Historia del constitucionalismo ecuatoriano

Primera página del contenido de la Constitución de Ecuador de 2008.

La Constitución de la República del Ecuador, es la norma suprema de la República del Ecuador. Es el fundamento y la fuente de la autoridad jurídica que sustenta la existencia del Ecuador y de su gobierno. La supremacía de esta constitución la convierte en el texto principal dentro de la política ecuatoriana, y está por sobre cualquier otra norma jurídica. La constitución proporciona el marco para la organización del Estado ecuatoriano, y para la relación entre el gobierno con la ciudadanía ecuatoriana .

La actual Constitución define el división de poderes del Estado en cinco ramas o funciones, los tradicionales tres son: el poder legislativo a cargo de la Asamblea Nacional, el poder ejecutivo representado por el Presidente de la República, y el poder judicial encabezada por la Corte Nacional de Justicia; además, se establecen dos nuevos poderes del Estado: la función electoral, administrada por el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral; y la función de transparencia y control social, representada por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

La primera carta magna ecuatoriana fue la Constitución de 1830, redactada por la primera asamblea constituyente en Riobamba, después de la creación de la República tras su separación de la Gran Colombia. Debido a la inestabilidad política que ha tenido el Ecuador a lo largo de su vida republicana, han existido un total de 20 constituciones en la historia ecuatoriana. Actualmente el Ecuador se rige por la Constitución de 2008, oficializada tras su publicación en el Registro Oficial el 20 de octubre de dicho año.

La religión en el constitucionalismo

La religión católica ha sido tema fundamental a través de las varias constituciones que han sido promulgadas. Desde los inicios del constitucionalismo ecuatoriano que empezó con la expedida en 1812, cuyos redactores, a pesar de estar influenciados por las doctrinas de la Revolución Francesa, expresaron su catolicismo mediante la invocación de Dios al inicio de la constitución y por el artículo 4, en el que se declara a la religión católica como la única del Estado de Quito.[3]

Una vez que el Ecuador se declaró como país independiente en 1830, las constituciones aprobadas desde entonces hasta la de 1897, se dedicaba el preámbulo invocando a Dios y un artículo exclusivo para declarar a la religión católica como la única oficial del Estado, la cual debía ser defendida por el gobierno y prohibida cualquier otra religión y dogma contrario a la Iglesia Católica de Roma. Se debe advertir que la Constitución de 1906 no fue la primera en prescindir del nombre de Dios en su preámbulo (aunque en futuras constituciones se la volvió a implantar), pues por ejemplo la Constitución de 1843 y la de 1878 ya la habían eliminado, pero lo novedoso de la constitución liberal es que por primera vez el artículo que declaraba la religión católica como la única válida en el Ecuador era derogada por favorecerse así a la libertad de cultos que sobrevino con la separación de la Iglesia y del Estado.[5]

Con la Constitución de 1869, cuyo autor fue Gabriel García Moreno, se exigió que para ser ciudadano se requería ser católico. Para lograr comprender este nuevo requerimiento se lo debe mirar desde la perspectiva del proyecto de consolidación nacional trazado por el garcianismo, el cual requería del influjo de la Iglesia para establecer las bases progresistas que su mentor deseaba para un país caracterizado por una tradición cristiana que se arraigaba desde la época colonial. Además, la población del Ecuador de aquel entonces se declaraba en su mayoría católica por lo que en realidad no se excluía a nadie de la ciudadanía.[8]

La Constitución de 2008 en su preámbulo invoca el nombre de Dios y reconoce las diversas formas de religiosidad y espiritualidad.[9]

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