Iglesia greco-católica bielorrusa

La Iglesia greco-católica bielorrusa (en bielorruso: Беларуская грэка-каталіцкая царква), algunas veces llamada Iglesia católica bizantina bielorrusa, en referencia a su rito bizantino, es una de las Iglesias orientales católicas sui iuris en plena comunión con la Santa Sede de la Iglesia católica. Traza su origen a la Unión de Brest.

Historia

Unión de Brest

Los cristianos orientales que mediante la Unión de Brest (1595-96), entraron en plena comunión con la Santa Sede de Roma conservando su liturgia bizantina en idioma eslavo eclesiástico, fueron principalmente bielorrusos. Aún después de que más ucranianos adhirieran a la Unión de Brest alrededor de 1700, los bielorrusos continuaron formando cerca de la mitad de todo el grupo.

Esta Iglesia, conocida como Uniata, fue establecida cuando los obispos y dignatarios de la Provincia Metropolitana Ortodoxa de Kiev se reunieron en un sínodo en Brest y restablecieron la unión con la Sede de Roma, al mismo tiempo que retenían sus ritos y usanzas particulares. En el Acta de Unión, firmada el 18 (8 del calendario juliano) de octubre de 1596 dicen:

Nosotros ... los abajo firmantes Metropolitanos y obispos del rito griego, declaramos para toda la eternidad, mirando que el gobierno de la Iglesia de Dios en los evangelios, en las palabras de Nuestro Señor Jesucristo, fue establecido en forma tal que la Iglesia de Cristo debería permanecer firmemente en un sólo Pedro, como si fuera una roca y gobernada por él sólo ... y que tal orden en la Iglesia de Dios ha existido desde los tiempos apostólicos a través de todas las eras ... no deseamos profundizar el cisma y causar la pérdida de la unidad en la Santa Iglesia ... al Papa Clemente VIII ... Hipatius ... obispo de Vladímir y Brest y Cyril Terletski, obispo de Lutsk y Ostroh ...

En ese momento la Provincia Metropolitana de Kiev estaba dentro de los límites de la Mancomunidad de Polonia-Lituania que comprendía Bielorrusia, el Gran Ducado de Lituania y las provincias que formaban parte del Reino de Polonia. Los metropolitanos, mientras retenían el antiguo título de Kiev, establecían su residencia en Navahradak en Bielorrusia central y eran generalmente de origen bielorruso.

Reunión con la Iglesia ortodoxa rusa

Después de la partición de la comunidad en el siglo XVIII las iglesias uniatas en Bielorrusia y en Ucrania siguieron diferentes caminos, los ucranianos quedaron dentro del católico Imperio austríaco, mientras que los bielorrusos cayeron dentro del Imperio ruso a causa de la partición de Polonia.[1]

Muchos bielorrusos: 1.553 sacerdotes, 2.603 parroquias y 1.483.111 personas, se unieron en marzo de 1795 con la Iglesia ortodoxa rusa. Otra fuente[2] contradice estos números, diciendo que las parroquias que en 1772 cayeron bajo gobierno ruso eran más de 800, significando que muchos sacerdotes y fieles continuaron en comunión con Roma.

Después del fracasado Levantamiento de Noviembre (1830-1831) contra el gobierno ruso, y el subsecuente reemplazo de la predominante nobleza católica romana que influía en la sociedad bielorrusa, los tres obispos de la Iglesia, junto con 21 sacerdotes,[5] sacerdotes a la Iglesia ortodoxa rusa.

Sin embargo, algunos sacerdotes y fieles rehusaron la unión. El Estado ruso asignó la mayoría de las propiedades eclesiásticas a la Iglesia ortodoxa en los años 1840, y algunos sacerdotes emigraron a la Galitzia austríaca, mientras otros eligieron la práctica secreta del entonces prohibido rito bizantino católico en el Imperio ruso.

Restauración de la Iglesia greco-católica bielorrusa

Cuando en 1905, el zar Nicolás II publicó un decreto reconociendo la libertad de culto en Rusia, unos 230.000[6] bielorrusos buscaron la unión con Roma. Sin embargo, el Gobierno ruso rehusó permitir la formación de una comunidad católica de rito bizantino, por lo que ellos adoptaron el rito latino, lo que originó que la mayoría de los actuales bielorrusos católicos sean de ese rito.

