Imagen panorámica

Una imagen panorámica es la que muestra un panorama (del griego pan, todo, y horama, vista), usualmente paisajístico o arquitectónico, y que se distingue por el amplio horizonte visual que cubre. Su elaboración ha ido cambiando a través del tiempo, desde los paisajes pintados en cuadros, pasando por la fotografía clásica y la digital, hasta la edición o incluso la creación completa de imágenes en el computador. Las posibilidades que el desarrollo tecnológico brinda a las imágenes panorámicas se han expandido hasta permitir la existencia de mundos virtuales tridimensionales, en los que se puede ingresar y desplazarse para observar diferentes puntos de vista de la escena.

Panorama del malecón de Ratisbona, Alemania.

Historia

A finales del siglo XVIII se genera una corriente artística que basada en realizar cuadros de tamaño gigante sobre temas relevantes de la época, como las batallas épicas (uno muy famoso:"The Storming of Seringhapatam" 1799, de Robert Ker Porter).

Con la misma finalidad, el retratista Robert Barker creó un cuadro continuo sobre la superficie de un cilindro; en 1878 patentó un bastidor giratorio para poder pintar un cuadro de tales dimensiones. El efecto se conseguía sumergiendo completamente al espectador en la imagen. La parte superior del cuadro se escondía con un telón, de tal modo que el espectador, envuelto completamente por la imagen, no tenía ningún punto de referencia exterior al cuadro; los efectos de luz y sonido contribuyeron a crear el entorno ilusorio. El invento recibió el nombre de Panorama (visión global). En 1791, inauguró en Londres su primera sala permanente donde el espectador podía contemplar dos cuadros: el más grande medía 86 metros de circunferencia. Los temas representados acostumbraban a ser paisajes, eventos de la actualidad o batallas.

Además, es también importante señalar la importancia que tuvo la tradición topográfica del siglo XVII en Inglaterra, en el origen y el desarrollo del Panorama. La llegada de Canaletto a Londres en 1746 potenció notablemente la escuela topográfica de pintores ingleses, quienes popularizaron las visitas de Londres con detallados edificios delineados por el pincel.

En otras ciudades, como Nueva York, se imitaron las panorámicas, y también se inventó el panorama giratorio: un lienzo muy largo que se enrollaba y desenrollaba en dos grandes bobinas, de modo que los espectadores veían, encima del escenario, una imagen cambiante que podía describir la historia de una batalla, por ejemplo. Hoy en día se conserva uno de estos panoramas, se cree que el de John J. Egan, en el Museo de Pensilvania.

El punto álgido de los panoramas fue en 1830, después se retomó en los años 80 y 90. La mayoría de los panoramas primitivos que se generaron durante el siglo XIX han sido destruidos, a causa de sus traslados o incendios, y de sus grandes dimensiones. A excepción de las películas de pantalla amplia, la tradición del panorama ha ido desapareciendo.

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