Historia del Perú entre 1956 y 1968

El periodo de la historia del Perú entre 1956 y 1968, también conocido como del Reformismo Civil Moderado (Palacios, 2005) o de la Formalidad Democrática (Cayo,2004), abarcó los gobiernos de Manuel Prado Ugarteche ( 1956- 1962) y el primero de Fernando Belaúnde ( 1963- 1968), que se caracterizaron por una notable expansión económica, desarrollo de la infraestructura y de los servicios del Estado y el inicio de la migración de poblaciones indígenas de los Andes a Lima y a las principales ciudades del país, lo que llevará a un proceso de urbanización del país, generando demandas sociales que el Estado Peruano no pudo atender dado un crecimiento moderado de la economía. Se debió dar impulso a la inversión sin nacionalismos ni consignas pero se bloquearon las reformas, al igual que también las reformas de 1990 a 1992.

Durante éstos años no existía la suficiente cantidad de inversión para generar suficientes puestos de trabajo, con la consecuente escasez de impuestos para solventar los gastos del Estado Peruano. Como los gobiernos no tenían disciplina fiscal se generaba una inflación promedio de 8% anual. La revolución cubana generó ilusiones y una creciente agitación social alentada por las carencias percibidas, sin identificar las causas de las mismas (migración, baja inversión, insuficiente tecnología, capacitación). Esta movilización genera la semilla para nuevos actores políticos con la aparición en 1956 de la Democracia Cristiana (Que poco después dará lugar al Partido Popular Cristiano) y Acción Popular, fundado por Fernando Belaúnde Terry, quien fue considerado de centro izquierda en su época, dado que incorporaba al pueblo en sus obras con el lema "el pueblo lo hizo" (fue elegido presidente en 1963).

Segundo Gobierno de Manuel Prado

Manuel Prado sucedió al general Manuel A. Odría después de vencer a Fernando Belaúnde en las elecciones de 1956, con el apoyo del APRA, que cedió en varias de sus demandas sociales luego del fracaso de las mismas, durante el gobierno de Bustamente y Rivero, al haber generado una inflación de 30,8% en 1948 (ocasionando el golpe de estado de Odría para salvar el Perú). El desarrollo económico durante el régimen de Odría fue continuado por la eficiente política económica de Pedro Beltrán, director del diario La Prensa y ministro de Hacienda entre 1959 y 1961, demostrando que al Perú le va mejor con profesionales a cargo, que con luchadores sociales sin pergaminos en la administración. La Reforma Agraria ya estaba en discusión con el fin de masificar la producción agrícola mediante capacitación y racionalización de tierras, lo cual tenía diversos problemas sin resolver como la financiación. Esta demora se tomó equivocadamente como un boicot a la solución de las fuertes desigualdades sociales existentes, cuando la realidad indica que las cuentas fiscales no soportarían la cantidad de créditos y capacitación necesaria para ejecutar la reforma en el Perú. En sus inicios la Reforma Agraria no fue planificada como un regalo a los campesinos pobres, sino como el paso siguiente para lograr la multiplicación de la producción agraria en todo el Perú.

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