Ignacio de Veintemilla

Ignacio de Veintemilla
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Presidente Constitucional de la República del Ecuador
8 de septiembre de 1876-14 de enero de 1883
Jefe Supremo:8 de sept. de 1876 - 26 de enero de 1878
Interino:26 de enero - 21 de abril de 1878
Jefe Supremo: 29 de marzo de 1882 - 10 de enero de 1883
PredecesorAntonio Borrero
SucesorJosé María Sarasti
(Presidente del Gobierno Provisional de Quito)

Información personal
Nombre de nacimientoMario Ignacio Francisco Tomás Antonio de Veintemilla y Villacís Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento31 de julio de 1829
Bandera de la Gran Colombia Quito, Sur, Gran Colombia
Fallecimiento19 de julio de 1908 (79 años)
Bandera de Ecuador Quito, Pichincha, Ecuador
Causa de la muerteInsuficiencia cardíaca Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEcuatoriana Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCatólico
Información profesional
OcupaciónMilitar
TratamientoJefe supremo y capitán general de los Ejércitos de la República

Mario Ignacio Francisco Tomás Antonio de Veintemilla y Villacís, militar y político ecuatoriano nacido en Quito el 31 de julio de 1828. Fue hijo de Ignacio de Veintemilla Espinosa, abogado y secretario de la Universidad Central de Quito y de Josefa Villacís, descendiente de José Javier de Ascázubi y Matheus, prócer del 10 de agosto de 1809. Sus padres fueron ambos quiteños. Fue el tercero de una familia de medianos recursos compuesta de siete hermanos. Heredando un carácter insignemente aventurero, tanto él como varios de sus hermanos se distinguieron por su bohemia vida.

Biografía

Fue bautizado en Quito con los nombres de Mario Ignacio Francisco Tomás Antonio. En 1835 su padre lo mandó al afamado Colegio Vicente León de Latacunga, considerado el mejor de la república, pero tuvo que sacarlo porque a duras penas quiso aprender a leer y escribir. Posteriormente asistió una corta temporada al colegio San Fernando de Quito pero se truncaron sus estudios cuando el presidente Vicente Rocafuerte clausuró dicho establecimiento. De allí en adelante llevó una vida ociosa hasta que entró al cuartel y aprendió a jugar y a beber, costumbres que jamás abandonaría. Pese a su escasa educación, fue hábil como nocheriego. La naturaleza la había compensado con una fina apostura.

Ignacio de Veintemilla fue alto, delgado, rubicundo, y tenía los ojos garzos; era además garboso y tenía prestancia natural [cita requerida]. No había chica en los contornos de la capital que se le resistiera. Así, su buena voz para cantar serenos a la más guapas de Quito y varios amigotes le dieron prontamente una justa fama de gran bohemio. Sus costumbres fueron objeto de burla por sus contemporáneos, en especial Juan Montalvo, quien las retrató en su obra Las Catilinarias y las afeó para la posteridad al llamarlo "el presidente de los siete vicios".