Iglesia abacial de Santa Fe

Iglesia abacial de Santa Fe de Conques
Abbatiale Sainte-Foy de Conques
Logo monument historique Clasificado MH (1840)
 Patrimonio de la Humanidad (parte de «Caminos de Santiago de Compostela en Francia», n.º ref. 868) (1998)
Conques JPG02.jpg
Localización
PaísFranciaFlag of France.svg Francia
DivisiónFlag of Midi-Pyrénées.svg Mediodía-Pirineos
SubdivisiónAveyron
Municipio(s)Conques
Información religiosa
CultoCatólico

Usoculto ordinario
Historia del edificio
ConstrucciónSiglo XI- Siglo XII
Datos arquitectónicos
TipoIglesia
Estilo(s)Románico
Mapa(s) de localización
Iglesia abacial de Santa Fe de Conques ubicada en Mediodía-Pirineos
Iglesia abacial de Santa Fe de Conques
Iglesia abacial de Santa Fe de Conques
44°33′57″N 2°23′53″E / 44°33′57″N 2°23′53″E / 2.3981388888889

La iglesia abacial de Santa Fe de Conques (en francés, Abbatiale Sainte-Foy de Conques) es una iglesia situada en la comuna francesa de Conques, en el departamento del Aveyron.

Está considerada como una pieza maestra de la arquitectura románica del sur de Francia, siendo especialmente célebre por su tímpano y por su Tesoro, que incluye obras de arte únicas datadas en el período carolingio. El interior se presenta decorado con vitrales de Pierre Soulages. Esta abadía fue fundada por el abad Dadon bajo la protección de Carlomagno.

Fue una parada popular para los peregrinos que hacían el Camino de Santiago hasta Santiago, en lo que hoy es España. La iglesia abacial de Sainte-Foy forma parte de los Caminos de Santiago en Francia, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998 con el código 868-038.[1]​ Su arquitectura románica, aunque algo actualizada en algunos lugares, se muestra en recorridos turísticos periódicos y auto-guiados, especialmente del nivel superior, algunos de los cuales se realizan por la noche con música en vivo y apropiados niveles de luz.

Historia

La iglesia abacial de Sainte Foy, vista desde el oeste en un dibujo de 1887-1901.
Puertas de la iglesia

Fue fundado en 819 por el eremita Dado que estableció una comunidad de monjes creando el monasterio de Conques (después Santa Fe de Conques), origen de la abadía. La principal villa del entorno era Montignac. El mismo año que se fundó se descubrieron los supuestos restos de Santiago en Compostela, Galicia, y la ruta de peregrinaje tuvo a Conques como una de las paradas secundarias; como lugar del turismo de la época los monjes intentaron mejorar trayendo algunas reliquias para así atraer más peregrinos. En 866 un monje fue al monasterio de Agen y años después trajo las reliquias de santa Fe, virgen martirizada en 303 bajo Diocleciano y famosa por curar ciegos y liberar cautivos.

La principal atracción para los peregrinos medievales en Conques eran los restos de Santa Fe (Foy), una joven martirizada en el siglo IV. Las reliquias de Santa Fe llegaron a Conques por robo en 866. Después de intentos infructuosos de adquirir las reliquias de san Vicente de Zaragoza y luego las reliquias de San Vicente Pompejac en Agen, las autoridades abaciales se fijaron en las reliquias de Santa Fe en la antigua iglesia de Santa Fe en Sélestat.[3]

