Historia de los Países Bajos

Los Países Bajos el 5550 a. C.[leyenda 1]
Los Países Bajos el 3850 a. C.[leyenda 1]
Los Países Bajos el 2750 a. C.[leyenda 1]
Los Países Bajos el 500 a. C.[leyenda 1]
Los Países Bajos el 50 d. C.[leyenda 1]
Leo Belgicus, un mapa de los Países Bajos dibujado sobre la forma de un león, por Claes Jansz.

La historia de los Países Bajos comienza como la de un pueblo marinero que prosperó en una llanura en el mar del Norte, en el noroeste de Europa. Cuando llegaron los romanos, y con ellos la historia escrita en el 59 a. C., la región estaba escasamente poblada por diversos grupos tribales en la periferia del imperio. Más de cuatro siglos de dominación romana dejaron efectos demográficos muy profundos, resultando finalmente en la creación de tres pueblos germánicos mayoritarios en el área: los frisones, los sajones neerlandeses, y los francos. Algunos misioneros hiberno-escoceses y anglosajones intentaron propagar el cristianismo en los Países Bajos en el siglo VIII. Los descendientes de los francos salios llegaron a dominar la zona con el paso del tiempo y, de este modo surgió el neerlandés.

El dominio carolignio, el abandono del Sacro Imperio Romano y la depredación vikinga siguieron; por lo que los nobles locales dejaron a los ducados y condados altamente independientes. Durante varios siglos, las áreas de Brabante, Holanda, Zelanda, Friesland, Gelre lucharon intermitentemente entre ellos, pero al mismo tiempo, el comercio continuó y creció; las tierras fueron reclamadas y las ciudades prosperaron. Forzados por la naturaleza para trabajar juntos, con el paso de los siglos construyeron y mantuvieron una red de pólders, y diques que mantuvieron lejos las inundaciones y el mar en el proceso de transformación de su paisaje desolado en un jardín-estado con una productividad muy alta, dominando el mar del Norte y los mares más allá de éste, y emergiendo como una de las naciones más urbanas y emprendedoras de Europa.

En el año 1433, el Duque de Borgoña había asumido el control sobre la mayoría de los territorios neerlandeses, y surgió el concepto de una nación de hablantes neerlandés. Sin embargo, bajo el control de Carlos V y Felipe II, los Países Bajos Borgoñones se convirtieron en una parte del Imperio de España. La reforma protestante hizo el calvinismo la religión dominante en el norte. El contraataque español fue dirigido por el Duque de Alba, y Alejandro Farnesio. En 1566, Guillermo de Orange, un calvinista, lanzó la guerra de los Ochenta Años para luchar contra la monarquía católica española. La revuelta neerlandesa fue un enfrentamiento épico contra los españoles; finalmente la venció el norte con la Paz de Westfalia en 1648, pero España mantuvo el control en el sur.

Así nació la República Neerlandesa, una nación de hablantes neerlandeses con una mayoría protestante, muchos católicos, y miles de judíos y una por aquél tiempo extraña política de tolerancia. Los Países Bajos se beneficiaron del declive de Amberes y la llegada masiva de los refugiados protestantes.

Durante la Revuelta el comercio floreció y las Provincias Unidas prosperaron. Ámsterdam se convirtió en el mayor centro de comercio del norte de Europa. En el Siglo de oro neerlandés, que tuvo su cenit alrededor de 1667, hubo un notable florecimiento en el comercio, la industria (especialmente la marinera), las artes (especialmente la pintura y las ciencias). Usando su poder naval y su extensa flota comercial, la provincia de Holanda, creó un Imperio neerlandés universal, una potencia marítima con un alcance comercial, imperial, y colonial que se extendió hasta Asia, África, y América. El comercio de esclavos era especialmente rentable.

A mediados del siglo XIX comenzó su declive debido a varios factores económicos. La población era pequeña –menos de dos millones de habitantes–. El sistema político del país era dominado por regentes ricos y (algunas veces) por estatúderes extraídos de la Casa de Orange. Finalmente, Ámsterdam perdió su liderazgo como ciudad más importante del norte de Europa frente a Londres. En 1784 una guerra contra Gran Bretaña terminó desastrosamente para la nación. Hubo un creciente descontento y un conflicto entre los orangistas y los patriotas inspirado en la Revolución francesa, y luego un conflicto contra la propia Francia. Una República de Batavia profrancesa se estableció, y con la consolidación del poder francés bajo el mandato de Napoleón, los Países Bajos se convirtieron gradualmente en un estado satélite de Francia, que culminó en el Reino de Holanda, para pasar a ser simplemente una provincia imperial.

Tras la batalla de Leipzig y el posterior colapso del Imperio francés en 1813, los Países Bajos fueron restaurados como un "principado soberano", proporcionando la Casa de Orange un monarca. La Conferencia de Viena en 1815 confirmó esta autoridad mediante la creación del Reino Unido de los Países Bajos. El rey Guillermo I también obtuvo dominio sobre Bélgica. Pero el abismo cultural entre el norte y el sur del país era demasiado grande. Bélgica se rebeló en 1830, y las potencias europeas reconocieron su independencia. Después de un período conservador al principio, surgieron fuertes sentimientos liberales, convirtiendo al País en una democracia parlamentaria mediante la Constitución neerlandesa de 1848, con un monarca constitucional. La industrialización y la urbanización hicieron de los Países Bajos una pequeña nación próspera, con un gran imperio.

