IV Concilio de Letrán

Cuarto Concilio Lateranense
XII concilio ecuménico
de la Iglesia católica
Inicio 11 de noviembre de 1215
Término 30 de noviembre de 1215
Aceptado por Iglesia católica
Convocado por Papa Inocencio III
Presidido por Papa Inocencio III
Asistencia 71 patriarcas y metropolitanos, 412 obispos, 900 abades y priores
Temas de discusión Estados Cruzados, querella de las Investiduras
Cánones 70 decretos papales: Transubstanciación, primacía papal, conducta del clero, confesión al menos una vez al año, Quinta Cruzada.
Cronología
Letrán III Cuarto Concilio Lateranense Lyon I
[ editar datos en Wikidata]

El IV Concilio de Letrán comenzó en 1215 y acabó en 1216. Fue convocado por el papa Inocencio III para tratar temas relativos a la fe y la moral, aunque la mayoría de historiadores apuntan a los intereses políticos y económicos del reino de Francia y del Papado, sobre todo en la condena de las herejías de los albigenses o cátaros y de los valdenses.

La condena a los albigenses se basaba en las diferencias de fe de este grupo, propugnando que era una sola la Iglesia Universal y que la salvación del alma no era posible fuera de ella.

A los valdenses, que difunden una doctrina de desapego material, el único defecto que se les puede achacar para controlarlos es que “no han sido enviados”, aduciendo a que no han sido acreditados por la Iglesia.

También se condenaron las opiniones del abad Joaquín respecto a la Trinidad, la creación, Cristo Redentor y los Sacramentos.

Finalmente, el concilio revisó y fijó la legislación canónica referente a los impedimentos matrimoniales, e impuso a los fieles la obligación de la confesión anual y de la comunión en pascua.

Convocatoria

La bula de convocatoria enviada por Inocencio III ya en 1213, la "Vineam Domini Sabaoth" habla de la reunión de una asamblea "siguiendo la antigua costumbre de los Santos Padres".[1]

Se deseaban alcanzar dos objetivos: de un lado, "extirpar los vicios y afianzar las virtudes... suprimir las herejías y fortalecer la fe..."; y, de otro, "apoyar a Tierra Santa con la ayuda tanto de clérigos como de laicos". En resumen: afianzar la reforma y promover la cruzada.

Inocencio III deseaba que el concilio fuera auténticamente ecuménico. El número de participantes fue, en efecto, impresionante para aquella época: más de cuatrocientos obispos de la cristiandad latina (incluidos los de los países más jóvenes), más de ochocientos representantes de las distintas órdenes religiosas y los embajadores de todos los príncipes y de numerosas ciudades. No se consiguió, sin embargo, la presencia de representantes de la Iglesia griega.

De Oriente sólo llegaron los patriarcas latinos.

Other Languages