Historia de la ciudad de Buenos Aires

Buenos Aires a vista de pájaro, litografía de D. Dolin, circa 1865.

Debido a la gran centralización que existe en la Argentina, muchos sucesos relativos a la historia de la ciudad de Buenos Aires coinciden con la historia del país. Por esta razón, aquí se trata principalmente el desarrollo institucional de la ciudad, desde su fundación hasta la sanción de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, incluyendo su nombramiento como capital del Virreinato del Río de la Plata y su federalización.

La ciudad de Buenos Aires tuvo dos fundaciones. La primera en 1536 por Pedro de Mendoza (destruida en 1541 por los propios habitantes a raíz de las constantes amenazas de los nativos), y la segunda en 1580 por Juan de Garay y en ambas ocasiones perteneció al Virreinato del Perú del Imperio Español. En 1776 fue designada por el Rey de España, capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata. Durante la primera de las invasiones inglesas, ocurrida en 1806, la ciudad fue ocupada por fuerzas armadas inglesas y quedó por unos meses bajo la bandera de Inglaterra. En 1810, los pobladores de la ciudad realizaron la Revolución de Mayo, que expulsó al virrey, estableció una junta de autogobierno y dio inicio a la guerra por la independencia de Argentina. En 1913 se inauguró el Subte de Buenos Aires, primer metro de Iberoamérica. Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa.

Situación previa a la fundación

En los tiempos previos al descubrimiento por parte de los españoles era una llanura grande que se confundía con el horizonte. La población original se dedicaba a la caza de guanacos y ñandúes, aún no se conocía el término "pampa", nombre de origen peruano que se usa en todo lo que no tiene un nombre equivalente europeo mediante palabras y vocablos tomados del lenguaje original local.[1]

Los pueblos originales eran los tehuelches, nómades ubicados sobre la ribera sur, los querandíes cuyo territorio llegaba hasta el río Samborombón. En la otra costa del río, lo que hoy es Uruguay se ubicaban los charrúas que cazaban en las llanuras herbosas. Los pueblos no conocían la navegación, por lo tanto no se conocían entre ellos.

Previo al laberinto de la ciudad se encontraba el laberinto de ríos, arroyos y canales del delta del Paraná que con el correr del tiempo iba formando nuevas islas y otras se desintegraban. En esta geografía se encontraban los guaraníes que se dedicaban a la pesca. Paraná significa "pariente del mar" en lengua guaraní.[2]

En el lugar donde finalmente se asentaría Buenos Aires había un desierto (no en el sentido literal de la palabra porque había una llanura atravesada por ríos y por tribus de indios) y, según el escritor Jorge Luis Borges, Buenos Aires no podrá contar como otras ciudades del Nuevo Mundo con una identidad indígena sino que deberá imponer su propio entorno y los que "humanizaran" el espacio son los rebaños de origen europeo, no los hombres.[3]

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