Huelga general de noviembre de 1922

La huelga general de noviembre de 1922 en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, fue una huelga general convocada en los primeros días de noviembre, que se desarrolló hasta la toma de la ciudad por los huelguistas el 13 de noviembre y acabó en saqueos y una masacre de hasta 1500 personas el 15 de noviembre del mismo año. La huelga fue convocada originalmente por la Federación Regional de Trabajadores del Ecuador (FRTE) y tuvo un relativamente rápido seguimiento de otras organizaciones de trabajadores de la ciudad pese a su improvisación.

Con el pasar del tiempo algunos detalles de la huelga y masacre fueron mitificados tanto por la dificultad de tener registros fidedignos de todo lo que se ha dicho sobre estos sucesos así como por motivos ideológicos, pues la tradición socialista ecuatoriana convirtió el relato de estos acontecimientos en una gesta heroica de su tendencia[cita requerida]. El movimiento sindical ecuatoriano, en auge y declive dentro del siglo XX, consideró el 15 de noviembre como fecha conmemorativa.

Historia

En el año 1922 Ecuador atravesaba una crisis económica producto del brusco descenso del precio internacional del cacao, que en la época era el principal rubro de exportación del país y se producía en la Costa. El encarecimiento del costo de la vida por la falta de divisas (falta de dinero circulante por caída de las exportaciones), y la posterior devaluación de la moneda frente al dólar (impresión de dinero por parte del Estado para aumentar el circulante) que produjo inflación, trajo descontento entre la población que veía reducir el poder adquisitivo de sus ingresos y salarios. El presidente era José Luis Tamayo, electo para el periodo 1920-1924. El mismo año se había fundado en Guayaquil la Federación Regional de Trabajadores del Ecuador (FRTE), una pequeña organización sincrética y apartidista ideológicamente en algún punto entre el sindicalismo revolucionario, el anarcosindicalismo y el bolchevismo.[1]​ Su nicho principal eran los trabajadores cacaoteros. La FRTE se desmarcaba del entonces mayoritario movimiento obrero organizado en la Confederación Obrera del Guayas (COG) en torno al gobernante Partido Liberal heredero de la revolución alfarista, tampoco estaba asociado a la Federación Regional de Obreros del Ecuador que agrupaba a los sindicatos socialistas-marxistas.

Cabe decir que el ambiente socioeconomico de la ciudad en el momento, era caracterizado por una gran desigualdad económica y política entre las élites de la ciudad y los trabajadores urbanos.

El conflicto comenzó a raíz de un reclamo por atrasos en los sueldos a los trabajadores ferroviarios en la base de Durán, cuya número era el más importante de el país ya que en esa empresa trabajaban alrededor de 1250 trabajadores. para ese tiempo el movimiento comercial en ese cantón era alto, ya que estaba operando en Durán el aeropuerto (de avionetas) "El Cóndor", los trenes con sus casi cinco frecuencias, la navegación incesante entre vapores, lanchas, balandras, canoas, ferris, y barcos de gran calado que atracaban directamente con abundante carga venidas desde el extranjero para ser transportada por vía férrea hasta la capital Quito. [Durán (ciudad)|Durán]]. A criterio de los trabajadores durandeños, los propietarios de la empresa que regentaba el ferrocarril sí estaba recibiendo ganancias y no había motivo para que sus sueldos sean pagados con meses de retraso. Ésto motivó reuniones clasistas las que siempre terminaban con la amenaza de paralizar sus labores y por ende los viajes en los trenes; fue así que se inició el reclamo y la huelga de los trabajadores ferroviarios de la Guayaquil and Quito Railway Company.al tomar contacto con otros dirigentes de Guayaquil, entre artesanos, vendedores, trabajadores de los carros urbanos de la ciudad paralizan sus actividades el 7 de noviembre, posteriormente los de la empresa eléctrica también se suman a los reclamos y reivindicaciones como el cumplimiento de las 8 horas de trabajo, mejora salarial, aviso en caso de despido con 30 días de anticipación, etc. La FTRE toma la iniciativa y convoca a una huelga general en la que se sumen todos los empleados de la ciudad, que en el contexto de las ideas del 'sindicalismo revolucionario' de sus dirigentes, podía implicar el paso previo a una revolución que paralice la actividad del Estado e implemente el control obrero de la producción económica y de la administración pública.

El movimiento huelguistico se fue extendiendo. Contó con el respaldo de un pequeño sector empresarial antigubernamental y grupos influyentes interesados en derrocar al presidente Tamayo, así también fue ganándose una importante simpatía de la población que más que como una reivindicación obrera (la mayoría de trabajadores en Guayaquil no eran obreros/empleados sino artesanos/autónomos) vieron al movimiento como una protesta contra el gobierno de turno (el partido gobernante era el mismo desde 1895). La jornada de huelga no fue especialmente violenta, no se reportaron enfrentamientos o desmanes significativos. Sin embargo la huelga dejó sin agua, sin alumbrado y sin transporte público a la ciudad. La FTRE se hace con el control del casco urbano de la ciudad el día 13, asumiendo las funciones de seguridad policial, aunque no forzaron la retirada de la fuerza pública.

A las dos de la tarde del martes 14 de noviembre de 1922, más de treinta mil huelguistas desfilaron hacia la Gobernación del Guayas, y le entregaron a Jorge Pareja, el gobernador, un manifiesto con sus peticiones. Los huelguistas de la FRTE determinaron un plazo de 24 horas para la respuesta del presidente José Luis Tamayo. El presidente ordenó el reingreso en la ciudad de la policía, indicando al General Barriga, Comandante de la Zona de Guayaquil, mediante un telegrama: "Espero que mañana a las seis de la tarde me informará que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil, cueste lo que cueste, para lo cual queda usted autorizado".

Masacre del 15 de noviembre

El día 15 se realizaron dos masivos mítines de huelguistas, en diferentes puntos de la ciudad, se exigía además, la libertad de sus compañeros detenidos en Durán. El reingreso de la fuerza pública al centro de la ciudad al mando del Gral. Enrique Barriga, Jefe de Zona de Guayaquil, tenía como consigna detener el levantamiento a cualquier precio. En la Avenida 9 de Octubre se inició la represión con disparos al aire, al ver que la marcha no cedía, se dió la orden para ejecutar la masacre. Policías y militares del ejército ecuatoriano tomaron el control de la situación iniciando una cacería en la que fueron asesinadas un número indeterminado de personas (los cálculos varían de entre unas 100 a 200 según distintas estimaciones), la saña de los represores fue tal, que los cuerpos fueron arrojados al río Guayas, para que sirvieran de escarmiento a los alzados. Posteriormente, quienes habían pedido mano dura para controlar los desmanes callaron y se escondieron al ver la magnitud de la represión, lo que obligó al general Barriga a asumir la responsabilidad de la masacre, instigado por quienes detentaban el poder económico en la ciudad “Yo soy el único responsable de esos sucesos”, alcanzó a declarar el responsable material de uno de los crímenes más horrendos de la historia nacional.