Historia de los judíos en Argentina

Estrella de David Judíos en Argentina Bandera de Argentina
יהדות ארגנטינה (en hebreo)
אידן אין ארגענטינע (en ídish).
Regiones de origen principalmente de Europa central y del este ( asquenazíes), seguido de sefaradíes.
Población censal 230 000 hab.[1]
Descendencia estimada 300 000 hab. (2007-2009)[3]
Idiomas español rioplatense, hebreo, ídish, ladino, idiomas de sus países de procedencia como el ruso, polaco, etc.
Religiones judaísmo
Migraciones relacionadas judíos en Brasil, judíos en Uruguay, judíos en Chile
Asentamientos y comunidades activas
1.º Bandera de Ciudad de Buenos Aires  Ciudad de Buenos Aires
2.º Bandera de Provincia de Buenos Aires  Buenos Aires
3.º Bandera de Provincia de Santa Fe  Santa Fe
4.º Bandera de Provincia de Entre Ríos  Entre Ríos
5.º Bandera de Provincia de Tucumán  Tucumán
Asociaciones civiles destacadas
1.º Asociación Mutual Israelita Argentina, y
Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas
2.º Fundación Tzedaká de Argentina
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Estrella de David (símbolo judío)
Sol de Mayo (símbolo argentino relacionado con la Revolución de Mayo)

La historia de los judíos en Argentina es bastante extensa, ya que es anterior a la propia República. Los judíos han vivido durante siglos en ese país. Sin embargo, no se tienen registros de grandes poblaciones judías hasta los siglos XIX y XX. Algunos de los judíos que huían de la Inquisición española y portuguesa se establecieron en lo que hoy es territorio argentino, pero se asimilaron en la sociedad rioplatense.[4]

La población judía en la Argentina es la más grande de América Latina, la tercera en el continente y la séptima más grande del mundo fuera de Israel. Al año 2006 se calculaba una población de alrededor de 184 500 judíos según algunas estimaciones,[6] (o JDC: Jewish Joint Distribution Committee, comisión judía de distribución conjunta) fundamentado en una muestra de 30 000 hogares, estimaba (en 2005) 233 000 judíos en Buenos Aires y alrededores, basándose en la definición de judío de acuerdo a la Ley del Retorno de Israel.

Razones de la inmigración judía

Dependiendo de las épocas, las razones siempre fueron las mismas: expulsiones, persecuciones, pogromos, antisemitismo. Desde la Inquisición hasta el Holocausto la comunidad judía ha encontrado en las tierras argentinas un hogar donde poder asentarse y progresar.

A partir del siglo XVI llegaban provenientes de España, Portugal y el Norte de África. Posteriormente, en los siglos XIX y XX la región de origen fue principalmente la Europa Occidental, sobre todo Alemania, y Europa Oriental, ante todo Rusia y Rumania. Las causas de la emigración se debieron notablemente a las políticas opresivas (del zarismo del Imperio ruso) o situaciones de crisis que ponían en riesgo la base económica de las familias judías. La discriminación (antisemitismo) que recibieron los judíos en Europa durante el período de entreguerras ( Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial), especialmente por el nazismo, fue el motor para que embarcaran hacia los Estados Unidos y América del Sur.

Siglo XVII

El poeta y ensayista Luis Franco asevera que solo en abril de 1619 llegaron a Buenos Aires ocho navíos con una gran cantidad de pasajeros de origen judío provenientes de Lisboa y Lima. Gran parte de estos inmigrantes se dedicaron al comercio y a diversas actividades productivas, como la platería, la carpintería ribereña y a la actividad agropecuaria, primero como chacareros, luego como estancieros y propietarios de esclavos. Estos inmigrantes se integraron a la sociedad de Buenos Aires casándose con las hijas y nietas de los primeros vecinos, dando origen al patriciado de Argentina.

Si se analizan los apellidos porteños y principales de los tiempos de entonces, se verá, en efecto, que todos, o casi todos, procedían de cepa hebreo-portuguesa, más o menos modificada por el injerto de sangre aragonesa, navarra o vascongada (Arana, Argañaraz, García, Zabala, Irala, Torres, Pereda, Insiarte, Gaete, Garrigós, Ezcurra, Beláustegui, Otolora, Pereyra, Ramos, Sáenz Valiente, Acevedo, Cueto, Piñeiro, Vidal, Fragueiro, Pinto, Pacheco, Rocha, etc.).

Luis Franco: El otro Rosas.[7]

Siglo XIX

Durante la época colonial estuvo prohibida la permanencia de personas de fe judía. Además aquellos católicos sospechosos de ser judaizantes eran perseguidos por la Inquisición, como se detalla en la historia del médico Francisco Maldonado da Silva, quemado vivo por dicho tribunal en Lima.[8]

En 1846 una corriente de judíos llegó al país desde Alemania, cuyo número se desconoce. Antes de 1855, los judíos emigraron de la Europa Occidental y se asentaron en Buenos Aires. En el año 1853 comenzó la existencia del judaísmo argentino como comunidad. Esta inmigración continuó hasta mediados del siglo XIX.

