Horizontalidad

La horizontalidad es una práctica o propuesta organizacional que implica desarrollar o incentivar un poder de decisión o de participación más o menos igualitario entre los individuos que conforman una organización. La horizontalidad es opcional para una organización y busca una mayor interacción en el grupo para potenciar el liderazgo y la innovación.

Usos en política y empresa

  • Dentro de la organización cooperativista existe una política similar entre los socios de esta, una persona=un voto (véase: autogestión).
  • El terminó horizontalismo apareció formalmente como consigna dentro de los movimientos radicales que surgieron de la crisis de la Argentina en 2001, donde se reivindicaba la participación en igualdad de los ciudadanos y su inicitiva en autonomía de los partidos políticos y el gobierno. Los trabajadores de empresas recuperadas también reclamaron una organización horizontal en estas.[2]
  • Durante el Foro Social Europeo de Londres en 2004, surgió con el término horizontales, representantes de la forma de organización de los nuevos movimientos sociales, en contraste con los verticales de los movimientos sociales tradicionales.[4]
  • Se usa el término en tendencias de pedagogía, donde una de las bases de la educación y de la formación de individuos libres es el , que por su naturaleza es horizontal. (véase: horizontalidad educativa)
  • En los nuevos modelos de gestión empresarial la horizontalidad es la existencia de instancias de trabajo colaborativo en la empresa, donde la aportación de ideas y el trabajo esté distribuido de cara a satisfacer al mercado de una forma más efectiva (véase: empresa 2.0, wikinomía, crowdsourcing).[7]

Las políticas horizontales son neutras entre sectores, no discriminatorias y de una temporalidad definida. Las principales medidas de tipo horizontal están destinadas a:

  • Corregir las fallas en el funcionamiento de los mercados o regular éstos para que sus estructuras permitan un grado de competencia cercano al de los mercados contestables (mejorar la información, prevenir las prácticas monopólicas, asegurar los derechos de propiedad, promover la ética ambiental).
  • Mejorar la disponibilidad y la calidad de los insumos (fomentar la innovación, desarrollar la infraestructura, elevar la calidad de la mano de obra, suministro y costo del crédito etc, asegurando así la dotación de factores en forma equitativa y oportuna a precios de mercado.

En lo referente a los instrumentos, las medidas de tipo regulatorio adquieren una enorme relevancia, ya sea que se trate de crear un marco que garantice el libre juego de competencias en los mercados o de eliminar reglamentaciones excesivas que entorpezcan el desarrollo de la iniciativa privada.

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