
ReligiónIslam suní
GobiernoMonarquía
Título de líderCalifa
 • 1121-1130Abd al-Mu'min
 • 1266-1269Abu Dabús
Período históricoEdad Media
 • 1121
 • 1269
Superficie1 621 393 km²
MonedaDinar[3]

Los almohades (en lengua árabe: الموَحدون, al-muwaḥḥidun) «los que reconocen la unidad de Dios», o Banu ‘Abd al-Mu'min[5]​ que dominaron el norte de África y el sur de la península ibérica desde 1147 a 1269.

Los almohades surgieron en el actual Marruecos en el XII, como reacción a la apertura religiosa de los almorávides, que se habían hecho dueños del Magreb, pero habían fracasado en su intento de revigorizar los estados musulmanes y tampoco habían ayudado a detener el avance de los estados cristianos en la península ibérica. Muhámmad ibn Túmart fundó un movimiento religioso con el apoyo de un grupo de tribus bereberes del Alto Atlas de Marruecos[7]​ (principalmente masmuda), organizando el derrocamiento de los almorávides, de origen cenhegí. Posteriormente, Abd al-Mumin y su familia, bereberes cenetes, tomaron el control y eliminaron a los ziríes y hammadíes del Magreb central y oriental. Los almohades fueron derrocados por las dinastías bereberes de los meriníes, los ziyánidas y los háfsidas del Magreb.

Su historia se compone de tres fases principales: una de expansión (1117-1163) que duró hasta la muerte del primer califa; otra de apogeo (1163-1199); y una tercera de decadencia (1199-1268) hasta su desaparición, primero en al-Ándalus (1229) y luego en el Magreb (1268).[8]

Después de dominar el norte de África, enfrentando a la confederación de tribus bereberes de los masmuda con los lamtunas almorávides, desembarcaron desde 1145 en la península ibérica y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda la resistencia frente a los cristianos y la defensa de la pureza islámica. Por eso su yihad se dirigió por igual contra cristianos y musulmanes. En poco más de treinta años, los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extendía desde Santarém, en el actual Portugal, hasta Trípoli en la actual Libia, incluyendo todo el norte de África y la mitad sur de la península ibérica, y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

Historia

Orígenes

Muhámmad ibn Túmart,[12]

Expulsado de Marrakech en el 1120 por las autoridades almorávides con las que se había enfrentado a pesar de las escasas diferencias doctrinales que tenía con estas, Ibn Túmart se instaló en su región natal del Sus.[15]

Luchas contra los almorávides

Fases de la expansión almohade.

En el 1132, Abd al-Mumin dirigió su primera campaña militar, contra las tribus de la región del río Draa, al sur del Gran Atlas.[15]

A continuación tuvo lugar la larga campaña de siete años (1139-1146) que concluyó con la derrota total de los almorávides.[21]

Mientras se verificaba el sitio de Marrakech, los almohades perdieron varias importantes ciudades (Ceuta, Tánger, Salé y Algeciras), fundamentalmente por alzamientos contra ellos.[25]

Expansión por la península ibérica

Los almohades establecieron la capital de al-Ándalus en Sevilla. A la izquierda de la imagen, la Torre del Oro, fortificación albarrana cuyo primer cuerpo es una construcción almohade de 1221.[26]

La petición de auxilio del señor de la Taifa de Mértola, Ibn Qasi en septiembre-octubre del 1145 impelió al califa a enviar un primer contingente militar a al-Ándalus en la primavera del año siguiente.[27]

El enviado del califa, un antiguo almorávide, pasó en la primavera del 1147 a la península ibérica donde, cooperando con las fuerzas Ibn Qasi, que se había alzado contra los almorávides, consiguió someter Jerez, Niebla, Mértola y Silves en el Algarve, Beja y Badajoz.[30]

En mayo y a pesar del sostén ofrecido a los rebeldes por el gobernador almorávide de Córdoba, el califa logró sofocar el levantamiento.[32]

A finales de la década de 1150 (1157-1160), los almohades sufrieron otra serie de graves reveses en al-Ándalus: los rebeldes dominaban Carmona, Écija, Úbeda, Baza, Jaén y sitiaban Córdoba.[36]

Conquista del Magreb central y oriental

Mezquita Kutubía de Marrakech, capital del Imperio almohade.

