Iglesia católica en Chile

Cuasimodo, una de las festividades católicas más típicas celebradas en Chile.

La Iglesia católica ha estado presente en Chile desde 1540, cuando se inició el descubrimiento y la conquista del territorio chileno por parte de las huestes españolas. Durante muchos años, ha ejercido una gran influencia en la vida política y espiritual del país.

La religión católica es el credo más extendido en la población chilena, agrupando a 7 853 428 personas (69,9 % de la población de 15 años o más del país) que se declararon católicos en el censo de población de 2002. En una encuesta realizada en 2005 por la empresa Adimark, reveló que el porcentaje de católicos respecto del total de la población chilena era del 62,8 %.[3] El principal templo del país es la Catedral Metropolitana de Santiago.

La Iglesia católica presente en Chile se encuentra en total comunión con los dictámenes del papa y desde que se promulgó Constitución Política de la República de Chile de 1925,[4] en la que se dictaminó la separación Iglesia-Estado, no representa la religión oficial del Estado de Chile.

La iglesia católica en la sociedad chilena

La iglesia en la educación chilena

Desde la conquista de Chile hasta la actualidad, la iglesia católica ha jugado un importante rol en la educación chilena. Durante los primeros años fueron principalmente los jesuitas y dominicos los mayores impulsores de la educación. En 1595, pocos años de la fundación de Santiago, los dominicos fundaron una escuela de enseñanza de gramática latina, a la que, al parecer el mismo año se sumaron cursos de filosofía y teología. Esta misma escuela posteriormente se convertiría en la primera universidad de Chile, y no la Universidad Pencopolitana, como se cree erróneamente. La universidad tomaría el nombre de Universidad de Santo Tomás de Aquino. Posteriormente la Compañía de Jesús pudo convertir su propia academia, el Colegio Máximo de San Miguel, en la segunda Universidad Pontificia santiaguina. En rigor eran estas órdenes principalmente las encargadas de la educación en la pobre colonia de Chile, hasta que en 1767 la orden jesuita fue expulsada de todos los dominios del Imperio español, cayendo la educación chilena en un largo período de depresión y letargo. Durante los años que vinieron, la iglesia siguió jugando un papel más o menos importante, manteniendo institución de educación primaria y secundaria, éstas sostenidas por órdenes como los mercedarios, agustinos, dominicos, etcétera.

Colegio Teresiano Enrique de Ossó, colegio católico chileno perteneciente a la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

Durante el periodo de emancipación nacional, las relaciones Estado-Iglesia alejaron a esta última de algunos aspectos de la sociedad. Las nuevas autoridades republicanas crearon la Universidad de Chile, heredera de la Real Universidad de San Felipe, y la concibieron como un plantel laico, alejado de las enseñanzas de la Iglesia, a pesar de que ésta contaba con una facultad de Teología. Las reformas secularizadoras del Estado de Chile privaron a la iglesia católica del monopolio exclusivo que ejercía en diversos ámbitos de la vida pública nacional. Asimismo, el crecimiento de la educación laica fiscal era otra preocupación para los grupos conservadores, quienes intentaron impulsar la educación privada de corte católico y limitar los alcances del Estado docente. Así, en 1888, y liderados por el ex ministro de Culto e Instrucción Pública (Ministro de Educación), Abdón Cifuentes, un grupo de católicos junto a monseñor Mariano Casanova, Arzobispo de Santiago, fundan el día 21 de junio de 1888 la Pontificia Universidad Católica de Chile, reiniciando así un periodo en el que la iglesia nuevamente tendría una buena dosis de injerencia en el ámbito educacional. Sus primeras escuelas serían las de Derecho e Ingeniería y su primer rector fue Monseñor Joaquín Larraín Gandarillas.

Desde aquel entonces la Iglesia Católica ha desarrollado una permanente misión educacional. El principio del siglo XX fue testigo de un gran número de fundaciones de colegios y liceos católicos. Órdenes como los jesuitas, agustinos, salesianos, maristas, mercedarios, marianistas y Compañía de Santa Teresa de Jesús, por sólo nombrar algunas, poseen y controlan un cierto número de colegios a lo largo de todo el país, en muchos de los cuales incluso se han educado algunos de los líderes actuales de Chile. Aparte de las órdenes, las diócesis locales mantienen instituciones de educación primaria y secundaria de manera privada o subvencionada, como lo es el Seminario Pontificio Menor de Santiago, colegio de carácter privado perteneciente al arzobispado de Santiago. Sin lugar a dudas, la iglesia católica es la principal sostenedora de la educación privada en Chile.

En el ámbito de la educación superior, existen seis universidades católicas tradicionales pertenecientes al CRUCH. Estas son la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Católica del Norte, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Universidad Católica del Maule y Universidad Católica de Temuco. Las tres últimas fueron formadas sobre la base de las ex sedes regionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y que son denominadas actualmente universidades regionales, pertenecientes a la diócesis respectiva de su lugar.

Otras órdenes, como la Compañía de Jesús, mantienen también instituciones de educación superior como lo es la Universidad Alberto Hurtado, al igual que los salesianos que tienen la Universidad Católica Silva Henríquez, los Legionarios de Cristo que poseen la Universidad Finis Terrae y por último la Prelatura Personal del Opus Dei quien mantiene la Universidad de Los Andes; además de la Universidad Santo Tomás que no pertenece a la iglesia, ni a alguna agrupación católica, pero está inspirada en el pensamiento tomista. De igual manera la Iglesia es sostenedora de algunos institutos de carácter técnico.

Organizaciones de ayuda social

En Chile, la iglesia católica mantiene una gran cantidad de entidades de ayuda social en los más diversos rubros. De esta manera existen instituciones para los sectores más marginados de la sociedad, como es el Hogar de Cristo, institución fundada por san Alberto Hurtado, y que tiene como misión preferentemente atender a niños y ancianos en condiciones sociales vulnerables.

También existen entidades de socorro y acogida como María Ayuda y Fundación Las Rosas que se dedican a la ayuda social en ese contexto. Entre las acciones llevadas a cabo por estas instituciones destacan los asilos para ancianos, hogares de niños en condiciones vulnerables o en riesgo social, comedores y casas de acogida.

De igual manera cuando ocurren situaciones de desastre en el país, como por ejemplo temporales y terremotos, estas entidades se dedican a encauzar la ayuda para las víctimas.

Sin embargo, las instituciones de ayuda social católicas no sólo se dedican a la ayuda material para los más pobres, sino que también participan en otras actividades, tales como la educación y la implementación de programas de ayuda social, entre los que está el impartir capacitación para empleos, etcétera. En este sector destacan las organizaciones Belén Educa y Cáritas Chile.

La gran mayoría de las instituciones de ayuda social pertenecen a congregaciones religiosas o fundaciones sin fines de lucro integradas por religiosos y laicos comprometidos. Sin embargo, muchas diócesis tienen sus propias instituciones de ayuda social.

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