Historia de la Unión Europea

La historia de la UE hace referencia a los hechos políticos que han afectado a esta organización. La historia de los diversos estados que la componen es tratada de manera separada dentro de cada país.

La Unión Europea es una entidad geopolítica que cubre una gran parte del continente europeo. Se basa en numerosos tratados y ha sido objeto de ampliaciones que han llevado de 6 estados miembros originalmente a 28 en 2013, la mayoría de Estados en Europa.

Sus orígenes se remontan al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, en particular la fundación en 1951 de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en París, tras la " declaración Schuman", y a los Tratados de Roma, el constitutivo de la Comunidad Económica Europea y el de la Comunidad Europea.

Evolución territorial de la Unión Europea.
Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la batalla de Issos. Detalle del mosaico de la Casa del Fauno de Pompeya ( Museo Arqueológico Nacional de Nápoles).

Grandes zonas de Europa habían sido unificadas por imperios construidos por medio de la fuerza, como el Imperio romano, el Imperio carolingio, el Sacro Imperio Romano Germánico, el Imperio español, el Primer Imperio francés y la Alemania nazi. Algunas uniones dinásticas proporcionaron medios pacíficos para una cierta consolidación de los territorios europeos, aunque también, en menor medida, uniones a nivel de país, como la República de las Dos Naciones y el Imperio austrohúngaro.[1]

Durante la Antigua Grecia filósofos como Platón, fundador de la Academia de Atenas, y Aristóteles desarrollaron una corriente de pensamiento denominada filosofía helenística, base de la actual cultura europea. Además, ya en esos primeros tiempos de ciudades-estado, las primeras campañas de expansión territorial comenzaron de manos de Alejandro Magno.

Con el nacimiento de Roma y su posterior expansión, que dará lugar al Imperio romano, a la filosfía griega se le une la forma de Estado y derecho romano que servirá como modelo para todas las formas de Estado moderno en la Europa actual. El Imperio romano expande la civilización greco-romana a lugares como Britania o la península ibérica.

Tras la caída del Imperio romano, tribus germánicas se hacen con el poder en varios de sus territorios. Sin embargo, gran parte de ellas estaban fuertemente romanizadas, por lo que varios autores e historiadores consideran que no significó un cambio cualitativo en el continente. Es el caso de los visigodos. Sin embargo, un derecho romano vulgarizado, añadido por unas condiciones culturales, sanitarias y educativas mediocres en comparación con las romanas, llevaron al continente a una etapa "oscura", donde otras civilizaciones como la islámica cobrarán fuerza en regiones cercanas e intentarán expandirse por el continente, haciéndose con el poder en la península ibérica y sureste de Europa.

Los líderes de los pequeños reinos continentales, muchos de ellos convertidos al cristianismo debido a la gran influencia que dicha religión adquiere tras la caída del Imperio, reaccionarán en consecuencia. Comienza la Reconquista española y las luchas de los nobles de Europa central y oriental contra el poder otomano.

Durante la Edad Media toda Europa se vio salpicada por la peste negra, que se llevó la vida de miles de personas durante la época. Avanzando en esta época, nos encontramos en una Europa feudal de miles de condados y pequeños territorios dependientes de un noble, cuyos habitantes tenían para con él una relación de vasallaje. Los estudiosos de la época eran sobre todo religiosos que disponían de fondos bibliográficos que nadie más poseía. El resto de la población sin embargo era analfabeta.

Danza de la Muerte, peste negra

La Iglesia católica pretendía ser universal, con un pontífice con poder sobre todos los nobles, ocupando la figura que el emperador romano ocupaba en tiempos imperiales. La idea de un poder por encima de la nobleza fue rápidamente auspiciada por los pequeños reyes que carecían de poder coactivo sobre el resto de los nobles. Los reyes pretendían ser la fuente suprema de poder. Ejemplo de ello es Alfonso X el Sabio.

El cristianismo tiene en la Edad Media un poder de unificación importante. Varios son los reyes que conjuntamente van a las cruzadas a Oriente Próximo para salvaguardar los lugares sagrados del poder musulmán. El Papa de Roma apoyaba dichos movimientos. Además, ayudó a los reyes a absorber poder en detrimiento de la nobleza, siempre y cuando estos llevaran políticas de expansión del cristianismo en sus reinos y reconociendo un deber de acatamiento y respeto a la autoridad papal.

Primer desembarco de Cristóbal Colón en América 1862 (Exposición Nacional, Medalla de Primera clase) por Dióscoro Puebla

Esa concentración de poder en manos reales nos lleva al actual Estado Moderno. Primero, con monarquías autoritarias y después, absolutas. El comercio resurge, sobre todo el marítimo. Entramos en la época de los descubrimientos, de las manos de reinos como el de Portugal y la Corona de Castilla. En un primer momento estos viajes estuvieron dirigidos a buscar rutas marítimas para el comercio con Asia. Con el descubrimiento de América en 1492 y los avances científicos y tecnológicos, Europa comienza su renacimiento. La cultura europea se expande a nuevos continentes de la mano de Portugal y el Imperio español, a los que después, se unirán Francia y Gran Bretaña entre otros. Ese renacimiento cultural tiene grandes consecuencias como la aparición de personajes de la talla de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel o la familia Medici. La República de las Dos Naciones era la potencia hegemónica en Europa Oriental en esos momentos, cuyo renacimiento cultural fue uno de los más importantes de Europa. En ese contexto, Nicolás Copérnico realiza sus teorías.

