Hroswitha de Gandersheim

Hroswitha de Gandersheim.

Hroswitha, también conocida como Hrotsvita, Hrosvit, Hrotsvit, Roswitha y Hrowitha (ca. 935 - ca. 1002), fue una canonesa (a diferencia de las monjas, las canonesas sólo hacían dos votos de los tres monásticos: castidad y obediencia, pero no el de pobreza) y escritora alemana del siglo X, perteniente a la Orden Benedictina. Vivió y trabajó en la abadía de Gandersheim, localizada en Bad Gandersheim, en lo que ahora es la Baja Sajonia. Escribió en latín y se la considera la primera persona desde la Antigüedad tardía en componer obras de teatro en esa lengua.

Sus fechas ciertas de nacimiento y muerte son desconocidas, pero se cree que nació entre 930 y 935 y todavía vivía en el año 973,[1]​ y que procedía de Turingia.

Biografía

Hroswitha participa del destino de todos los poetas de la época antigua: destaca más por sus obras que por su personalidad. Se conocen muy pocos datos concretos sobre su vida personal y, de hecho, la interpretación de su nombre como «clamor validus» parece hacer referencia a la propia escritora, lo cual explica que fuera llamada también «voz poderosa» y a veces el «Ruiseñor de Gandersheim». Con toda probabilidad era de origen aristocrático: su nombre aparece en un antiguo grabado de madera como «Helena de Rossow». Para las mujeres que recibían el título de canonesas, significaba, entre otras cosas, que podían tener su propio patrimonio y disponer de criadas; para las que eran jóvenes les suponía la oportunidad de no perder su estatus social sin tener la obligación de contraer matrimonio, normalmente, impuesto.

Parece que estaba todavía en su primera juventud cuando entró en el convento de Gandersheim, muy famoso entonces por su ascetismo y sus preocupaciones educativas. Su extraordinario talento encontró allí un correcto desarrollo, primero bajo la guía de su maestro Rikkardis y luego bajo el especial cuidado y dirección de Gerberga, hija de Enrique I, duque de Baviera y sobrina de Otón I (benefactor del convento) y una de las mujeres con mejor educación de su tiempo, que llegaría a ser más tarde abadesa (959-1001).[2]​ Esta última se tomó un particular interés en el desarrollo del talento literario de la joven, a través de la cual ella deseaba «contribuir algo a la gloria de Dios». Sus obras forman parte del periodo cultural conocido como Renacimiento otoniano.

Other Languages