Hombres (Tolkien)

Los hombres en las obras de J. R. R. Tolkien ambientadas en la Tierra Media son una de las « razas» que forman parte de los « hijos menores de Ilúvatar». Nacieron más tarde que los elfos, con la primera salida de Anar, el Sol, al comienzo de la Primera Edad del Sol.

Los elfos también los conocieron como edain (‘los segundos’ en sindarin, aunque este nombre después se aplicó solamente a los hombres que llegaron a Beleriand y se volvieron aliados de los elfos), atani (en quenya), hildor (‘seguidores’ o ‘llegados después’ en quenya), apanónar (‘nacidos después’ en quenya), engwar (‘enfermizos’ en quenya), fírimar (‘pueblo mortal’ en quenya), «usurpadores», «los de la mano torpe», «hijos del Sol», «temerosos de la noche», «malditos», «huéspedes inescrutables» y «forasteros».

La libertad

La característica principal de los Hombres dada por Ilúvatar es el don de la libertad, acotada por Tolkien en dos aspectos:

  • Que sólo están un tiempo breve en el mundo y por tanto no están sujetos a él, como los Elfos, que viven tanto como vive el mundo; en otra palabras, la Muerte, que aunque tiene una denotación negativa para los hombres (por la acción de Morgoth), en realidad es la más grande expresión de la Libertad humana.
  • Que tienen el poder de modelar y cambiar su propio destino, esto significa que pueden cambiar su propia historia cantada y preconcebida en La Gran Música de los Ainur durante la creación de Arda.
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