Imhyre Kértez

Imhyre Kértez ( Budapest, 1915- Varsovia, 25 de diciembre de 1939) fue un actor húngaro, nacido en Budapest en 1915 en el seno de una familia de comerciantes judíos de corte tradicional. Pasó su infancia como pupilo en diferentes colegios de primera categoría, familiarizándose con las artes románticas. Habiendo terminado sus estudios superiores a la edad de 19 años, escapó a Polonia para evitar las obligaciones de la empresa familiar, la cual ponía obstáculos en su carrera artística. En Varsovia conoce a Anna Brolin, con quien se casa en 1935 y tiene tres hijos. El mismo año comienza a trabajar en el Teatro Nacional de Varsovia, interpretando obras de autores contemporáneos.

Lo interesante de la vida de Kertéz no reside en su ejercer artístico, si no en la fascinante historia que rodea a sus últimos días. Tras la invasión alemana a Polonia en octubre de 1939, Kértez decide esconderse en un sótano con su familia, en vez de exiliarse con su hermano a la Argentina. Contrariamente a las expectativas de Imhyre, la presencia alemana dura más de los dos meses para los cuales poseía provisiones, por lo cual se abstiene de comer para alimentar con su ración a su familia. Durante el tiempo de abstinencia Kértez comienza a escribir sobre las tablas del altillo textos sobre la existencia de dios, el sufrimiento humano y el nirvana. Kértez muere en la Navidad de 1939, sin saber que su esposa estaba embarazada de su tercer hijo.

La historia se torna más fascinante aún. Una semana después de su muerte el escondite es descubierto por la policía gris. Su esposa es fusilada, y sus hijos son entregados a diferentes familias. Mientras tanto, las paredes permanecen escritas en el altillo. En 1942, el edificio es entregado a un suboficial alemán, éste ordena que se retire la madera del altillo y sea remodelado. Semana después de eliminados los escritos de las paredes, estos reaparecen sobre la pintura nueva. El suboficial abandona el edificio alegando que ¨suceden cosas raras¨.

En 1948 el edificio es comprado por un empresario polaco. Éste descubre los textos del altillo y se dedica a investigarlos, los ordena y los compila en doscientos ejemplares impresos en la Bünisthe Tulin. El altillo es cerrado y preservado por los residentes, desde entonces no se reportan otros sucesos extraños.

La obra de Kértez y el misticismo que rodea su trágico final lo conviertiero en un artista de culto.


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