Historia de la Unión Cívica Radical (años 1990)

Durante la década de 1990 la Unión Cívica Radical de la Argentina, luego de haber gobernado con Raúl Alfonsín (1983-1989) y haber perdido las elecciones presidenciales en 1989, debió enfrentar las políticas neoliberales sostenidas por la amplia popularidad del presidente Carlos Menem (1989-1999), un significativo proceso de pérdida de votos, y la aparición del FREPASO, como alianza política de centro-izquierda, compitiendo por el mismo electorado. El Pacto de Olivos en 1993 y la conformación de la Alianza que llevó al triunfo al presidente de la Rúa en 1999, fueron los hechos más destacados de la historia de la UCR en esa década.

1989: Menem y la globalización

Carlos Menem, del partido peronista, asumió su mandato como presidente en medio de un proceso hiperinflacionario, y en el marco de una situación internacional en la que caía el muro de Berlín y se iniciaba lo que más adelante se denominaría la globalización. Luego de algunos meses de indecisiones, Menem inició un gobierno que seguirá las políticas del Consenso de Washington, elaboradas pocos meses antes.

En las elecciones generales 1991 la Unión Cívica Radical obtuvo el 29% de los votos para diputados nacionales (menos que en 1989).[3] En un contexto negativo el partido radical retuvo las gobernaciones de Córdoba ( Eduardo Angeloz) y Río Negro ( Horacio Massaccesi), recuperó la de Chubut (Carlos Maestro), y en el marco del escándalo político desencadenado por el crimen de María Soledad Morales en Catamarca, fue el eje del Frente Cívico y Social que derrotó al peronismo en esa provincia, dominado por la familia Saadi, con la candidatura de Arnoldo Castillo. La UCR también triunfó en las elecciones de diputados nacionales en la Capital Federal con una lista encabezada por Fernando de la Rúa. Los resultados electorales negativos terminaron por llevar a Alfonsín a dejar la presidencia del Comité Nacional, aunque en la renovación de autoridades quedó como presidente Mario Losada, un hombre de confianza del ex-presidente.

En 1992, a contramano de la tendencia negativa que estaba afectando a la Unión Cívica Radical, Fernando de la Rúa, radical no alfonsinista, obtuvo el 50% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires y resultó elegido senador.

Durante la presidencia de Carlos Menem, la UCR debió enfrentar la ola de privatizaciones encarada por ese gobierno. El radicalismo no tenía un programa contrario a las privatizaciones; durante el gobierno de Alfonsín había intentado privatizar la empresa pública de comunicaciones ( ENTEL) y Aerolíneas Argentinas, y en varias provincias impulsó procesos privatizadores, pero se opuso al modo indiscriminado del proceso privatizador que llevó adelante el menemismo, sobre todo de los hidrocarburos y de los ferrocarriles.[4]

El Bloque de diputados radicales recurrió muchas veces a la estrategia de no dar quórum para impedir la sanción de leyes propuestas por el gobierno. Se opuso a la Ley de Convertibilidad de 1991 y a la ley de jubilaciones y pensiones de 1994 que terminó con el sistema público de reparto previsional y estableció un sistema basado en la capitalización individual.

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