Huanca

Escudo dado por el Rey Felipe II al grupo étnico Wanka en gratitud por su ayuda en la derrota de los Incas del Cuzco.

Huanca (huanca: Wanka) fue un grupo étnico que se conoció desde el Período de los Estados Regionales y Organizaciones Tribales en los años 1000 - 1460 d. C. teniendo su hábitat en las provincias actuales de Jauja, Concepción y Huancayo.[1]

Historia

Origen

Estudios arqueológicos plantearon que el origen de los primeros grupos que poblaron la región de los Wankas estuvo en la región selvática, desplazándose desde algún lugar del nor-oriente hacia el sur de la sierra central del Perú. Desde Huánuco (Huargo y Lauricocha) prosiguiendo por Pasco, Junín y Huancavelica; dejando evidencias en Parimachay, Curimachay y Pachamachay en Ondores, Junín y que datan aproximadamente de 9850 a. C. (Rick y Matos 1976, Hurtado de Medoza 1979). Su desplazamiento se proyectó desde la selva central hacia el Valle del Mantaro.[3]

Esquema Comparativo de la Arqueología e Historia Xauxa - Wanka, por el Arturo Mallma Cortez.

El Dr. Ramiro Matos Mendieta considera que la población en el Valle del Mantaro no es mayor al Formativo Medio:

... "la primera ocupación fue una sociedad organizada agro-alfarera acontecida alrededor de los 800 a.C. con la fundación de la primera y única aldea Chavín de Ataura - Jauja. Un lugar estratégicamente ubicado en el extremo norte del valle; casi en el acceso del Valle del Mantaro por la ruta del norte".[5]

abstracción de: "Primeras sociedades sedentarias del Mantaro", Matos Mendieta, Ramiro (1978)

En Jauja se constituye asentamientos matrices desde donde se difunden los Xauxas y posteriormente los Wankas.[3]

El hombre en el valle del Mantaro

Los primeros pobladores que ocuparon el Valle del Mantaro, posiblemente procedieron de las zonas altoandinas, de las que descendieron siguiendo el curso de sus afluentes. En los refugios naturales del río Cunas, en el distrito de Chupaca, hay vestigios de la existencia de una sociedad cazadora nómada cuya economía estaba basada en la recolección de frutos silvestres y en la caza de camélidos andinos. Según las evidencias encontradas, la vida humana en el Valle del Mantaro tiene por lo menos 10 mil años de antigüedad.

Estos primeros pobladores, cazadores y recolectores, con el correr del tiempo experimentaron la domesticación de las plantas, es decir, descubrieron la agricultura. Al encontrar esta valiosa fuente de recursos el hombre se volvió sedentario y abandonó las cuevas para construir albergues de piedra, dando origen a las primeras aldeas, de las que existen en todo el valle, numerosos restos con una antigüedad de 3 mil años.

El hombre de Junín, poco a poco, fue perfeccionando sus herramientas de piedra, no solo para la caza de camélidos (de los que extrajo carne para alimentarse, pellejo para cubrirse y huesos para sus usos), sino para iniciar la agricultura y la domesticación de plantas.

Época preincaica

Con estos hechos, en la historia del hombre en la sierra central del Perú finaliza el periodo precerámico y comienza otra etapa en la que aparece la cerámica y luego el surgimiento de las aldeas. Aparecen, asimismo, las primeras prácticas de una religión mágica.

Por aquellos tiempos, hace aproximadamente unos 2000 años, se produce la expansión de la cultura Chavín a la Sierra Oriental, y se advierte su influencia en las diversas zonas del Valle del Mantaro. Las últimas investigaciones han encontrado importantes testimonios de la presencia de la cultura Chavín en Ataura (Jauja) y en San Blas, distrito de Ondores, Junín. Hacia 1300 a. C. aparecen los primeros brotes de cerámicas en la sierra central de estilo chavinoide y se inicia lo que se denomina el horizonte temprano.

El proceso continúa siglo tras siglo, con el correr del tiempo las aldeas que recibieron influencia de Chavin entran en decadencia y los pobladores reafirman su individualidad y se independizan de su predominio cultural. Aparecen entonces influencias de otras sociedades como la de Tiahunaco y Huari.

Anexión al Tahuantinsuyo

Hacia el año 1460, las tropas incaicas llegaron al Valle del Mantaro. Los cuzqueños dieron dos opciones a elegir a los huancas, la entrega y rendición pacífica de su región o la conquista a través de las armas. Los curacas y demás líderes huancas repudiaron a las fuerzas imperiales incaicas y dieron tenaz resistencia pero las tropas del Cuzco, y finalmente no pudieron conquistarlos, es por eso ala ciudad de huancayo se le denomina ciudad incontrastable. mas adelante se anexaron pero los huancas siguieron manteniendo sus privilegios.

Alianza hispano-huanca

Al tener noticias sobre la llegada de unos extranjeros al norte del Imperio y que estos habían derrotado y apresado al Inca Atahualpa, los huancas no dudaron en aliarse a los hispanos. Después de la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, los huancas proveyeron a los españoles con comida y soporte militar. Fueron estos junto con los chachapoyas, huaylas y cañaris los pueblos más fieles y acérrimos aliados de los conquistadores. Los huancas participaron en el bando español en la toma del Cuzco y de las siguientes batallas contra los rebeldes cuzqueños de Vilcabamba.

Durante el Virreinato, los huancas fueron reconocidos por la Corona de España por su ayuda en la lucha contra los incas. Felipe II otorgó un blasón a los huancas en señal de la unión entre ambas naciones. Los curacas y la nobleza huanca recuperaron sus privilegios y el gobierno español mediante Real Cédula prohibió el establecimiento de latifundios en territorio huanca.

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