Iglesia de San Lucas y Santa Martina (Roma)

Iglesia de San Lucas y Santa Martina (Roma)
Santi Luca e Martina al Foro Romano - 02 - Panairjdde.jpg
La iglesia de los santos Lucas y Martina con los restos del Foro Romano.
Localización
Ubicación Foro Romano, Roma
Flag of Italy.svg  Italia
Coordenadas 41°53′35″N 12°29′06″E / 41.893166666667, 41°53′35″N 12°29′06″E / 12.485083333333
Historia del edificio/monumento
Construcción 1634- 5
Arquitecto(s) Ottaviano Nonni,
Pietro da Cortona
Características
Tipo Iglesia católica
Estilo(s) Barroco
[ editar datos en Wikidata]

La iglesia de San Lucas y Santa Martina[1] es una iglesia barroca que se encuentra en Roma, Italia, ubicada entre el Foro Romano y el Foro de César y cerca del arco de Septimio Severo.

Historia

Inicialmente fue dedicada a santa Martina, martirizada en el año 228, durante el mandato del emperador Alejandro Severo. Se cree que la construcción de este templo en el siglo VII al papa Honorio I, a quien igualmente se le atribuye la fundación de la iglesia vecina de San Adrián, en la nave de la Curia romana.

Destruida, fue restaurada y nuevamente consagrada en 1256, durante el papado de Alejandro IV, como recuerda la inscripción mural de la capilla de la derecha, la iglesia está presente en el Catálogo de Cencio Camerario, aunque Martina no esté citada entre los santos de los cuales se conservarían las reliquias.[2] . Se trataría en aquel entonces de una simple estructura rectangular rodeada por los tres lados de otras construcciones.

La dedicación de la iglesia al apóstol San Lucas se produjo después. En el siglo XVI, Sixto V buscó espacio en la plaza de Santa María la Mayor e hizo demoler la iglesia de San Lucas de los Pintores (San Luca dei Pittori). Aquella iglesia estaba dedicada a la Accademia di San Luca, que se había fundado en 1577.[3] Como constituían una corporación importante, convenía compensarlos. De ahí que en el año 1588, una bula del papa Sixto V les adjudicase el patronazgo de la iglesia de santa Martina en el foro, junto al arco de Septimio Severo; es en ese momento cuando san Lucas fue añadido a la titularidad de la iglesia.

La academia emprendió reformas menores de la iglesia, y también hubo proyectos para una nueva iglesia. Entre 1592 y 1618, diversos artistas ( Federico Zuccari, Giovanni Baglione) presentaron proyectos para la reconstrucción de la iglesia. Los más notables fueron los dibujos que se atribuyeron a Ottaviano Nonni, que tenía el sobrenombre de El Mascherino (1536-1606). Pero la importancia de los trabajos a realizar, estructurales (consolidación de muros, reparación de techos y suelos, la excavación de una cripta para enterrar a los artistas), determinaba que los gastos no estarían cubiertos por la venta de antigüedades recogidas en los alrededores.[4] .

Además, al estar encajonada entre otras construcciones, lo primero que había que hacer era conseguir cierto espacio, y para ello la academia adquirió, gradualmente, propiedades adyacentes a la iglesia.

Monumento a Pietro da Cortona, con su testamento.

En 1634, Pietro da Cortona fue elegido presidente de la Academia. Artista muy apreciado por los Barberini, obtuvo el derecho a construir en la iglesia su propia capilla funeraria "siempre y cuando reparase el daño y embelleciese a su gusto y a su voluntad", es decir, a expensas propias.

Pietro presentó un proyecto que también incluyó espacios para los trabajos y las recepciones de la Academia, y comenzó a excavar bajo el altar, donde tenía la intención de colocar la tumba familiar, como era costumbre. Sin embargo, el 25 de octubre de 1634 emergió de la cavidad una caja llena de huesos, algo habitual en aquella época en Roma, pero tenían una placa en la que estaba escrito «Qui riposano i corpi de' Sacri Martiri Martina Concordio Epifanio con loro Compagno »[7]

Los trabajos de reconstrucción se realizaron bajo la dirección de Pietro da Cortona. La construcción del nuevo edificio comenzó en el año 1635 pero se vio sujeto a interrupciones como la amplia visita que hizo Cortona a Florencia en el período 1639–47 y la huida de Francesco Barberini del papa Inocencio X a París en 1645-48. Pietro da Cortona, que consideraba la iglesia como algo propio, hizo realizar, con su propio dinero, la iglesia subterránea y la dotó de mobiliario precioso. A la muerte de Cortona en 1669, algunas partes, como la decoración del interior de la cúpula, aún estaban incompletas.[9]

El precedente directo de esta intervención sería la fachada diseñada por Miguel Ángel para la Basílica de San Lorenzo de Florencia.

Other Languages