Homosexualidad en España

Derechos LGBT
España
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España en Europa
Homosexualidad
Es legal Sí
Desde 1979
Edad de consentimiento sexual
Heterosexual y homosexual igual Sí
Edad de consentimiento homosexual 16
Protección legal contra la discriminación
Laboral No
Bienes y servicios Sí
En todos los aspectos Sí
Protección legal de pareja
Acceso igualitario a la unión civil Sí
Matrimonio entre personas del mismo sexo Sí
Derechos reproductivos y de adopción
Acceso igualitario a la adopción Sí
Derecho de adopción conjunta Sí
Acceso igualitario a técnicas de reproducción asistida Sí
Derechos de género
Cambio de sexo legal Sí
Cambio de sexo en documentación Sí
Otros derechos
Servicio militar Sí
Donación de sangre Sí
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La homosexualidad en España no ha tenido un tratamiento uniforme y se ha adaptado en cada época a las ideas y condiciones reinantes. Desde la sexualidad romana, en la que tenía más importancia el acto sexual y las relaciones de poder, hasta la concepción moderna del homosexual como una forma de sexualidad e incluso como una forma de ser propia, ha habido muchos cambios y evoluciones. La principal ha sido la influencia de la ideología cristiana que caracterizó la sexualidad como un acto destinado a la procreación, por lo que cualquier actividad sexual que la impidiera se juzgaba pecaminosa y contraria a la ley de Dios. Esta evolución llegó al punto de que se identificaba la llamada sodomía con la traición al Estado y se castigaba con la muerte en la hoguera. El punto de inflexión de esta tendencia lo representa la Ilustración, en la que las libertades individuales comienzan a cobrar importancia, eliminándose en 1822 la sodomía del Código Penal de España. La evolución hacia la aceptación de la homosexualidad, difícil y lenta, se vio interrumpida por la Guerra Civil y la dictadura franquista, que introdujo una feroz represión de los denominados violetas. Tras la dictadura, la evolución hacia la aceptación ha continuado, aunque la homofobia continúa siendo una fuerza poderosa en la sociedad española. En 2005, España se convierte en el tercer país del mundo tras los Países Bajos y Bélgica en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo y tiene una de las legislaciones más progresistas en cuanto a temas que afectan a la comunidad LGBT, como la adopción.[7]

Los romanos

Busto de mármol de Adriano, del siglo II, quien tuvo como amante a Antínoo. Palazzo dei Conservatori ( Museos Capitolinos, Roma).

Los romanos trajeron, junto a los demás elementos de su cultura, su moralidad sexual.[10] En general, en Roma dominaba una forma de homosexualidad muy similar a la practicada por los griegos.

El lesbianismo también era conocido,[8] tanto entre mujeres femeninas que compartían el sexo con otras mujeres sin más, como el tribadismo, en el que mujeres de aspecto varonil desempeñaban actividades masculinas, incluyendo la lucha, la caza y la relación con mujeres.

Marco Valerio Marcial,[10] un gran poeta y letrado hispanorromano, creció y se educó en Bílbilis (próxima a Calatayud), pero pasó gran parte de su vida en Roma. Allí caracterizó la vida romana en epigramas y poemas. En una primera persona ficticia habla de las costumbres sexuales y de recibir felaciones tanto de hombres como de mujeres.

Otro ejemplo es Adriano,[11]

La llegada del cristianismo

La moralidad romana ya había cambiado hacia el siglo IV, en el que Amiano Marcelino critica amargamente las costumbres sexuales de los taifali, una tribu situada entre los Cárpatos y el Mar Negro, que praticaba la homosexualidad como los griegos.[13]

Se han dado tres razones para este cambio de actitud. Procopio de Cesarea, historiador de la corte de Justiniano, consideró que tras las leyes había motivos políticos, ya que permitieron a Justiniano eliminar a enemigos políticos, quedarse con sus propiedades y no tuvieron mucha eficacia eliminando la homosexualidad entre la gente corriente.[12]

Hasta el año 313 no hubo una doctrina común en el cristianismo sobre la homosexualidad,[12] pero anteriormente San Pablo ya había criticado la homosexualidad como contra natura:

Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.

Poco a poco los clérigos fueron creando una serie de textos en los que se condenaba la homosexualidad y el sexo en general en los términos más enérgicos, luchando contra lo que hasta ese momento no se había considerado un problema. En algunas ocasiones se han visto prácticas homosexuales dentro de la iglesia a pesar de que la doctrina cristiana está en contra de esta sexualidad. Estas relaciones también afectaron a prominentes miembros de la iglesia primitiva. [12]

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