Historia del Tratado de Lisboa

La Historia del Tratado de Lisboa, refiere al desarrollo de los intentos de reforma institucional llevados a cabo por la Unión Europea que dieron como resultado la formalización de dicho documento en 2007, seguido por un proceso de ratificación concluido en noviembre de 2009 y los trámites para su entrada en vigor.[1]

Ceremonia de firma del tratado en el Monasterio de los Jerónimos de Belém.

Antecedentes

La necesidad de revisar el marco constitucional de la UE, en particular a la luz de la adhesión de diez nuevos Estados miembros en 2004, se destacó en una declaración anexa al Tratado de Niza en 2001. Los acuerdos de Niza allanaron el camino para una nueva ampliación de la Unión mediante la reforma de los procedimientos de votación. Con la declaración de Laeken de diciembre de 2001 la UE se comprometió a mejorar la democracia, la transparencia y eficiencia, y estableció el proceso para crear una constitución con el fin de alcanzar estos objetivos. La Convención Europea fue creada, siendo presidida por el ex Presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, y se le dio la tarea de consultar ampliamente en toda Europa con el fin de elaborar un primer borrador de la Constitución. El texto final del proyecto de Constitución fue acordado en la reunión en la cumbre de 18-19 de junio de 2004 bajo la presidencia de Irlanda.

La Constitución, tras haber sido acordada por los jefes de gobierno de los 25 Estados miembros, fue firmada en una ceremonia en Roma el 29 de octubre de 2004. Sin embargo, antes de que pudiera entrar en vigor, tenía que ser ratificada por cada Estado miembro. Dicha ratificación tomó diferentes formas en cada país, dependiendo de las tradiciones, las disposiciones constitucionales, y los procesos políticos de cada país. En 2005, los referendos celebrados en Francia y los Países Bajos rechazaron la Constitución Europea.[2] Si bien la mayoría de los Estados miembros ya han ratificado la Constitución Europea (en su mayoría a través de la ratificación parlamentaria, si bien España y Luxemburgo celebraron referendos), debido a la exigencia de unanimidad para modificar la Constitución los tratados de la UE, se hizo evidente que no podía entrar en vigor.

Ratificación de la Constitución Europea     Ratificada     No ratificada     Rechazada en referendum     Países candidatos a la UE

El primer referendum de todos, el español, fue en el que el SÍ obtuvo la victoria más contundente, cumpliendo con los pronósticos, que anunciaban una victoria indiscutible de la opción defendida por el Gobierno de España, el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Popular y otros partidos políticos; el no fue pedido por Izquierda Unida, Esquerra Republicana de Catalunya y por otros grupos. Sin embargo, el referéndum francés rechazó al proyecto de Constitución, defendido en ese estado por la Unión por un Movimiento Popular, la Unión para la Democracia Francesa y Los Verdes, así como de parte del Partido Socialista; los partidarios del NO eran principalmente nacionalistas, caso del Frente Nacional, y comunistas, tales como el Partido Comunista Francés y los sectores izquierdistas del Partido Socialista. También en el referéndum holandés, celebrado pocos días después del francés, resultó otro duro golpe para el proyecto, puesto que el NEE venció con un porcentaje aún más alto que en Francia.

Después de los dos noes a la Constitución Europea en referéndum (el NON francés y el NEE holandés), Luxemburgo fue el único estado que mantuvo la fecha del referéndum (los demás o bien la suspendieron o bien la anularon), que tuvo un resultado positivo.

La crisis se vio acentuada en junio de 2005 al quedar sin aprobar los presupuestos de la UE debido, especialmente, a la PAC y el Cheque británico. En diciembre siguiente , Tony Blair propuso otro presupuesto con algo más de dinero, que fue aprobado, aunque no sin críticas.

Tras el fracaso de los referendos, el proceso de ratificación quedó paralizado sine die, esperando el cambio de dirigentes en los estados más poderosos (con especial atención en Alemania y Francia). Durante este "período de reflexión", se dieron diferentes soluciones y propuestas.

Una de estas propuestas fue la del "Mini-Tratado", también conocido como "Tratado Simplificado". Ésta fue tomado fuerza después de la elección de Nicolas Sarkozy como presidente de Francia, y de la que eran partidarios, además de Sarkozy, diversos dirigentes europeos como Anders Fogh Rasmussen (primer ministro de Dinamarca) y Angela Merkel.[4]

Desde 2004 (cuando se acordó el texto de la Constitución), todos los estados han cambiado de dirigentes excepto Finlandia, Luxemburgo y Países Bajos.

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