El relicario de Santa Fe atrajo muchos peregrinos desviando a los peregrinos que antes iban a Agen y el monasterio prosperó; los peregrinos dejaban comida y joyas y los mejores herreros competían para crear ornamentos. En el siglo XI se hizo necesario construir una iglesia más grande para acomodar al gran número de peregrinos y bajo la dirección del abad Odolrico (1031-1065) se empezó a construir la iglesia de la Santa Fe de Conques. Su cabecera fue finalizada antes del fallecimiento de éste en 1065. Posteriormente, los trabajos languidecieron un tanto y la nave no fue concluida sino a principios del siglo XII, siendo considerada la obra maestra del románico occitano. Por otro lado, es posible que el monumento fuese modificado cuando ya se hallaban en curso los trabajos de construcción. Por su arquitectura, la iglesia abacial se relaciona con una serie de cinco edificios, a saber: la basílica de Saint-Martin de Tours, Saint-Martial de Limoges, Saint-Sernin de Toulouse y la catedral de Santiago de Compostela, todas ellas ubicadas en la vía de peregrinaje que supone el Camino de Santiago y presentando un conjunto de características comunes: planta con deambulatorio y capillas radiales, y transepto provisto de naves laterales para facilitar la circulación de los peregrinos. Estos rasgos comunes se extienden igualmente a la elevación y al sistema de contrafuertes. Sainte-Foy ha sido una de las principales fuentes de inspiración para las iglesias románicas de Auvernia.

La decadencia empezó al inicio del siglo XII; el prestigio de la orden del Cister establecida en Roergue hizo decaer a los monasterios benedictinos. La peste Negra en 1348 y la guerra de los Cien Años le asestaron el golpe definitivo, pero el tesoro de la abadía se conservó intacto. En 1514 François de Estaing, obispo de Rodés, acudió al monasterio para restablecer la disciplina pero los monjes no lo quisieron recibir, y finalmente en 1537 la comunidad fue disuelta por el Papa y se creó una colegiata regular Durante las guerras de religión, los hugonotes ocuparon Conques y en 1571 la iglesia fue saqueada, aunque el tímpano y el tesoro escaparon a la destrucción. La iglesia, no obstante, se hundió en parte al caer los grandes pilares afectados por el fuego. Los daños fueron reparados en parte.

Debido a su fragilidad y, especialmente, a la avaricia que las riquezas no dejaron nunca de inspirar, son raros los relicarios y objetos sagrados labrados en oro o plata que han logrado sobrevivir al transcurso del tiempo sin sufrir daños. Es pues un raro privilegio el de Conques, que ha sabido proteger no sólo su iglesia abacial románica, sino también su Tesoro milenario. No obstante, durante la Revolución francesa, el peligro se hizo bien presente para las riquezas del Tesoro de la abadía de Conques. El 15 de febrero de 1792 un decreto del representante de la Convención en el departamento del Aveyron anunciaba: «Todos los bienes en oro, plata, cobre o bronce, que puedan ser convertidos en moneda, y que se encuentren en las iglesias, serán enviados de inmediato a la Casa de la Moneda de Toulouse

En Conques, en 1794, tuvo lugar un auténtico complot, urdido por André Bénazech, un sacerdote refractario (es decir, opuesto a la Constitución civil del clero), y antiguo canónigo, con la ayuda de algunos adictos. Aprovechando una tormenta, se dirigieron en la oscuridad de la noche a la abadía, provistos de cestos, se apoderaron de los relicarios y los repartieron entre ellos, dirigiéndose posteriormente cada uno a su casa para ocultarlos. A la llegada de los comisarios y gendarmes procedentes de Aubin, la cabecera de distrito, se cargó el latrocinio a la cuanta de unos hipotéticos caldereros ambulantes. A pesar de la investigación llevada a cabo, no hubo ningún resultado. Este robo provocó sonrisas entre los habitantes de Conques, que pusieron en circulación el rumor de que se trataba de una argucia urdida por la propia Santa Fe.

Acabados los tiempos turbulentos de la Revolución, el Tesoro salió de sus escondrijos (chimeneas, secaderos, jardines...) para volver a ocupar su lugar en el coro de la iglesia de la abadía de Sainte-Foy. El hecho de que todo el Tesoro fuese devuelto constituye un hecho a destacar, y pone de manifiesto la honradez de todos quienes intervinieron en el asunto; pero esta honradez estaba seguramente causada por la devoción popular hacia las reliquias de la santa, especialmente sentida entre los habitantes de Conques. Considerando que este respeto era «desgraciadamente muy raro en Francia», Prospero Mérimée tuvo en consecuencia «un gran placer en hacerlo constar.»