Los Países Bajos fueron neutrales durante la Primera Guerra Mundial, y los años 1920 y los 1930 fueron años tranquilos. El 10 de mayo de 1940 la Alemania nazi invadió el país, y tras destruir Rotterdam, la ocuparon. Alrededor de 100 000 judíos neerlandeses fueron asesinados en el Holocausto y otros grupos étnicos sufrieron también grandes pérdidas demográficas. El 5 de mayo de 1945, la guerra terminó tras la liberación, en su mayor parte, por las fuerzas candienses. Los años de la posguerra fueron época de penurias debido a los desastres naturales, la emigración masiva, que fue seguida por una reconstrucción con programas de obras públicas a gran escala (especialmente el Plan Delta), la recuperación económica, la integración europea, y la introducción gradual de un estado de bienestar. También hubo un conflicto con Indonesia, que terminó con la retirada neerlandesa por completo de sus antiguas colonias en 1961. Surinam declaró su independencia en 1975. Mucha gente de Indonesia y Surinam, y más adelante de otras naciones, se trasladó a los Países Bajos, lo que dio lugar a la transformación del país en una sociedad multicultural.

La segunda mitad del siglo XX fue marcada por una paz y prosperidad relativas. En el siglo XXI, los Países Bajos se han convertido en un país moderno y dinámico con una economía exitosa (la 16.º más grande en 2010) y orientada hacia el mercado internacional, y con una alta calidad de vida.

Prehistoria (antes del 800 a. C.)

Grupos tempranos de cazadores y recolectores (antes del 5000 a. C.)

Una estatua de madera de roble en Willemstead, Países Bajos, que data de alrededor del año 4500 a. C. en una exhibición en el Rijksmuseum van Oudheden en Leiden.

El área que hoy corresponde a los Países Bajos fue habitada por primera vez hace al menos 370 000 años, tal y como lo demuestran las herramientas de piedra descubiertas en Woerden en 2010.[2]

Más tarde, los primeros restos notables de la prehistoria holandesa fueron erigidos: los dólmenes, grandes tumbas monumentales de piedra. Han sido encontrados en la provincia de Drente, y fueron probablemente construidos por gente de la cultura granjera de Funnelbeaker entre 4100 y 3200 a. C.

Al oeste, las primeras tribus debieron haber construido campamentos cazadores para cazar el gamo invernal, como refugios. Hay incluso más evidencia de pequeños asentamientos en el oeste.

La primera evidencia del uso de ruedas proviene de alrededor del 2400 a. C. Esto probablemente habría sido hecho por alguien relacionado con la cultura Bellbeaker (Klokbeker cultuur). Esta cultura también experimento con cobre, de lo que alguna evidencia (yunques de piedra, cuchillos de cobre, diademas de cobre) fue encontrada en el parque de Veluwe. Cada hallazgo de cobre nos muestra el comercio con otros "países", debido a que el mineral de cobre no se encuentra en el suelo holandés.

La edad de bronce probablemente comenzó en algún lugar alrededor del 2000 a. C. Las herramientas de bronce en la tumba de "El herrero de Wageningen" ilustran su búsqueda de conocimiento. Después de este descubrimiento, mas objetos de la edad de bronce aparecieron, como Epe, Drouwen, etc. Los muchos hallazgos de raros (y por ello valiosos) objetos como cuentas de estaño en un collar en Drenthe sugieren Drenthe como un centro de comercio de los Países Bajos en la Edad de Bronce.

La cantidad de objetos de bronce rotos, dispuestos para reciclar (Voorschoten) nos dice algo sobre el valor de este metal en la Edad de Bronce, que duró hasta cerca del 800 a C. La tipología de los objetos típicos de la Edad de Bronce holandesa es: cuchillos, espadas, hachas, bracaletes, etc. La mayoría de los objetos de la Edad de Bronce fueron encontrados en Drenthe. Un objeto muestra que los mercaderes viajaban lejos: grandes situalae (cubos) de bronce fueron manufacturadas en algún lugar en el este de Francia o en Suiza, para mezclar vino con agua (una costumbre greco-romana).

La Edad de Hierro trajo riquezas a los Países Bajos, porque el mineral de hierro se econtraba tanto en el Norte (moeras ijzererts) como en el Centro ("bolas" naturales con hierro en ellas, en Veluwe) así como en el Sur (hierro rojo cerca de los ríos en Brabant). Los herreros podían viajar de pequeño asentamiento en pequeño asentamiento con bronce y hierro, fabricando herramientas de encargo, como hachas, cuchillos, clavos, puntas de flecha, espadas... Hay incluso evidencia del uso de forjado "damast"; una evolucionada técnica para forjar el metal (espadas) con la ventaja del hierro flexible con la fuerza de acero. La riqueza de los Países Bajos en la Edad de Hierro puede ser vista en la " Tumba del rey en Oss" (sobre el 500 a. C.). Allí, un verdadero rey fue enterrado con algunos objetos extraordinarios: una espada de hierro con un grabado de oro y coral. Fue enterrado en el mayor monte funerario de Europa Occidental, que tenía 52 m de ancho.

En la época de la llegada de los romanos, los Países Bajos se hallaban habitados por varias tribus germánicas, quienes se habían asentado aquí alrededor del 600 a. C., como los Tubanti, los Canninefates, los Frisios. Tribus celtas se asentaron en el Sur, entre ellas los eburones, menapios y texuandri. Diversos germanos se asentaron el delta del Rin al comienzo de la ocupación romana, y formaron la tribu de los bátavos. Los bátavos fueron honrados como buenos soldados y lucharon en muchas batallas importantes, como la conquista de Dacia ( Rumanía) por el emperador Trajano. En posteriores lecturas nacionalistas, los batavios fueron nombrados los "verdaderos" ascendientes de los holandeses, como posteriormente en el nombre de la República Bátava.

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