Idioma mataco

Mataco
Weenhayek, 'weenhayek
Hablado enArgentinaFlag of Argentina.svg Argentina, BoliviaFlag of Bolivia.svg Bolivia
RegiónProvincias del Chaco, Formosa y Salta (Argentina)
Departamento de Tarija (Bolivia)
Hablantes1929 (en Bolivia)
Familia

mataco-guaicurú
  Mataco

    Weenhayek
Estatus oficial
Oficial enBoliviaFlag of Bolivia.svg Bolivia
Bandera de la Provincia del Chaco.svg Chaco (Argentina)
Regulado porNo está regulado
Códigos
ISO 639-1---
ISO 639-2---
ISO 639-3mtp
Cartel en idioma wichí en Coronel Juan Solá, provincia de Salta, Argentina.

Los matacos, wichí o weenhayek son cazadores amerindios y recolectores del bosque seco tropical del sur de Bolivia y del norte de Argentina. Pertenecen a una entidad lingüística llamada 'mataco', o últimamente en Argentina 'wichí', que en total suma unos 40 000 individuos que hablan idiomas o dialectos similares o relacionados (Alvarsson y Claesson, 2012).

Es uno de los idiomas oficiales de la provincia del Chaco en Argentina. Desde la promulgación del decreto supremo N.° 25894 el 11 de septiembre de 2000 el weenhayek es una de las lenguas indígenas oficiales de Bolivia,[2]

Aspectos históricos, sociales y culturales

Situación actual

Según los datos proporcionados en Crevels y Muysken (2009: 15) y Crevels (2012: 171), en Bolivia, el weenhayek cuenta con 1929 hablantes[* 1]​ y, por lo tanto, es una lengua que se encuentra en peligro, siendo la amenaza más importante para su subsistencia la predominancia política y social del idioma castellano.
En cuanto al grupo étnico, Alvarsson y Claesson (2012) señalan que los ’weenhayek subsisten principalmente de la recolección, la pesca y la caza. Durante siglos, estas actividades eran, además, complementadas con la migración por el trabajo, que les permitía obtener alimentos básicos, tales como el maíz, y, en el último siglo, dinero en efectivo y bienes de consumo occidentales. Sin embargo, como indican los autores, después de la mecanización de los molinos de caña en Argentina en los años sesenta, estas migraciones han cesado casi totalmente y han sido reemplazadas por trabajo espontáneo como jornaleros.
Alvarsson y Claesson (2012) señalan, además, que a pesar del desorden social y la conversión a una versión indianista del pentecostalismo, la cultura ’weenhayek parece ser sorprendentemente resistente. Así, la mitología tradicional sigue siendo ampliamente conocida, incluso entre los niños. Este saber popular constituye, probablemente, uno de los factores más importantes para la preservación de una identidad ’weenhayek particular.

Aspectos históricos

Pueblos originarios de Bolivia.

Los ’weenhayek estuvieron bastante aislados hasta el siglo XIX, aunque debido a las visitas ocasionales y las migraciones de trabajo estacionales, llegaron a tener conocimiento de primera mano sobre otras culturas y civilizaciones, tales como la cultura inca. A pesar de estos contactos, los weenhayek mantuvieron una cultura soberana e independiente en su hábitat tradicional. Sin embargo, como señalan Alvarsson y Claesson (2012), a finales del siglo XIX la influencia del exterior cobró impulso. En 1866, los misioneros franciscanos fundaron la misión de San Antonio de la Peña a orillas del río Pilcomayo, dedicada exclusivamente a los ’weenhayek y orientada a introducir una especie de “educación formal”. Sin embargo, después de algunos años esta misión fue abandonada. En el siglo XX, ocurrieron hechos que afectaron seriamente a los weenhayek, siendo el más devastador el conflicto de cuatro años de duración entre Bolivia y Paraguay en los años treinta, conocido como la guerra del Chaco. Esta guerra fue desastrosa para la situación sociocultural de los weenhayek. Como señala Alvarsson, después de la guerra, los weenhayek quedaron ‘libres’ de nuevo, aunque en realidad este término tenía entonces otro matiz, asociado con ‘conquistados’ y ‘pacificados’.