Dominado ya casi al-Ándalus, Abd al-Mumin emprendió dos campañas en las que conquistó el resto del Magreb que aún no estaba en su poder.[38]

En el 1153-1155, Abd al-Mumin proclamó a su hijo sucesor,[46]

En la siguiente campaña por la región, acometida en el 1159-1160, se adueñó de Ifriqiya, alcanzó Trípoli y eliminó la presencia cristiana en la zona, que había expulsado de ella a los ziríes y se había extendido por la costa.[52]

Apuros en al-Ándalus y revueltas en el Magreb

Califas almohades

En noviembre del 1160, el califa pasó a al-Ándalus para coordinar con sus lugartenientes la gran campaña de sumisión del territorio.[57]

La principal tarea del califa en el 1162 fue preparar la gran expedición que pensaba acometer en la primavera del año siguiente, y para la que reunió una gran flota.[61]

Abu Yaacub Yúsuf heredó el trono, pero tuvo dificultades para sostenerse en él, y tuvo que afrontar levantamientos de los Gumara (en torno a Ceuta, en el 1167) y estabilizar la situación en al-Ándalus.[68]

En al-Ándalus, en septiembre de ese año, los almohades se apoderaron de Tavira, que se había mantenido en rebeldía desde 1151.[64]

En junio del 1169, un ultimátum almohade a los señores andalusíes para que se sometiesen definitivamente al califa no logró convencer a Ibn Mardanís, pero sí a su suegro y hasta entonces aliado, Ibrahim ibn Hamushk, señor de Jaén con el que las relaciones se habían agriado.[73]

En el 1171 Abu Yaacub Yúsuf regresó a al-Ándalus, donde permaneció hasta en 1176; durante su estancia emprendió varias campañas de escaso éxito.[76]

Sometido el Levante, el ejército almohade se volvió contra los castellanos, que oficialmente estaban en paz con el califa, pero que privadamente habían combatido como mercenarios a sueldo de Ibn Mardanís.[81]

En el 1173 los almohades abordaron sendas incursiones contra Talavera y Toledo, recuperaron Beja de manos de los portugueses, que la habían incendiado, y firmaron una tregua con Portugal y Castilla.[36]

En el 1176 el califa retornó al Magreb, azotado por una epidemia de peste que se extendió a al-Ándalus.[82]

Revueltas en Ifriqiya y enfrentamiento con los Banu Ganiya

La Giralda de Sevilla en época almohade, según una lámina de Alejandro Guichot. Las obras de construcción las ordenó el califa Abu Yaqub Yúsuf, que había sido gobernador de la ciudad antes de alcanzar el trono, poco antes de morir, en el 1184 y se acometieron en el reinado de su hijo y sucedor, Abu Yúsuf Yaqub al-Mansur.[83]

Abu Ya'qub Yúsuf también tuvo que realizar una campaña por Ifriqiya que, al ser una provincia lejana, tendía a la rebeldía.[87]

A finales de septiembre del 1183, comenzaron a reunirse las huestes que debían pasar a la península ibérica para detener los avances portugueses.[nota 3]

Al-Mansur puso fin inmediatamente a la campaña militar y regresó con el ejército al Magreb.[96]

El 22 de mayo de 1185, Ali ibn Ishaq ibn Ganiya tomó Bugía.[101]

Para acabar con la rebelión, al-Mansur partió hacia la provincia desde la capital imperial el 17 de diciembre de 1186.[109]

El califa tuvo que apresurarse a volver al Magreb occidental en el 1188 pues dos de sus tíos y un hermano habían aprovechado su ausencia para conspirar contra él.[110]