A mediados del siglo XIX los judíos que vivían en la Argentina no superaban los 100. En 1862, ante la proximidad de Pésaj, ese reducido grupo pensó en reunirse en una entidad comunitaria. Diez hombres se reunieron para orar y así nació la Congregación Israelita de Buenos Aires, más adelante llamada Congregación Israelita de la República Argentina. Su primer presidente fue Segismundo Aguerbag. En 1876 el gobierno argentino autorizó el ejercicio del Ministerio del Rabinato Judío, promoviendo el impulso de la inmigración judía desde el Imperio ruso. En 1888 ocho familias de agricultores judíos inmigraron y fundaron Moisés Ville (en la provincia de Santa Fe). Luego 50 familias fundaron la desaparecida Colonia de Aronsville.

Para fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, muchos judíos asquenazíes llegaron al país desde la Europa Oriental, huyendo de persecuciones y pogromos. Los inmigrantes judíos al llegar a la Argentina, trabajaron como agrónomos y viñateros en Mendoza, y como ingenieros en Tierra del Fuego,[ cita requerida] durante los años 1883 a 1886. Otros desempeñaron cargos obreros, estancieros e industriales.

Sinagoga de la Congregación Israelita Argentina.

Entre los años 1885 y 1889, un total de 2385 judíos llegaron al país a bordo del barco Weser, a causa de la intensificación de las amenazas de expulsión de los judíos de las zonas rusas, y de los cuales se sabe que 2260 permanecieron en el país. En 1888 se publicó en Buenos Aires el primer periódico escrito con caracteres hebraicos, con el nombre de El Fonógrafo Hebraico, dirigido por Fabián S. Halevy.

En 1889 llegaron de Alemania unos 1200 inmigrantes, una vez más a bordo del Weser y el Bremer. En general provenían de la región de Podolia en Ucrania. Respetaban estrictamente la religión, así como la vestimenta y el uso de barba.[9] Pero en 1889 se produjo un giro decisivo para la inmigración, ya que hubo cambios en el gobierno y en la política de inmigración y colonización.

Un año más tarde, en 1890, la Argentina lanzó su plan de inmigración, el cual consistió en pagar los pasajes, lo que trajo como consecuencia que desde 1891 hasta 1896 llegaran al país unos 20 121 judíos provenientes de Rusia y Rumania, instalándose en su gran mayoría en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. En 1891, el vapor Pampa rentado por el Barón Hirsch trajo 817 inmigrantes judíos desde Ucrania, Polonia, Lituania y Besarabia. Esta inmigración dio origen a las colonias de Carlos Casares y otras en la provincia de Entre Ríos.[9] Desde 1894 existen en Buenos Aires mueblerías de propiedad judía y aparecieron las primeras roperías judías.

Si bien muchos de esos inmigrantes se establecieron en las principales ciudades, muchos otros adquirieron tierras a través de la Jewish Colonization Association para establecer pequeñas colonias agrícolas (comunas) en el interior del país, especialmente en las provincias Santa Fe y Entre Ríos.[10] En cada colonia la explotación agrícola se adaptó a las condiciones especiales de la zona donde se encontraba. La explotación era mixta, basada sobre la agricultura, la cría de ganado con sus derivados, apicultura, horticultura, etc. Los habitantes de estas colonias rurales judías son conocidos culturalmente bajo el nombre de los « gauchos judíos» a raíz de un libro con ese título de Alberto Gerchunoff.

En Entre Ríos fueron establecidas las siguientes colonias judías:

  • En el Departamento Paraná: la Colonia Luis Oungre de 9239 hectáreas (1924). Esta colonia y la Colonia Leonardo Cohen, de 13 835 hectáreas en La Paz y Villaguay (1931) rodeaban la Villa Alcaraz.

El 27 de septiembre de 1897 se colocó la piedra fundamental de la actual Sinagoga de la Congregación Israelita Argentina, en Libertad 785, frente a la Plaza Lavalle, ceremonia a la que asistió el Intendente Municipal, Francisco Alcobendas.[9]

Siglo XX

Placa conmemorativa en Oberá por la inmigración judía en Misiones, en agradecimiento a la provincia por abrir sus puertas a la comunidad hebrea.
Jacobo Joselevich, líder comunitario de comienzos del siglo XX. Fue presidente de la Federación Sionista Argentina.

Entre los años 1906 y 1912, la inmigración judía aumentó a un ritmo de alrededor de 13 000 inmigrantes por año, siendo la mayoría de la Europa Oriental, también de Marruecos y el Imperio otomano. Los inmigrantes judíos en la Argentina rápidamente se adaptaron y llegaron a desempeñar un papel importante en la sociedad argentina.

