Historia del libro

La producción de libros en Europa crecía desde 500 hasta 1800 por el factor de más de 70 000.[1] El evento clave era la invención de la imprenta por Gutenberg en el siglo xv.

La historia del libro se debe a una serie de innovaciones tecnológicas que han permitido, con el paso de los siglos, mejorar la calidad de conservación de los textos y el acceso a la información, mejorando también el manejo y el coste de producción. Está íntimamente ligada a las contingencias políticas y económicas, así como a la historia de las ideas y de las religiones.

Estudio de la Historia del libro

Estudiosos del libro han desarrollado propuestas acerca de los límites, las metodologías, los objetivos y las disciplinas que intervienen en el estudio de la historia el libro desde distintas perspectivas.

Uno de los puntos principales que se ha tratado es definir el objeto mismo de estudio, el libro. Para fines estadísticos la UNESCO ha definido oficialmente las características del libro: “Se entiende por libro una publicación impresa no periódica que consta como mínimo de 49 páginas, sin contar las de cubierta, editada en el pais y puesta a disposición del público”.[2]

Sin embargo, los historiadores generalmente consideran cualquier medio de preservación de información (la memoria humana) y/o vestigio escrito como la materia primordial de lo que hoy se reconoce como libro, por lo tanto dentro de sus estudios abarcan la historia del mundo escrito.

Desarrollo de la Historia del libro

El estudio de la historia del libro se desarrolló en cuatro etapas en Francia:[3]

  • Siglos xvii-xviii. Protagonizada por coleccionistas y bibliófilos que impulsaron la confección de catálogos y estudios monográficos.
  • Siglo xviii. Impulsada por transformación de la imprenta (1740) produjo documentación sobre grandes tipógrafos, especialmente Gutenberg. Se estableció la tradición de los libreros eruditos.
  • Se estableció el libro como unidad. Se consideraban características estudiadas bajo distintas disciplinas: fabricación, forma material (historia del arte), difusión y conservación (historia de las bibliotecas). Pero en general no se abarcaba el estudio del contenido literario
  • Con Lucien Febvre y Henri-Jean Martin la historia de libro se extendió a todos los aspectos de la vida social. Llegó a abordarse desde la historia económica (condiciones de producción y difusión), historia cultural (construcción, recepción, circulación y adquisición de textos), historia de categorías sociales, políticas y simbólicas de cada época.
El proceso de difusión del libro impreso.

Las propuestas de Roger Chartier y Robert Darnton son las que han definido esta disciplina,[4] pues en ellas concentra todo el bagaje intelectual desarrollado hasta el momento sobre la historia del libro. La historia cultural es la base de los estudios de Roger y Darnton, pero este último ha tenido mayor impacto en la actualidad.

Darnton se centra en el estudio del libro impreso desde la época de Gutenberg. Sin embargo, propone ver la historia del libro como una convergencia de varias disciplinas (historia social, historia del arte, historia económica, bibliografía, bibliotecología, etc.) legadas a un proceso de comunicación o difusión, que es el proceso de vida del libro.[5] Es decir, se abre campo a la historia de la comunicación que abarca autores, editores, impresores, proveedores, expedidores, libreros, lectores, bibliotecas, etc. y contempla también las factores externos que influyen en el proceso:

  • Influencias intelectuales y publicidad: los impresores apostaba al trabajo de autores o temas de moda o relevancia intelectual, incluso si no estaban permitidos.
  • Coyuntura económica y social: influye en la calidad de materiales, traslado y tiempo de producción que puede pagar el impresor y/o lector.
  • Sanciones políticas y legales: refiere a que los libros estaban sometidos a las leyes de su país de origen, por lo tanto necesitaban permisos especiales para venderse fuera de jurisdicción o comúnmente se recurría a la piratería.
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