Hoguera de los Quintos

La Hoguera de los Quintos es una antigua tradición que entronca directamente con los antiguos rituales prerromanos de la celebración de los solsticios: en el solsticio de invierno (que tiene lugar unos días antes del 31 de diciembre) se encendían hogueras, que simbolizaban que el sol, a partir de ese momento, volvía a nacer e iba teniendo cada vez más fuerza (los días empezaban a ser más largos).

También se realizan hogueras relacionadas con el solsticio de verano.

Estas fiestas enlazan igualmente con los antiguos ritos de iniciación de la adolescencia (aunque pospuesta a la edad en que los jóvenes ya son " quintos"), como las fiestas del Día del Judas.

Hogueras relacionadas con el solsticio de invierno

Hoguera de los Quintos en Robledo de Chavela

Esta tradición, celebrada en el municipio de Robledo de Chavela ( Madrid, España), se remonta al año 1345: todos los años, en Nochevieja, en la madrugada del 31 de diciembre, se quema una gigantesca hoguera en el centro de la Plaza para recibir el año nuevo. Los quintos, después de oír misa en la [[Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (Robledo de Chavela) |Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora]], bajan con antorchas desde la misma a encender la hoguera.

En la página web de Turismo y Ocio de Robledo de Chavela, se describe detalladamente cómo era esta celebración, que ha llegado, en sus rasgos esenciales, al día de hoy:

Los mozos que iban a entrar en quintas, partían de madrugada junto con sus padres y familiares, con dos carros tirados por bueyes hacia los montes del municipio, para cortar los troncos de los árboles secos y enfermos.
Al final de la mañana todos almorzaban las viandas, preparadas en el talego por sus madres, y las sardinas, arenques y el vino que les regalaba el Ayuntamiento. De regreso al pueblo disponían la leña en uno de los carros en un círculo, que cada quinta intentaba fuese más alto que el de la quinta anterior.[1] En la Misa del Gallo todos los robledanos participaban junto a los quintos que se incorporan a filas y sus familiares en la imposición de la Medalla de la Virgen de Navahonda, con el fin de llevarla como protección en todo momento.
Este acto [la imposición de la medalla] se celebra desde 1296 aproximadamente, año en el que los robledanos ganaron el pleito a los segovianos sobre la propiedad de la imagen de la Virgen. La medalla que se impone a los quintos en ese día es regalada por la Cofradía. Al terminar la Misa del Gallo, el cura bendecía en la puerta de la Iglesia las teas que los quintos utilizaban para prender la lumbre.
El otro carro de leña era depositado junto al Consistorio, y durante la noche los vecinos del lugar se agrupaban cantando y bailando las tradicionales jotas y seguidillas, mientras que los quintos con el Regidor Municipal repartían la leña a los ancianos más pobres del pueblo, para que durante el invierno tuviesen leña con la que calentar la casa y el puchero.[2]
Cuando la lumbre se convertía en un rescoldo gigante, los vecinos compartían con el regidor y los quintos, chorizos, morcillas, panceta, patatas, etc., que asaban en el mismo. Desde entonces y hasta nuestros días se sigue celebrando cada año esta singular tradición. Se celebra el 31 de diciembre

Primeras referencias de la fiesta

Las notas más antiguas sobre esta fiesta pueden encontrarse en el breve comentario biográfico de Bartolomé Sánchez García, nombrado Regidor Municipal de Robledo de Chavela por el Rey Alfonso XI en el año 1345.

Hogueras de los Quintos en invierno en otros municipios

En otros pueblos de España, como Olombrada ( Segovia, España), Castrillo de Don Juan ( Palencia, España) y Viniegra de Abajo ( La Rioja, España), se celebra una tradición parecida. Una fiesta de similares características tiene lugar en Carbajales de Alba (Zamora).

En Pedro Bernardo (Ávila) Los quintos cortan el pino más grande de la jurisdicción (el mayo) autorizados por el consistorio. Sirve de mástil donde colgar el mono, un muñeco que se coloca en la punta del mayo, y alrededor del cual se acumulan toneladas de leña. Se prende en la nochevieja de madrugada, entre las 5.00 h y las 7.00 h de la mañana -siempre antes del amanecer- Los quintos y los demás lugareños cantan y bailan alrededor de la hoguera, ofreciendo vino y dulces a los asistentes.

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