Historia de la Unión Cívica Radical (1943-1955)

19 de setiembre de 1945; Marcha de la Constitución y la Libertad.

La Unión Cívica Radical (UCR) es un partido político de Argentina. Este artículo amplía su historia en el período 1943-1955.

En el año 1943 por primera vez en la historia argentina la industria fue más importante que el campo. La II Guerra Mundial hizo estallar la industria y millones de migrantes rurales, diferentes de los anteriores migrantes europeos, se trasladaron del campo a la ciudad para trabajar en las fábricas, principalmente del cordón de Buenos Aires. El país estaba listo para un cambio completo, económico, social, político y cultural.

Ese año comenzó a tomar forma el peronismo, con un programa de reformas laborales largamente reclamadas por los sindicatos y obteniendo el apoyo masivo de esa nueva clase obrera que se expandía velozmente con la industrialización del país. El país se dividió en dos bandos cada vez más enfrentados: peronistas y antiperonistas. La Unión Cívica Radical llegó a esta encrucijada histórica conducida por su ala conservadora, el alvearismo, también llamado unionismo y con una minoría con peso en la juventud que venía emergiendo con un programa de centro-izquierda de tipo nacionalista, que revalorizaba el pensamiento de Yrigoyen. El agotamiento del alvearismo-unionismo abrieron paso a una nueva generación de líderes radicales, que se definirían yrigoyenistas e intransigentes.

Comienza a formarse el peronismo (1943-1945)

1939-1943: el gran salto de la industria.
Fábrica Militar de Aviones de Córdoba: industria y nueva clase obrera.

Una de las consecuencias directas de la Segunda Guerra Mundial sobre la realidad argentina fue el salto que dio el proceso de industrialización. En 1943 por primera vez el índice de producción industrial superó al agropecuario.[2] Por otra parte la Gran Depresión de 1929 había limitado la corriente migratoria europea, de modo tal que una nueva corriente de migraciones internas estaba transformando por completo, cuantitativa y culturalmente, a la clase obrera.

Hacia 1940, la opinión pública argentina había asumido la urgencia de purificar el sistema político del fraude y la violencia que se habían instalado en la vida política desde el golpe de estado del 6 de septiembre de 1930, que había derrocado a Yrigoyen. Esta percepción había abonado la idea de la conformación de un gran Frente Popular constituido por la U.C.R., los socialistas y los democrátas progresistas, a fin de enfrentar al Partido Demócrata Nacional, elevado al carácter de soporte del Vice-presidente Ramón S. Castillo, quien había asumido la presidencia ante la renuncia por enfermedad de Roberto M. Ortiz en 1941. El gobierno de Ramón S. Castillo, desestimó la lucha contra el fraude que había iniciado su predecesor, interviniendo entre 1941 y 1943, las provincias argentinas en las cuales no imperaba el fraude electoral: San Luis, Córdoba y Entre Ríos, estas dos últimas gobernadas por el radicalismo. Otra intervención provincial controversial fue la dispuesta al Colegio Electoral de Tucumán, decretada en noviembre de 1942 a fin de impedir la llegada al gobierno de los radicales concurrencistas, quienes llevaban como candidato al ex gobernador Miguel Campero, quien se había declarado opositor al conservadurismo.

En este panorama político, había acontecido el fallecimiento de Marcelo T. de Alvear, el 22 de marzo de 1942, sucediéndolo al frente del Comité Nacional de la U.C.R., Gabriel Oddone. La desaparición de Alvear sumió a la U.C.R. en un cuadro de confusión interna, mientras el presidente Ramón Castillo anunció la candidatura a la presidencia como su sucesor, Robustiano Patrón Costas, generando la convicción de que se utilizarían todos los recursos necesarios para hacer triunfar la fórmula conservadora a través del fraude en las elecciones que tendrían lugar a fines de 1943. Esta presunción agilizó la posibidad de constitución de un frente electoral unificado de la oposición, pero se suscitaron divergencias con respecto a la candidatura presidencial, ya que la U.C.R. proclamó a Honorio Pueyrredón, mientras otros sectores radicales eran propensos a negociar con el ex presidente Agustín P. Justo.[4]

El golpe militar de 1943 sorprendió y confundió a los actores políticos y sociales. En el interior del gobierno militar existían varios grupos y subgrupos. Uno de ellos se constituyó a partir de un entendimiento precario entre los coroneles Perón y Mercante y un influyente sector del sindicalismo representando por los socialistas Borlenghi y Domenech y Juan A. Bramuglia, y sindicalistas revolucionarios como Capozzi, para concretar gran cantidad de demandas históricas de los trabajadores.[5]

En el curso de dos años (1943-1945) el grupo sindical-militar liderado por Perón, fue sumando algunos apoyos en el radicalismo ( Antille, Quijano, Colom, FORJA) y llegó a convertirse en el sector más influyente del gobierno militar.

Pero también, como contratendencia, impulsó la formación de un amplio movimiento opositor, en el que terminarían confluyendo prácticamente todos los grupos organizados hasta entonces: desde los partidos Comunista y Socialista y la Federación Universitaria Argentina (FUA), hasta la embajada norteamericana, la Sociedad Rural Argentina de los terratenientes y la Bolsa de Comercio, pasando por el Partido Demócrata Progresista, los conservadores del Partido Demócrata Nacional y la Unión Cívica Radical Antipersonalista. La Unión Cívica Radical se sumaría a este último frente, aunque con importantes discrepancias internas.

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