Después de la Primera Guerra Mundial, una comunidad de cerca de 30.000 greco-católicos, que conservando su liturgia bizantina, emergió en áreas occidentales de Bielorrusia que habían sido anexadas por Polonia, eran descendientes de los que un siglo antes habían sido forzados a ingresar en la Iglesia ortodoxa rusa. Un visitador apostólico fue enviado por el papa para informar sobre su situación en 1931. Después de que la Unión Soviética anexara el occidente de Bielorrusia en 1939, un exarca para los fieles bielorrusos de rito bizantino fue nombrado en mayo de 1940 por el papa, pero en 1942 fue arrestado y enviado a un campo de concentración en donde falleció.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la región fue absorbida por la Unión Soviética, la Iglesia greco-católica bielorrusa fue una vez más suprimida y reintegrada en la Iglesia ortodoxa rusa.

Diáspora

Si bien desde la ocupación soviética muy poca información sobre los católicos bizantinos en Bielorrusia podía llegar a Roma, los refugiados fundaron centros en Europa occidental ( París, Londres y Lovaina) y en partes de los Estados Unidos de América, especialmente en Chicago.

Desde 1947 el padre Leo Haroshka dirigió en París un periódico pastoral y cultural llamado Bozhym Shliakham (Божым Шляхам), que fue publicado desde 1960 hasta finales de 1980 en Londres. En Londres el padre Alexander Nadson comenzó, en los años 1970, la tarea de traducir los textos litúrgicos bizantinos al lenguaje bielorruso. Gracias a su trabajo, cuando en 1990 la primera parroquia greco-católica fue organizada en Bielorrusia, dispusieron inmediatamente de textos litúrgicos en su lenguaje nacional.[7]

En 1960 la Santa Sede nombró a Cheslau Sipovich visitador apostólico para los fielos bielorrusos que vivían fuera de Bielorrusia. Fue así el primer obispo católico bielorruso desde el Sínodo de Polatsk. Un sucesor, el padre Uladzimir Tarasevich, fue nombrado en 1983, pero después de su muerte en 1986 el padre Alexander Nadson fue nombrado visitador apostólico sin el rango de obispo.

Una parroquia en Chicago, la de Cristo Redentor, existió de 1955 a 2003. Fue fundada por el padre John Chrysostom Tarasevich, siendo el hogar parroquial del obispo Uladzimir Tarasevich hasta su muerte, después de lo cual pasó a ser administrada por al arzobispo latino de Chicago, quien nombró primero al padre Joseph Cirou y luego al padre John Mcdonnell como administradores. El 7 de septiembre de 1996, fue ordenado en la parroquia Michael Huskey como el primer diácono bielorruso en los Estados Unidos, quien sirvió en la parroquia hasta que fue cerrada por el arzobispo de Chicago, cardenal Francis George, el 20 de julio de 2003.

Los greco-católicos bielorrusos que viven fuera de Bielorrusia son cerca de 2.000, y están bajo el cuidado del protopresbítero Alexander Nadson, como visitador apostólico. Los principales centros se hallan en Londres y en Amberes (en Bélgica, constituida en 2003).[4]

Nuevo renacimiento de los greco-católicos en Bielorrusia

La década de 1980 mostró un aumento gradual del interés de los intelectuales de Minsk en la Iglesia greco-católica. Artículos escritos por Anatol Sidarevich y Jury Khadyka acerca de su historia aparecieron en 1987-1988. En el otoño de 1989 algunos jóvenes intelectuales de Minsk decidieron publicar el periódico Unija intentando promover el renacimiento de la Iglesia greco-católica.[8]

A principios de 1990 el padre Alexander Nadson llevó la ayuda humanitaria con la que los bielorrusos en el extranjero colaboraron con sus compatriotas afectados por el accidente de Chernóbil de 1986. Él se sorprendió al encontrarse con jóvenes bielorrusos que se definían como greco-católicos. El 11 de marzo celebró la Divina Liturgia por primera vez en Minsk en la lengua nacional, y dos días después tuvo una reunión con los editores de Unija, cuyo primer número fue impreso en Letonia.[9]

Después del colapso del comunismo y de la independencia de Bielorrusia en 1991, los católicos bizantinos bielorrusos emergieron una vez más. En septiembre de 1990 se produjo el registro de la primera parroquia greco-católica desde la Segunda Guerra Mundial, y a principios de 1991 el padre Jan Matusevich comenzó a celebrar la liturgia en su apartamento de Minsk. Más tarde fue puesto a cargo de todas las parroquias greco-católicas en Bielorrusia, y murió en 1998.

Para principios de 1992 tres sacerdotes y dos diáconos estaban trabajando y celebrando la liturgia en bielorruso. Diez parroquias se habían registrado con las autoridades. Una encuesta encargada por la Universidad Estatal de Bielorrusia en 1992 indicó que cerca de 10.000 personas en Minsk se identificaban como greco-católicos.[4]

En 1993 el archimandrita Sergiusz Gajek fue nombrado visitador apostólico para los greco-católicos en Bielorrusia.

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