En 1919, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical fuerzas policiales, militares y grupos civiles "patrióticos" de clase alta, realizaron en el barrio de Once de Buenos Aires el único pogrom del que haya registro en el continente americano. Más de 100 judíos y judías fueron asesinados y cientos heridos o violadas, así como bienes y libros quemados, al grito de "mueran los judíos".[13]

En 1920, aproximadamente 150 000 judíos vivían en la Argentina. A partir de 1928,[14] oleadas de inmigrantes judíos llegaron desde la Alemania nazi y el resto de la Europa ocupada, especialmente después de que Adolf Hitler llegara al poder en 1933. Entre los inmigrantes judíos alemanes ingresados después de 1928, hubo miles que escapaban de las políticas antisemitas implementadas durante ese régimen.

Pese a ciertas restricciones, Argentina fue el país latinoamericano que incorporó más refugiados judíos entre 1933 y 1945. Desde 1928 el país recibió alrededor de 45 000 judíos europeos, de los cuales probablemente la mitad ingresó de manera ilegal.[15]

Durante los años treinta y cuarenta, en la Argentina el sector manufacturero creció en número pero manteniendo su anterior composición de unas pocas grandes fábricas y muchas pequeñas empresas. Fabricar era una ocupación para extranjeros: en 1939 la mitad de los propietarios y trabajadores de pequeñas plantas de fabricación eran inmigrantes, muchos de ellos refugiados judíos recién llegados de la Europa Central.[16]

Conformación del Estado de Israel

Artículo principal: Antigua embajada de Israel en Argentina.

La primera embajada de Israel en Argentina.

A comienzos de los años cincuenta la inmigración judía comenzó a disminuir, y al mismo tiempo el país estableció relaciones con el Estado de Israel.

Desde 1950 hasta el 17 de marzo de 1992 la embajada de Israel funcionó en el número 910 de la calle Arroyo en la esquina con la calle Suipacha[17] en el barrio de Retiro de Buenos Aires.

El 15 de febrero de 1949, la cancillería argentina informó que el Poder Ejecutivo reconocía al Estado de Israel como Estado soberano. Las expectativas por la llegada del primer embajador de Israel en Argentina y Uruguay eran inmensas. Cinco días antes de mudar su residencia desde Montevideo a Buenos Aires, la comunidad uruguaya le ofreció a Jacob Tsur (primer embajador israelí)[19]

Tsur la describió «como una de las más hermosas embajadas israelíes del mundo»; mientras que Elías Teubal, uno de los argentinos que había conocido en Punta del Este, le decía que el edificio «debe superar, en belleza y comodidades a la Embajada del Líbano», que en ese tiempo era la única representación diplomática de Oriente medio que funcionaba en Buenos Aires.[19]

Cuando el edificio comenzó a funcionar como misión diplomática, fue parte importante de la colectividad judía en Argentina, siendo lugar de celebraciones y reuniones. Varias personas de la colectividad colaboraron con mobiliario, obras de arte, libros, etc. En el segundo piso se encontraba la recepción, donde se realizaban reuniones y fiestas.[19]

Actualmente la embajada funciona en el décimo piso de la Torre La Buenos Aires, en la Avenida de Mayo.[20]

Siglo XXI

Bandera de Israel en la Plaza de las Colectividades, en la ciudad de Trelew (provincia del Chubut).

Durante la crisis económica de 1999-2002, alrededor de 4400 judíos argentinos hicieron aliyá a Israel.

A la comunidad judía le están legalmente concedidos los feriados de Rosh Hashaná, Yom Kippur y los dos primeros y dos últimos días de Pésaj.[21]

La población judía en Argentina al año 2006 se calculaba en alrededor de 184 500 habitantes según algunas estimaciones, otras la cifraban por sobre los 250 000.[5] La mayoría vive en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán y otras grandes ciudades. La población judía de Argentina es la tercera comunidad judía de América (después de la de los Estados Unidos y Canadá), y la más grande de América Latina. Estas cantidades representan alrededor del 0.5 % del total de la población argentina, que durante el censo del año 2001 se determinó en 36.26 millones de argentinos.

Se calcula que el 1.4 % del total de los judíos del mundo viven en ese país[22]

La provincia de Tucumán alberga la colectividad más populosa en el norte argentino, donde por primera vez en la historia un gobernador de la colectividad juró ante los rollos de la Torá. Sinagogas, centros y clubes tienen lugar en ciudades como San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y Concepción.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay barrios caracterizados por su cantidad de población judía, en la que se pueden destacar Balvanera, Villa Crespo, Belgrano, Barracas, entre otros. En varios de estos, también hay diversas sinagogas y clubes judíos.

Cerca del 70 % del total es asquenazí, provenientes de la Europa Central y Oriental, en tanto que un 30 % es sefaradí, provenientes de España, Portugal, Marruecos, los Balcanes, Siria, Turquía y África del Norte.

La ley 20 843 de 1907 determinó que el titular del Poder Ejecutivo, a pedido de los padres, se convertía en padrino religioso de los séptimos hijos varones. En 2009 la ley fue modificada para incluir las séptimas hijas mujeres, niños de religión judía y madres o padres solteros. A fines del 2014 se anunció que un séptimo hijo varón cuyos padres son judíos será amadrinado por Cristina Fernández de Kirchner a través de una ceremonia realizada en una sinagoga de Buenos Aires.[23]

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