Historia de los ministerios de Educación de España

Este artículo trata sobre los ministerios españoles que, a lo largo de la historia, han asumido competencias en materia educativa.

Historia

El Ministerio de Educación se creó, bajo la denominación de Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, mediante la Ley de Presupuestos de 31 de marzo de 1900, desarrollado por Real Decreto de 18 de abril de 1900.[1]

Sin embargo, la acción del Gobierno en materia de educación es muy anterior. El artículo 369 de la Constitución de Cádiz de 1812 instauró una Dirección General de Estudios para la Inspección de la Enseñanza Pública, que dependía del Gobierno del Reino.[2]​ Trece años después la Dirección General de Estudios adquiría el nombre de Inspección General de Instrucción Pública y, en 1834 recupera su denominación original y mediante Real Decreto de 13 de mayo de 1846, Dirección General de Instrucción Pública.

Su dependencia orgánica fue, sucesivamente, de la Secretaría de Gracia y Justicia, bajo el Reinado de Fernando VII,[4]​ con capacidad, entre otras áreas, sobre Universidades, Institutos de Segunda Enseñanza, Colegios de Humanidades, Colegios de Sordomudos, Colegios de Ciegos, Instrucción Primaria, Veterinaria, Academias y demás Sociedades Científicas y Literarias; del Ministerio de Gracia y Justicia (1851) y del Ministerio de Fomento (1855).

La actuación gubernamental en materia de Educación permaneció en el Ministerio de Fomento durante 45 años, en los que se mantuvo la denominación de Dirección General de Instrucción Pública, que reunía también las funciones relativas a Cultura. La Dirección General se dividía en ocho negociados: Negociados: Universidades; Institutos; Primera Enseñanza; Archivos, Bibliotecas y Museos; Bellas Artes y Fomento; Contabilidad y el Boletín de la Propiedad Intelectual e Industrial.[5]

La escisión en dos del Ministerio de Fomento en 1900 propició el nacimiento del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que conservó esta denominación hasta el inicio de la Guerra Civil española y que también comprendía las competencias de Cultura. Su creación se debe al entonces Presidente del Gobierno Francisco Silvela y su primer titular fue Antonio García Alix. Silvela había accedido poco antes a la Presidencia del Consejo y estuvo obligado a recortar presupuestos tras el desastre del 98. Así en abril remodeló el gabinete eliminando el Ministerio de Ultramar -que sin las colonías no tenía sentido- y el de Fomento, creando, además del de Instrucción, el de Agricultura. Alix duró como ministro algo más de diez meses, y no contó con presupuesto para desarrollar el Ministerio. Así, no sería hasta la entrada del Conde de Romanones que empezaría a perfilarse un modelo de Ministerio con tímidos aires regeneracionistas.[7]​ Su labor consistió en el fomento de las enseñanzas pública y privada sus diferentes clases y grados, el fomento de las ciencias y letras, Bellas Artes, Archivos, Bibliotecas y Museos, así como la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico.

A lo largo de esos años, el Departamento fue ensanchando sus estructura, con la creación de la Dirección General de Enseñanza Primaria (1911) y la de Bellas Artes(1915). Fue también en esta época cuando se construye la actual sede en la calle Alcalá 36 de Madrid.

Bajo la II República, el Departamento asumió la competencia sobre Formación Profesional (hasta entonces dependiente de Trabajo) y se crea la Dirección General de Enseñanza Técnica y Superior.

Tras la instauración del régimen franquista y ya bajo la denominación de Ministerio de Educación Nacional, el Departamento asumió competencias de gestión teatral de los teatros Español y María Guerrero, a través del denominado Consejo Nacional de Teatros, que en 1951 fue cedido al recién creado Ministerio de Información y Turismo.[8]

Durante ese periodo también se creó en el seno del Ministerio el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. A través de la Ley 35/1966, de 31 de mayo el Departamento cambia su denominación por la de Ministerio de Educación y Ciencia, que perduraría tres décadas. Según declaraciones del a la sazón ministro, Manuel Lora-Tamayo, se pretendía, siguiendo recomendaciones del Consejo de Europa y la OCDE, realzar la labor científica e investigadora de la Administración española y ponerla en directa relación con las enseñanzas superiores.[9]​ La ley, además, incluía entre las competencias del Ministerio la de impulsar el desarrollo científico, fomentando la investigación y promoviendo la coordinación de ésta con la que llevan a cabo otros centro nacionales y extranjeros. Se creó asimismo una Subsecretaría de Enseñanza Superior e Investigación.

Mediante Real Decreto 2162/1976, de 30 de julio el Ministerio quedó organizado en una Subsecretaría y ocho Direcciones Generales: Secretaría General Técnica, D.G. de Personal, D.G. de Programación e Inversiones, D.G. de Educación Básica, D.G. de Enseñanzas Medias, D.G. de Universidades, D.G. de Política Científica y D.G. de Patrimonio Artístico y Cultural, además de las Delegaciones Provinciales de Educación, el Consejo Nacional de Educación, la Junta Nacional de Universidades y el CISC, entre otros Organismos.[10]

Un año más tarde, con la creación del nuevo Ministerio de Cultura, se desgaja la Dirección General de Patrimonio Artístico y Cultural. Además, entre 1979 y 1981, junto al Ministerio de Educación y Ciencia existió un Ministerio de Universidades e Investigación. En 1990, se el Consejo Superior de Deportes se integra en la dependencia orgánica de Educación.

Con la llegada al Gobierno del Partido Popular en 1996, ambos Educación y Cultura vuelven a fusionarse y se establecen las Secretarías de Estado de Universidades, Investigación y Desarrollo y la de Cultura, así como la Secretaría General de Educación y Formación Profesional. Sin embargo, bajo el segundo mandato de José María Aznar (2000-2004), Educación pierde las competencias de investigación en beneficio del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación.

En 2004, el nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero recupera la clásica denominación de Ministerio de Educación y Ciencia. De nuevo, Cultura adquiere rango ministerial y Ciencia e Investigación retornan a Educación. Tan sólo durante cuatro años, pues en 2008 se crea el Ministerio de Ciencia e Innovación que asume las competencias de Ciencia y Educación Universitaria. A cambio, al Ministerio de Educación se le asigna la competencia sobre Política social. Esta situación se mantiene un año: En 2009 se devuelven a Educación las funciones sobre Enseñanza Superior y pierde, en favor de Sanidad, la Política social.

En la X Legislatura, desde el 22 de diciembre de 2011, el Ministerio de Educación se fusiona de nuevo con Cultura en el nuevo Departamento de Educación, Cultura y Deporte.[11]

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