Historia precolombina de Costa Rica

Colgante de oro que representa a un chamán, proveniente de la zona del Pacífico Sur de Costa Rica, de la cultura de Diquís, 700-1350. Museo del Oro Precolombino, San José.
La vasija de nardo, 500 - 1350, Costa Rica.

La historia precolombina de Costa Rica abarca desde el establecimiento de los primeros pobladores hasta la llegada de Cristobal Colón a América.

Hay evidencias arqueológicas que permiten ubicar la llegada de los primeros seres humanos a Costa Rica entre el 10000 y el 7000 a. C. Durante el II milenio a. C. ya existían pequeñas comunidades agrícolas sedentarias.

Entre el 300 a. C. y el 300 d. C. muchas comunidades pasaron de la organización tribal o gentilicia, basada en relaciones de parentesco, escasamente jerarquizada y de producción autosubsistencial, a una organización jerarquizada, con caciques, líderes religiosos o chamanes, artesanos especialistas, etc. Esta organización social surgió por la necesidad de organizar la producción y el intercambio y dirigir las relaciones con otras comunidades, así como las actividades ofensivas y defensivas. Estos grupos establecieron divisiones territoriales más amplias para producir más alimentos y controlar las fuentes de materias primas.

A partir del siglo IX ciertas aldeas crecieron en tamaño dando lugar a la época de los cacicazgos tardíos, que se prolongaría hasta el siglo XVI, con mayor jerarquización social y construcción de grandes obras de infraestructura.

Historia antigua

Primeros pobladores

Según las opiniones mejor fundamentadas, durante la concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel de los océanos en unos 120 metros, por lo que grupos de cazadores del noreste del Asia se desplazaron hacia el este en pos de las manadas de animales, y en diversas oleadas recorrieron y se asentaron en América del Norte. A lo largo de varios milenios y de sucesivas generaciones, los descendientes de esos cazadores se distribuyeron por todo el continente americano y las islas vecinas.

Las evidencias arqueológicas permiten ubicar el asentamiento de los primeros seres humanos en Costa Rica entre el 10000 y el 7000 a. C. En sitios del valle de Turrialba se han hallado áreas de cantera y taller donde se fabricaban herramientas, tales como bifaces. Se cree que esos primeros pobladores de Costa Rica pertenecían a pequeños grupos nómadas de unos 20 a 30 miembros, ligados por parentesco, que se desplazaban continuamente para recolectar raíces, plantas silvestres y cazar animales. Además de las especies que hoy siguen existiendo, entre sus presas habituales se hallaban animales de la llamada megafauna, tales como armadillos y perezosos gigantes, mastodontes, etc.

Período mesolítico

Alrededor del 8000 a. C. se produjeron cambios climáticos que significaron el fin de las glaciaciones. El aumento en la temperatura provocó cambios sustanciales en la vegetación y se produjo la extinción de la megafauna, ya fuese por la desaparición de las plantas que consumía, por la depredación excesiva de los cazadores o por una combinación de ambos fenómenos. Los cazadores-recolectores tuvieron que desarrollar estrategias para adaptarse a las nuevas condiciones, aunque continuaron con la caza de las especies menores, tales como venados, dantas, saínos, etc. La riqueza de la vegetación tropical tenía la ventaja, además, de permitirles subsistir en diferentes épocas del año.

Se cree que los grupos humanos seguían siendo pequeños, de unos 30 a 100 miembros, organizados en bandas nómadas o seminómadas dedicadas a la recolección y a la caza. Sin embargo, el conocimiento sobre el ambiente local pudo llevarlos a recorrer reiteradamente ciertas zonas dependiendo de la época de maduración de frutos, la producción de algunas plantas silvestres que ya les eran familiares (y que más tarde serían la base de la producción agrícola) o la disponibilidad de otros recursos. En tales recorridos se podían utilizar salientes rocosos como albergues temporales, o establecer campamentos a cielo abierto con tapavientos u otras construcciones temporales.

Se han encontrado talleres, fogones y algunas otras fragmentarias evidencias de la vida de estos grupos en el valle de Turrialba y en diversos parajes del Guanacaste. En esta época continuaba la manufactura de instrumentos especializados para diversas actividades, y algunos artefactos como raspadores, cuchillos y puntas de lanza presentan diferencias de forma y de tamaño con respecto a las de los cazadores de megafauna.

Período neolítico

Aparentemente hacia el 5000 a. C. surgió una incipiente agricultura de tubérculos y maíz, así como el mantenimiento de árboles frutales y palmas. El desarrollo de la agricultura, surgida a partir del conocimiento de la naturaleza y de los ciclos vitales de algunas plantas y de la progresiva domesticación de éstas, fue un fenómeno lento, que duró miles de años y que coexistió con las actividades tradicionales de cacería y recolección, pero que produjo cierta sedentarización. Para asegurar la subsistencia de los grupos debieron existir formas de trabajo y propiedad colectivas y relaciones igualitarias.

Entre el 2000 a. C. y el 300 a. C., algunas comunidades de agricultores tempranos pasaron a convertirse en sociedades igualitarias. El desarrollo agrícola propició cambios en las relaciones entre los grupos humanos y la naturaleza, y también permitió alimentar a mucho más personas. Además, la dependencia cada vez mayor de la agricultura obligó a los grupos humanos al establecimiento permanente alrededor de los campos de cultivo, por lo que aparecieron aldeas estables, que en un inicio debieron estar formadas por chozas levantadas en claros abiertos en el bosque. El sistema agrícola que más probablemente se empleó fue el de roza y quema: el bosque se cortó con hachas de piedra y cuñas y después se quemó para prepararlo para los cultivos. Las prácticas agrícolas incluyeron la vegecultura, la semicultura o una combinación de ambas.

La vegecultura (multiplicación de las plantas por estacas) se realizaba mediante el cultivo de tubérculos ( yuca, ñame, camote) y el aprovechamiento de palmas y diversos árboles ( aguacate, nance, etc.), que se combinaba con la caza y la pesca. Esta actividad era muy estable, ya que demandaba pocos nutrientes en los suelos, provocaba escasa erosión y podía desarrollarse en zonas quebradas. Por tales características, las sociedades que se circunscribían a la vegecultura cambiaban muy lentamente.

Al contrario de la vegecultura, la semicultura o cultivo de plantas a partir de semillas alteraba más el entorno, porque requería más nutrientes y causaba mayor erosión de los suelos. En compensación, era un sistema de mayor rendimiento, sus productos eran más fáciles de almacenar y permitía disponer de los excedentes en épocas en que no se cosechaba, dando lugar a sociedades mayores en las que había diversificación de funciones. La principal actividad de semicultura fue la producción de maíz, con cultivos asociados de frijoles y ayotes.

Para la época correspondiente al II milenio a. C. ya existían en Costa Rica pequeñas y dispersas aldeas, comunidades agrícolas sedentarias que contaban con recipientes y utensilios de cerámica y herramientas de madera, hueso y piedra para las labores agrícolas y la preparación de alimentos. Los restos más antiguos de estas primeras comunidades agrícolas aldeanas ( 2000- 500 a. C.) han sido hallados en la provincia de Guanacaste. Algo más recientes ( 1500- 300 a. C.), son los descubiertos en el valle de Turrialba, la zona costera de Gandoca, algunos lugares de las llanuras del Norte, la cuenca del río Sarapiquí, Barva, el valle de Herradura, la cuenca del río Grande de Térraba, la cuenca del Coto Colorado y la isla del Caño.

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