Resistencia y descalabro en al-Ándalus

Tras las campañas en el Magreb, el califa pudo pasar por fin a al-Ándalus en la primavera del 1190.[96]

Abu Yúsuf Ya'qub retornó a la península ibérica en junio del 1195, porque había caducado la tregua firmada con los castellanos y estos habían retomado con decisión sus incursiones.[92]

Durante el reinado de este, quedó patente la incapacidad almohade para enfrentarse a la vez a los Estados cristianos peninsulares, a sus rivales magrebíes y a las revueltas en su territorio.[116]

En la península las treguas se respetaron fundamentalmente hasta finales de la primera década del XIII. En mayo del 1211 el califa pasó a Sevilla y fue debelado al año siguiente en la batalla de Las Navas de Tolosa por una amplia coalición cristiana.[123]

Apogeo

Abu Abdal·lah ibn Túmart había nacido en una tribu bereber, en el noroeste de Marruecos, en un ambiente muy austero donde destacó por su capacidad de estudio. Hacia los 18 años, emprendió un largo viaje de quince años por el mundo árabe que lo llevó a Córdoba, La Meca, Damasco y Bagdad entre otras grandes ciudades. De regreso a su ciudad natal de Sus, emprendió un movimiento de reforma religiosa apoyado en tres grandes pilares, y que sintetiza de manera original un gran número de influencias recibidas en el periodo anterior. Estos tres pilares son:

  • La necesidad de desarrollar la ciencia y el saber para consolidar la fe
  • La existencia de Dios, que le parece indudable y se percibe a través de la razón
  • La absoluta unidad de Alá, radicalmente distinto de cualquiera de sus criaturas. Criticará la costumbre típica del islam occidental de asociar lo divino con lo terreno, dotando a Alá de atributos antropomórficos. Dios es un ente puro, casi abstracto, sin ningún atributo que lo acerque a nuestra realidad. Esta unicidad absoluta se reflejaba también en su manera de entender la comunidad islámica, que debía estar dirigida por un imam, con carácter de guía y modelo, a quien todos deben obedecer e imitar.

A pesar de los esfuerzos de los gobernantes, la dinastía almohade tuvo problemas desde un principio para dominar todo el territorio de al-Ándalus, en especial Granada y Levante, donde resistió durante muchos años el famoso Rey Lobo, con apoyo cristiano. Por otro lado, algunas de sus posturas más radicales fueron mal recibidas por la población musulmana de España, ajena a muchas tradiciones bereberes. A principios del siglo XIII había conseguido alcanzar su máxima expansión territorial con la sumisión del actual territorio tunecino y la conquista de las Baleares.

La amenaza cristiana de al-Ándalus

Poco después, la victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) marca el comienzo del fin de la dinastía almohade, no sólo por el resultado del encuentro en sí mismo, sino por la subsiguiente muerte del califa al-Násir y las luchas sucesorias que se produjeron y que hundieron el califato en el caos político.

En 1216-1217, los Benimerines se enfrentan a los almohades en Fez. En 1227 Ibn Hud se proclama emir de Murcia, alzándose frente a los almohades. En 1229 se independizan los Hafsíes de Túnez. En 1232 Muhámmad I de Granada, conocido como al-Ahmar se proclama emir en Arjona, Jaén, Guadix y Baza. En 1237 es reconocido como emir en Granada. Un ejército formado por fuerzas de las Órdenes Militares y del obispo de Plasencia puso sitio a la ciudad de Trujillo. Muhámmad ibn Hud acudió a la petición de socorro, pero se retiró sin hostigar a los sitiadores. La ciudad fue conquistada el 25 de enero de 1232.[124]

Decadencia

Los almohades se caracterizaron por una arquitectura de estilo militar. Un ejemplo es la alcazaba de Badajoz. En la foto la torre de Espantaperros, modelo de la Torre del Oro.

