Iglesia de Santa María La Antigua

Iglesia de Santa María La Antigua
Bien de Interés Cultural
8 de mayo de 1897
RI-51-0000077
Valladolid Antigua 20080816.jpg
TipoIglesia
AdvocaciónSanta María
UbicaciónBandera valladolid.svg Valladolid,
Banderaprovvalladolid.svg Provincia de Valladolid,
Flag of Castile and León.svg Castilla y León,
EspañaFlag of Spain.svg España
Coordenadas41°39′14″N 4°43′22″O / 41°39′14″N 4°43′22″O / -4.722827
Uso
CultoIglesia católica
DiócesisValladolid
OrdenReal y Venerable Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
Arquitectura
Construcción1088-1952 (última remodelación)
Estilo arquitectónicoGótico isabelino, Renacimiento
Identificador como monumentoRI-51-0000077

La iglesia de Santa María de La Antigua se levanta desde al menos el siglo XII en la ciudad de Valladolid. Conserva de fines de esa centuria o principios de la siguiente una esbelta torre románica rematada con una flecha recubierta de teja y un pórtico en el lado norte también románico. El resto del edificio es gótico y neogótico, pues se levantó en el siglo XIV y, tras posteriores añadidos en diferentes estilos, fue intensamente restaurado y reconstruido en la primera mitad del siglo XX.

Historia del edificio

Posiblemente sea una de las parroquias con más historia de Valladolid. Bajo el actual edificio se han encontrado restos de unos baños romanos.[1]​. Aunque tradicionalmente asociada con el conde Pedro Ansúrez, lo cierto es que su existencia aparece por vez primera en la documentación en 1177. De esta construcción primitiva no se conserva nada. Las partes más antiguas del actual templo datan de finales del siglo XII o primeros años del siguiente y son de estilo románico: la galería porticada situada al norte del edificio, y la esbelta torre, situada a los pies, con planta cuadrada y cuatro pisos, con ventanas en los tres últimos, rematada con flecha piramidal.

El resto del templo fue reedificado probablemente en el siglo XIV, bajo el reinado de Alfonso XI de Castilla, siguiendo el estilo gótico y con notables influencias de la Catedral de Santa María de Burgos. Esta iglesia del siglo XIV se organizaba en tres naves, rematadas por tres ábsides poligonales, sin girola, y crucero manifestado sólo en los alzados y no en la planta. La planta presenta varias irregularidades, pues el eje del templo tiene una ligera desviación frente a los de la torre y galería porticada. Las bóvedas eran de crucería sencilla y se apeaban sobre pilares de núcleo cilíndrico con columnillas adosadas. Los plementos de la capilla mayor están calados, como sucede en la catedral burgalesa. La iluminación se resolvía con esbeltos ventanales ojivales geminados con derrame exterior e interior en los ábsides, sencillos huecos pareados en la nave central y dos grandes rosetones, cuya tracería original se desconoce, en los dos hastiales de los cruceros.

Reformas y restauraciones del edificio (siglos XV al XIX)

La Antigua a principios del siglo XX, antes de su derribo y reconstrucción, en el momento de la restauración de la flecha de la torre. Se pueden observar varias de las edificaciones adosadas, como la casa rectoral de hacia 1500, con un mirador del siglo XIX y, adosada a los ábsides, la capilla de Nuestra Señora de la Soledad y Ánimas, con su portada barroca de piedra. También puede verse el gran rosetón del hastial del crucero, cegado para abrir una ventana rectangular más pequeña.
La iglesia en los años 50.
La iglesia por la noche.
Detalle de la iglesia.

El edificio sufrió múltiples reformas, debido a su carácter de parroquia populosa y por su deficiente cimentación, construido al lado de uno de los ramales del río Esgueva. Hacia 1500, se adosó a su flanco sur una casa rectoral y el ábside lateral del lado del Evangelio fue transformado, añadiéndose una sacristía. Adosada a ella, se disponía la casa de las mujeres emparedadas. En esos momentos, también se realizó un coro alto soportado por una bóveda de crucería estrellada, sobre el tramo de los pies de la nave central. A mediados del siglo XVI, el célebre arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, debido a la ruina del edificio, replanteó el sistema de contrarrestos del edificio, construyendo nuevos arbotantes y contrafuertes y reformando y abriendo varias ventanas. la torre también fue reformada, pues se dispusieron antepechos en todos sus huecos y su cuerpo bajo se forró con un grueso muro de piedra de más de dos metros de espesor para aumentar su estabilidad. Así mismo, en el siglo XVI se realizó un estimable retablo mayor, tallado por Juan de Juni entre 1550 y 1562, que enmascaró el interior del ábside central. Hacia 1706 se añadió la capilla de Nuestra Señora de la Soledad y las Ánimas, adosada al ábside lateral sur. Varios retablos de estilo barroco fueron asentados en el interior durante los siglos XVII y XVIII, contribuyendo a enmascarar más el espacio gótico, escasamente valorado durante el barroco. En algún momento, los dos grandes rosetones de los cruceros fueron cegados.