Hasta la fecha, la religión cristiana había sido un nexo de unión de los europeos. Formaban parte de la "cristiandad". Hasta que Martín Lutero comenzó en 1517 una reforma que provocó guerras y persecuciones religiosas en toda Europa. Enrique VIII de Inglaterra se autoproclama cabeza de la Iglesia anglicana, y el Sacro Imperio Romano Germánico encabezado por los Habsburgo, es atacado por los príncipes protestantes. En Europa Central polacos, lituanos y húngaros, adoptaran la tolerancia religiosa entre católicos, protestantes y ortodoxos. En España se fundará, por parte de los Reyes Católicos, la Inquisición para así evitar la extinción del catolicismo en la península.

Con el paso del tiempo, la ruptura de la unidad cristiana junto al avance científico y tecnológico, impulsó lo que se conoce como la secularización de los ciudadanos europeos. El nexo de unión ya no era la fe cristiana, y se tenía que buscar la unidad en otros puntos. En el siglo XIX se prefirió seguir la teoría de la lengua y la etnia. Tras las guerras religiosas y nacionalistas que se habían llevado en Europa durante siglos, se busca un concepto más secular de unión, el de la ciudadanía y el patriotismo constitucional. En ese momento, las ideas de una Europa unida resurgen con fuerza.

La Revolución industrial da paso a una nueva economía y sociedad. En las fábricas británicas se crea el proletariado y aparecen nuevas ideologías como el liberalismo y el socialismo. Mientras, en Francia se da la Revolución francesa que da origen a todo el sistema jurídico-político reinante hasta la actualidad. Es la etapa del constitucionalismo y la codificación.

La Libertad guiando al pueblo, pintura de Eugène Delacroix, erróneamente asociada a la Revolución de 1789 pese a que corresponde a los sucesos revolucionarios de 1830. Museo del Louvre, París.

Las colonias británicas en América se independizan y crean lo que en el futuro será la primera potencia mundial, Estados Unidos. Las colonias portuguesas y españolas también se independizan. Esa forma de estado contemporáneo, liberal y constitucional, es la que llega hasta nuestros días. El primer constitucionalismo europeo lo vemos en constituciones como la Constitución española de 1812 o la primera europea, que fue la Constitución del 3 de mayo de Polonia. El código napoleónico es la muestra del nuevo derecho.

El siglo XIX es el del romanticismo y el nacionalismo. Se reunifican Alemania e Italia, y los Estados-Nación surgen en Europa como nueva fórmula de Estado. Con ese proceso, se desmorona el Imperio austrohúngaro y el Imperio otomano lo que lleva a Europa Central y Oriental a un momento de crisis étnica no resuelto hasta nuestros días. Las divisiones de los nuevos Estados-Nación crearan minorías étnicas y religiosas en todos los estados.

Las consecuencias de las tensiones nacionalistas fueron desastrosas para Europa.

El siglo XX europeo es un siglo negro, lleno de guerras fratricidas y marcado por el auge de ideologías como el fascismo y el comunismo. En consecuencia, una Europa en ruina que tuvo que volverse a reconstruir.

En gran parte debido a los efectos devastadores de la guerra varios personajes contemplaron la idea de una cierta forma de Europa unificada, en particular, William Penn, Victor Hugo, Richard Coudenhove-Kalergi y Giuseppe Mazzini. Estas ideas tomaron mayor impulso en Europa Occidental tras la Primera Guerra Mundial, con la pérdida masiva de vida que conllevó, pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que se dieron pasos reales. El impacto devastador de las guerras mundiales no crearon tales efectos ideológicos en Rusia, debido a que se adhirió a una ideología propia, el comunismo.

Un ejemplo de una organización formada entre las dos guerras para promover la idea de la Unión Europea es la Unión Internacional Paneuropea.

La Primera Guerra Mundial, y sus nefastas consecuencias, marcarían el inicio del proceso de cooperación y, más tarde, integración de la futura Unión Europea. El conflicto supondría el asentamiento de la voluntad de crear un ambiente en el que no fueran posibles los conflictos bélicos dentro del continente. De esta manera, sería en este periodo cuando surgirían las primeras iniciativas, que poseían un carácter privado.

Así un ejemplo sería, el Tratado de Locarno, firmado por Bélgica, Gran Bretaña, Italia y Alemania en 1925 para fijar las fronteras occidentales alemanas. Ha de destacarse el llamamiento que se hace a la solución pacífica de los conflictos entre naciones.

Colonia arrasada por la guerra, 1945

Todos estos esfuerzos no tendrían un resultado práctico, más allá de dejar testimonio del surgimiento de una voluntad por parte de reducidos grupos de élites, y que ninguno de ellos tendría repercusión efectiva, por lo menos a corto plazo. Ello es debido al radical desplome que supone la Gran depresión y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Tras el final de esta última guerra, las economías de los países de Europa salieron dañadas de manera crítica, lo que dio fin a la tradicional hegemonía europea en el mundo. Las dos nuevas superpotencias - Estados Unidos y la Unión Soviética - tenían un poder económico, político y militar superior al del conjunto de los estados europeos.[2] Ante esta situación, numerosas tendencias políticas pretendían reconstruir Europa como una nueva nación unificada, para evitar volver a un enfrentamiento entre los estados europeos. Las dos guerras mundiales se habían iniciado como conflictos europeos y, por ello, el continente había sido el principal campo de batalla.

A pesar de las iniciativas por una Europa unida, el inicio de la Guerra Fría frenó cualquier impulso en este sentido.

Proyecto Kalergi

Impulsado por Richard Coudenhove-Kalergi, fracasó debido a la rivalidad entre Alemania y Francia. Pretendía asentar una federación de carácter paneuropeo que previniera los conflictos internos del continente, así como la creación de vías de resolución pacífica de controversias entre los países europeos.

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