El principio de la herencia dinástica desagradó a los jefes tribales, a los jeques (del árabe sheij o šayḫ, شيخ). Después de una grave derrota cerca de Túnez en 1187, el emir debió aliarse con Saladino.

Los reinos cristianos de la península ibérica (Castilla, Aragón y Navarra y, en menor medida, Portugal y León) se organizaron para emprender una nueva ofensiva de Reconquista; arrumbaron sus disputas internas e infligieron a an-Násir la aplastante derrota de Las Navas de Tolosa (01212-07-16 16 de julio de 1212).[129]

Falleció en 1224, poco antes de la reanudación de las incursiones castellanas en al-Ándalus.[131]

Luchas por el poder y califas efímeros

Le sucedió su tío abuelo al-Wáhid,[137]

En marzo de 1224, se rebeló el gobernador de Murcia, al-Ádil, al que al-Mustánsir había nombrado en 1222 retirándole el gobierno de Granada.[141]

Abu l-‘Ula, hermano del califa y gobernador de Sevilla, se proclamó a su vez califa en 1227,[143]

Al tiempo que Fernando avanzaba en al-Ándalus y sometía a vasallaje a los principales rebeldes al poder almohade —los señores de Baeza y Valencia—, se extendían las sublevaciones en la península.[146]

En el Magreb, ostentaron el menguante poder otros cinco califas: al-Mamun (1229-1232), al-Rashid (1232-1242), al-Said (1242-1248), al-Murtada (1248-1266) y Abu Dabus (1266-1269).[144]

Tras la invasión de Berbería Oriental de los hermanos Alí y Yahia ben Ghania, descendientes de los almorávides que Abd el-Mumin había desposeído después de atravesar Argelia victorioso. Los dos hermanos habían establecido un principado en el Djerid; Alí fue asesinado, pero su hermano Yahia comenzó la conquista del centro y norte de Ifriqiya. Se las arregló para apoderarse de Mahdía, de Kairuán y de Túnez en 1202, haciendo prisioneros al gobernador almohade y a sus hijos. Ben Ghania saqueó las ciudades, sus jardines y sus animales. Ante esta situación llena de peligros, el califa an-Násir, que reinaba en Marrakech, partió a la reconquista de Ifriqiya. Entró en febrero de 1206, en Túnez, abandonado por el enemigo, y permaneció allí un año para restablecer la autoridad almohade en todo el territorio. Entonces, antes de regresar a Marruecos, le confió el gobierno de la provincia a uno de sus lugartenientes de confianza, Abd el-Wáhid Abu Hafs el-Hentati (forma arabizada del nombre bereber Faska u-Mzal Inti).

Batalla de Las Navas de Tolosa, óleo de Van Halen expuesto en el palacio del Senado (Madrid).

El nuevo gobierno había sido investido de amplios poderes: reclutó tropas que eran necesarias para la paz y para la guerra, designó funcionarios del Estado, los cadis. Fue un soberano inteligente y enérgico. Después de su muerte, su hijo Abu Zakariya lo sucedió en 1228 y un año después de su nombramiento, se declaró independiente del califa de Marrakech, con el pretexto de que había abrazado el sunnismo. Príncipe de una gran dinastía, Abu Zakaria debió de fundar la dinastía háfsida que gobernó el Magreb oriental durante tres siglos.

El final

El territorio imperial quedó repartido en una serie de Estados regidos por nuevas dinastías: benimerines, hafsíes, nazaríes y abdalwadíes.[147]

En el Magreb, se impusieron las dinastías locales: los hafsíes en Túnez en 1229; los abdalwadíes en el Magreb central en 1239; o los meriníes, que en 1244 capturaron Mequinez, situada en el oeste del Magreb. En al-Ándalus, surgieron los terceros reinos de taifas.[129]

Taza lobulada de fuente doméstica de mármol con inscripción en árabe. siglo XIII. Califato almohade.
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