Iconismo

El lenguaje icónico es un sistema de representación tanto lingüístico como visual. Se habla de lenguaje iconico al tratar la representación de la realidad a través de las imágenes. Por «realidad» se entiende la «realidad visual», considerada en sus elementos más fácilmente apreciables: los colores, las formas, las texturas, etc. Cuando se habla de las imágenes, lo que varía con respecto a otros modelos de representación (acústica, sensorial, lingüística, etc.) no es la relación que puede guardar la imagen con su referente, sino la manera singular que tiene la imagen de sustituir, interpretar, traducir esa realidad. Dentro del iconismo encontramos imágenes que cumplen la función de signo. El debate en este campo se centra, por una parte, en el carácter natural o artificial que tienen estos signos ( iconos) y, por otra parte, en las propiedades que tiene que tener un icono para representar a su objeto. La percepción de un icono (imagen) y su asociación a una realidad o significado es posible mediante un proceso de reconocimiento que lleva a cabo el receptor del signo. Varias son las teorías que intentan explicar el lenguaje iconico.

Teorías

Charles Morris

Charles Morris habla del conjunto de propiedades que tienen que compartir un signo y su denotado (aquello que el signo representa). Además, habla de escalas de iconicidad, unos signos serán más icónicos que otros. Por ejemplo, un dibujo lineal de un gato será menos icónico que la foto de un gato. La fotografía en color, a escala real, será menos icónica que una escultura con volumen. La iconicidad 100 % sería aquella que tuviese todas las propiedades visuales, tácticas, sensitivas, etc., del objeto. La tendencia en la historia del arte ha sido representar la realidad lo más icónica posible. Un ejemplo es la escultura griega (escultura con canon a tamaño natural, colores de la carne, de los cabellos, etc.).

Umberto Eco

Umberto Eco trata la estructura perceptiva análoga entre el icono y el objeto. La imagen para ser interpretada ha de tener una cierta identificación visual con su referente, pero, al mismo tiempo, tiene que estar sometida a un código, que le otorgue el carácter de imagen convencional. Existen diferentes códigos para la representación icónica, es decir, códigos culturales socialmente aprendidos; no tan estrictos como los lenguajes de disciplinas. Son más difusos y a la vez establecen las características adecuadas para la representación icónica. Una cultura establece las características pertinentes para que la imagen representada pueda ser percibida como diferenciada de otra mediante una serie de convenciones. Así, a la hora de representar algo no reproduciremos todas las características, sino los artilugios gráficos que se le atribuyen (por ejemplo, el artilugio gráfico pertinente de una cebra son las rayas. Son códigos de reconocimiento que identifican características pertinentes y caracterizadoras del contenido.

Teoría de la Gestalt

La teoría de la Gestalt tiene como tesis central la idea de que la percepción visual no es un proceso de asociación de elementos sueltos, porque la mente funciona como una totalidad compleja y organizada. Sería un proceso integral en el que el sistema nervioso recoge y ordena los estímulos que el signo icónico (imagen) le aporta, y los ordena conforme a las estructuras psíquicas del cerebro. En concreto por la existencia de un isomorfismo entre el campo cerebral y la organización de los estímulos. La teoría de la Gestalt posee la ventaja de ofrecer elementos de organización básica del entorno visual, reduciendo la información y encaminándola a la constitución de nuestra experiencia.

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