Se conoce el interior del edificio antes de las restauraciones del siglo XX gracias a una serie de fotografías publicadas por José Martí y Monsó en su obra Estudios de arte relativos principalmente a Valladolid, de 1898. El interior estaba totalmente enlucido. En el ábside mayor se encontraba el retablo de Juan de Juni y el zócalo se encontraba decorado con interesantes azulejos. El ábside del lado de la Epístola estaba dedicado a capilla del Doctor Tovar y contenía un retablo con buenas pinturas tardogóticas del siglo XV, hoy conservado en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, y se cerraba con una apreciable reja del siglo XVI. En el muro sur del crucero se disponía un retablo barroco y se abría un arco angrelado que daba paso a la pequeña capilla de San Sebastián. En los dos pilares torales más cercanos a la cabecera, se encontraban adosados sendos retablos barrocos de hacia 1700, haciendo el oficio de colaterales. En el coro alto, obra de hacia 1500, se hallaba un órgano de fachada barroca. Tenemos noticias de órganos en esta iglesia desde los primeros años del siglo XVI, aunque hoy no conserva ninguno.

La restauración y reconstrucción del siglo XX

La iglesia desde el oeste, en la década de 1920. Se observan los trabajos de reconstrucción de la iglesia y cómo se han respetado de la demolición los ábsides (apareciendo el arco triunfal del ábside central apeado sobre una cercha de madera), la galería porticada y la torre. En ese momento, las nuevas naves neogóticas se estaban levantando, como puede así mismo verse. A la derecha aparece parte de la manzana de viviendas demolida en la década de 1980.

A finales del siglo XIX, el edificio acusaba ruina inminente. En 1897, el edificio fue declarado monumento nacional, realizando el arquitecto Enrique María Repullés un informe en el que se valoraba la iglesia. Tras obtener los fondos necesarios, la restauración comenzó en 1900, bajo la dirección de Antonio Bermejo, quien intervino en la galería porticada. Al fallecer éste en 1901, se nombró director de las obras a Vicente Lampérez, quien sin embargo renunció en 1904 debido a las muchas obras necesarias para salvar el edificio, en muy mal estado, al que Lampérez no asignaba el interés suficiente para gastar tantos caudales en él. En 1908, Juan Agapito y Revilla y Santiago Guadilla de la Serna realizaron un informe en el que declararon absolutamente ruinoso todo el edificio gótico menos los ábsides, con lo que la iglesia se cerró al público, trasladándose el culto parroquial a la cercana iglesia de las Angustias. Al año siguiente, el arquitecto Ricardo García Guereta realizó un proyecto para restaurar la torre. En 1911, dado el mal estado de las partes góticas, Adolfo Fernández Casanova declaró que sería mejor derribar las naves y el crucero de la iglesia, además de todas las edificaciones adosadas, salvando los ábsides, la torre y la galería porticada románica, y realizar a continuación un edificio nuevo que no desdijera de lo conservado. A partir de 1912 se restauró la torre bajo la dirección de García Guereta, eliminando sus antepechos del siglo XVI y el gran muro que forraba su cuerpo bajo, procediendo a recalzar la torre con hormigón, además de sustituir sillares y piezas de impostas, rejuntando toda su sillería. Cuando ésta fue terminada, se actuó justo de la manera propuesta por Casanova, con lo que en torno a 1915 se procedió a derribar las partes por él indicadas. El retablo de Juan de Juni se trasladó en 1922 a la Catedral de Valladolid, donde se encuentra en la actualidad.

El templo que se construyó entre aproximadamente 1918 y 1934 según los planos y dirección de Ricardo García Guereta es de estilo neogótico y trata de armonizar con los ábsides del siglo XIV conservados. Está basado en la morfología de la antigua iglesia y se organiza de igual manera: tres naves de dos tramos con crucero no marcado en planta y cubierta con bóvedas de crucería sencilla. El nuevo templo también dispone de coro alto, inspirándose en el datado en el siglo XVI, y de arbotantes. En los dos hastiales de los cruceros se introducen sendos rosetones, más pequeños que los originales, sobre los que se disponen unas galerías de arcos ciegos que no existieron antes. Los ábsides también fueron restaurados, sustituyendo numerosos sillares y molduras, cerrando las ventanas que habían sido abiertas a posteriori y abriendo las originales que había tapado el retablo de Juan de Juni. Las obras se terminaron en 1934, aunque en 1947 se realizó una sacristía neogótica adosada al crucero sur para el servicio de la iglesia y, al año siguiente, se restauró la galería porticada románica, reforzando su cimentación y saneando su cubierta. Por fin, en 1952, la iglesia se abrió de nuevo al culto.

Posteriormente, a partir de 1961, se comenzaron a realizar planes para dotar al edificio de un entorno urbano que favoreciera a su contemplación. Tras varios intentos fallidos y polémicas, se derribó en la década de 1980 una manzana de casas ruinosas muy próxima a la parte oeste del edificio para aislarlo y mejorar su visión, convirtiendo el terreno que se dejó libre en un pequeño parque. Sin embargo, esta actuación hoy parece poco afortunada, pues se eliminó una manzana de origen medieval y que contaba con interesantes viviendas del siglo XVI, XVII y XVIII, además de que dejó la iglesia descontextualizada y aislada, aun así el monumento muestra un valor y una importancia arquitectónica muy significativos.

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