Iglesia greco-católica húngara

La Iglesia greco-católica húngara es una de las Iglesias orientales católicas sui iuris en plena comunión con la Santa Sede de la Iglesia católica. El idioma húngaro es usado en la liturgia sin la aprobación del papa, quien formalmente ordenó el uso del idioma griego (koiné), pero que las guerras mundiales impidieron se hiciera efectivo.

Historia

Durante la Edad Media hubo una presencia ortodoxa en la actual Hungría, existiendo varios monasterios bizantinos durante los siglos XI y XII, los que no sobrevivieron a las invasiones tártaras del siglo XIII.

Los greco-católicos de Hungría estuvieron originalmente concentrados en lo que es ahora el noreste de Hungría. Esa región estuvo históricamente habitada por cristianos ortodoxos rutenos y rumanos. Los serbios que escapaban del avance turco en los siglos XV y XVI se establecieron posteriormente en lo que luego fue Hungría, pero después emigraron hacia la actual Serbia. Cuando los turcos fueron expulsados de la región de Viena en 1683 y de Buda y el centro de Hungría en 1686, los rutenos y eslovacos (y en menor medida griegos y serbios) se establecieron en las despobladas tierras de Hungría. La Eparquía rutena de Mukachevo (en húngaro: Munkács) tenía jurisdicción sobre esos cristianos que en su mayoría se volvieron católicos, reteniendo su rito bizantino.

En el siglo XVIII un grupo de protestantes húngaros se unieron a la Iglesia católica adoptando el rito bizantino en vez del latino. Principalmente debido a este último elemento, los greco-católicos de Hungría comenzaron a utilizar el lenguaje húngaro en la liturgia en lugar del eslavónico eclesiástico. Las propuestas de utilización de la lengua húngara fueron resistidas por las autoridades de la Iglesia, por lo que la primera traducción al húngaro de la Liturgia de San Juan Crisóstomo fue publicada en el 1795 para estudios privados. Un libro conteniendo las partes de la liturgia que el pueblo cantaba fue publicado en 1862, y luego otros libros, ninguno de los cuales recibió la autorización eclesiástica. Representantes de 58 parroquias húngaro-parlantes se encontraron en 1868 y establecieron una organización para promover el uso litúrgico de la lengua húngara y el establecimiento de una eparquía separada.

En 1882 se publicó, sin la aprobación eclesiástica formal, la traducción húngara de la Liturgia de San Juan Crisóstomo que actualmente se usa, que fue posteriormente seguida por traducciones al húngaro de otros textos litúrgicos.

Durante el peregrinaje a Roma de un grupo de greco-católicos húngaros con motivo del año santo de 1900, se presentó al papa León XIII una petición para que fuera aprobado el uso del idioma húngaro en la liturgia y se creara una diócesis para ellos.[1]

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