Historia del estado de Chihuahua

Los Estados de Chihuahua y Durango

Por el decreto de 19 de julio, 1823, el congreso supremo decretó la división de Nueva Vizcaya en dos provincias, a ser conocidas como Chihuahua y Durango, respectivamente, la capital del anterior recibiendo el título de ciudad y siendo el asiento de un diputación provincial. El acto era justo para Chihuahua, ya con una población mayor a los 100,000 habitantes, necesitando una administración separada de la que residía en el distante Durango. Sin embargo, un partido persuadió al congreso para unir las dos provincias, incluyendo Nuevo México, bajo la denominación Estado Interno del Norte, con la capital en Chihuahua. Durango, sin embargo, levantó objeciones. Exigió que su principal ciudad fuera conservada como capital, o que le hicieran un estado o un territorio separado, sobre la base de su gran población, y por tener recursos muy superiores a los de Chihuahua y de varios estados ya existentes.[1]

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