Idioma chono (Chile)

Chono
Regiónarchipiélago de los Chonos y de Chiloé, suroeste de América del Sur
HablantesLengua muerta
Familia

Alacalufano (?)/ Aislada (?)

 Chono
Estatus oficial
Códigos
ISO 639-1-
Patagonian lang.png
Distribución aproximada de lenguas en el extremo meridional de Sudamérica en tiempos de la Conquista.

El idioma chono es una lengua indígena americana extinta o un grupo de ellas que habrían hablado los chonos, nombre que designa a uno o más pueblos nómadas de los canales del sur de Chile. A este idioma se atribuye el origen de la toponimia indígena de la zona habitada en algún momento por chonos y que no puede explicarse mediante el mapudungun[1]​ (la lengua de los mapuches).

A parte de la toponimia, el único testimonio directo es un catecismo del siglo XVIII, sin traducción al español.

Historia y documentación

Cronistas y sacerdotes españoles

En los relatos de los primeros años de la conquista de Chile y los dejados por los misioneros de la Misión Circular existen descripciones, a veces contradictorias, de las gentes que habitaban los canales patagónicos.

En la expedición que Juan Ladrillero y Francisco Cortés Hojea realizaron entre 1557-1558 al estrecho de Magallanes, el segundo describió a los indígenas que encontraron entre la boca del Guafo y la península de Taitao:

...en esta tierra habitan unos indios marinos que traen unas canoas de tres tablas,[2]

Los sacerdotes de la Compañía de Jesús arribaron a Chiloé en 1609; los primeros en llegar fueron los padres Juan Bautista Ferrufino y Melchor Venegas. Se dedicaron a la evangelización de los cuncos, huilliches y payos, así como a la atención espiritual de la población española residente, pero también emprendieron viajes a los archipiélagos australes en busca de indígenas canoeros con intención de convertirlos al cristianismo. Melchor Venegas relata en una carta de 1612 que Ferrufino es el autor de un "Catecismo de la Doctrina Christiana" y de un "Arte y Vocabulario de la Lengua Chono", ambas desaparecidas, aunque no hay acuerdo con respecto al autor, porque Pedro Lozano en su "Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay" de 1754 atribuye dos obras de título parecido al padre Mateo Esteban, llegado a Chiloé en 1611, e incluye parte del relato que hizo el sacerdote de su ministerio en las islas Guaitecas, tomado de las mismas cartas anuas del propio Ferrufino:

Por la Gracia de Nuestro Señor que me quiso consolar, intenté hacer un Catecismo en su lengua chona que es muy diferente y muy dificultosa en la pronunciación que esta general,[3]

.

El padre José García estuvo entre los chonos a mediados del s. XVII y aunque aseguró que su lengua no era un dialecto de la "araucana", no podía decir si estaba emparentada con el idioma de los caucahués o se trataba de lenguas sin relación.

Pasada la época de abandono del catolicismo y relaciones hostiles con los españoles y veliches, entre 1630 y 1710, se asentaron en la isla Guar, en el archipiélago de Calbuco y luego en Apiao, Chaulinec y Cailín, "el confín de la cristiandad", donde estaban bajo la tutela de los jesuitas y exentos de la encomienda en su calidad de "neófitos". Allí estaban en contacto con tres lenguas: el castellano, el mapudungun (en su dialecto veliche) y el caucahué, propio de otro grupo de indígenas canoeros australes y para principios del siglo XIX ya no se diferenciaba lingüística ni culturalmente del resto de la población chilota, si bien hay relatos esporádicos durante el siglo XIX e incluso el siglo XX acerca encuentros con indígenas canoeros que han sido identificados como chonos.

Durante la estancia en Chaulinec, un sacerdote redactó una "Doctrina para los viejos chonos" en la lengua chona; este es el único testimonio del idioma que ha perdurado. Esta doctrina fue copiada dentro de la Noticia de la lengua de los Yndios Chonos, en que se señala:

Estos Yndios tienen su lengua particular, mui diferente a la lengua general de Chile y de Chiloé, pero como andaban y comerciaban con los Yndios naturales de Chiloé facilmente entraron en ablar la lengua de los naturales de Chiloé en especial los jóvenes, y para la instrucción de los Chonos viejos habíase formado un breve cathecismo que al presente ya no se usaba, porque ya todos entendían la Lengua General de Chiloé

Noticia de la lengua de los Yndios Chonos.

El manuscrito chono no cuenta con traducción original y fue descubierto por Tentori en el archivo del Collegio Romano. En 1972 fue presentado por Bausani en el XL Congreso de Americanistas en Génova (Italia), mienstra que Hanisch lo publicó ese mismo en una versión ligeramente distinta, en un libro acerca de los jesuitas expulsos de Chile. Hasta entonces no se contaba con ningún texto en chono, salvo listas de palabras de veracidad discutida. La traducción estuvo inicialmente a cargo de Tentori, pero falleció antes de completarla; luego se ocupó de ella Alessandro Bausani y se estima que se conocen con certeza alrededor de 20 palabras. Si bien hay similitudes probables con el kawésqar, no son suficiente para sacar conclusiones sobre las relaciones del chono con estas lenguas. Entre las palabras identificadas se encuentran cot (hijo), sap (padre), tas (tres), jo (sí) y yamchiu (no).

Topónimos de posible origen chono

La isla de Linlín (comuna de Quinchao), de cuyo nombre se dice que podría significar "dos cerros".

En los archipiélagos de Chiloé, de las Guaitecas y de los Chonos y en las tierras continentales adyacentes existe toponimia de origen indígena que no ha podido analizarse como procedente del mapudungun, el tehuelche ni el kawésqar. Tales topónimos típicamente contienen terminaciones en -ao, -ec, -ac o -lin. Para Alejandro Cañas Pinochet[4]​ Jorge Ibar Bruce y Ramírez Sánchez, entre otros investigadores, estos nombres geográficos serían de origen chono. Se basan para ello tanto en la imposibilidad de relacionarlos con las lenguas conocidas de la zona, como en su ubicación, en sitios que este pueblo frecuentó, empezando por el norte en el canal de Chacao y siguiendo por la costa este de la Isla Grande de Chiloé y las islas que se ubican en su mar interior, hasta los archipiélagos de las Guaitecas, los Chonos y las islas Guayaneco al sur del golfo de Penas.

Ibar Bruce presentó en 1960 un conjunto de etimologías deducidas para estos topónimos de acuerdo a interpretaciones de características físicas de los lugares con topónimo no dilucidado. En la misma línea están los estudios de Ramírez-Sánchez de 1988. Se ha asignado al elemento lin el significado de "cerro", puesto que Guamblin, Linlín y otras islas contienen cerros conspicuos; ao sería una caleta protegida del viento del noroeste ("travesía"); por el contrario ec y ac, sitios sin resguardo de los vientos; y ach, una playa o arena. Se disputa acerca de la partícula -ao, porque según Claudio Wagner, bien podría ser una derivación dialectal del mapudungun, que provendría de we, "lugar".[5]

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