Historia de la Región de Murcia

La Región de Murcia en España.

La historia de la Región de Murcia es común al desarrollo histórico del sureste de la Península Ibérica. Se trata de un territorio poblado desde muy antiguo debido a su situación mediterránea que le hizo testigo del paso de numerosas culturas y civilizaciones.

Conserva importantes yacimientos prehistóricos, como los segundos restos humanos más antiguos de la península en la Sima de las Palomas, o la presencia de una de las culturas más desarrolladas de la Edad de los Metales como la Cultura del Argar.

Dentro de los pueblos prerromanos, destaca la presencia de los fenicios en la costa, donde se encuentran los restos de los barcos fenicios de Mazarrón, además del importante desarrollo de la Cultura ibérica. Si bien hay que destacar la llegada de los Cartagineses en el 227 a.C., que supuso la fundación de Qart Hadasht (actual Cartagena), convirtiendo a la zona en su principal área de expansión en la península.

Precisamente fue la guerra contra los cartagineses lo que motivó la conquista de los Romanos, teniendo a Cartago Nova como centro en la zona, llegando a ser capital de una provincia durante el Bajo Imperio. Posteriormente se asentaron los visigodos y luego los bizantinos, para volver a pasar a manos visigodas en el siglo VIII. En esta época surgió la que se denominará como Cora de Tudmir, zona autónoma de la nueva hispania musulmana tras el acuerdo entre el dux visigodo Teodomiro y Abd el Aziz. Esto marcará la especial asimilación de la zona surestina en Al-Ándalus. Posteriormente los musulmanes desarrollaron una mayor influencia, destacando en esta ocasión el auge de la ciudad de Murcia, capitalizando tres reinos de taifas hasta el siglo XIII, momento de la conquista cristiana.

Sin embargo fue la conquista, acaecida entre el 1243 y el 1266, la peculiar influencia en ella tanto de la Corona de Castilla como de la Corona de Aragón y la creación y existencia del fronterizo reino de Murcia, lo que generó durante siete siglos la cultura que hoy llamamos murciana.[1] Esta histórica demarcación; precedente de la actual Región de Murcia, vivió durante su larga existencia hasta 1833 momentos de crisis, como la del siglo XIV, y momentos de esplendor, como en el siglo XVI o el siglo XVIII.

Tras la desaparición de los reinos, de 1833 a 1978 existió la Región Murciana biprovincial ( Murcia y Albacete), que en la Transición dio lugar a la actual comunidad autónoma uniprovincial de la Región de Murcia tras el paso de la provincia de Albacete a Castilla La Mancha.

Prehistoria

Paleolítico

Imagen de un cráneo del Homo Heidelbergensis.

Los restos humanos de mayor trascendencia en la región provienen del Musteriense o Paleolítico Medio, donde predominaba el hombre de Neandertal, con yacimientos de la talla de la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo (en Torre Pacheco); con unos materiales que van desde el 150.000 al 35.000 a. C.[3] con una edad cercana al millón de años (Paleolítico Inferior) en sus estratos más profundos, confirmado tras hallarse fragmentos de hombres fósiles de tipo pre-neandertal ( Homo Heidelbergensis) y hachas con una antigüedad de 900.000 años.

Pertenecientes al Paleolítico Inferior destacan los yacimientos próximos a antiguas zonas lacustres que indican la intención de los homínidos de cazar a los animales y bestias que acudían a los bebederos. A parte de los restos más antiguos de la Cueva Negra ya señalados, destacan otros como El Cerco ( Jumilla), Los Almadenes ( Cieza), El Capitán ( Zarcilla de Ramos, Lorca). Además, en La Empedrada (Lorca) se ha descubierto un taller de sílex.[4]

Del Paleolítico Medio (o Musteriense), que coincide con la extensión en Europa del hombre de Neanderthal, además de la mencionada y emblemática Sima de las Palomas, están Cueva Bermeja y Cueva de los Aviones ( Cartagena), Cueva Perneras y el Cerro Negro (Lorca), la Cueva del Palomarico ( Mazarrón), la Cueva Antón ( Mula), la Cañada del Águila (Jumilla) o El Molar ( Abarán).[5]

En la etapa final del Paleolítico, denominado Superior, se encuentran diversos hallazgos en zonas del interior y de la costa, al igual que ocurría con el periodo anterior. Yacimientos como el de la Cueva del Caballo (Cartagena), Cueva del Algarrobo (Mazarrón), Cueva del Búho (Mula) o la Cueva de los Grajos (Cieza).

Son extraordinariamente notables los hallazgos de arte rupestre del Paleolítico Superior en Cieza (Cueva de las Cabras y del Arco), que evidencian que el arte parietal de este periodo no se circunscribía al norte de España en exclusiva.[6]

Neolítico

Panel de Arte Rupestre mediterráneo en Cañaica del Calar ( Moratalla). Declarado Patrimonio de la Humanidad

En el V milenio a. C. se puede situar la neolitización de la región, de ese tiempo serían los yacimientos de la Cueva de los Secos ( Yecla), el Barranco de los Grajos (Cieza), el Abrigo del Domingo ( Moratalla) o el Hondo del Cajitán (Mula).

Unos mil años más tarde, tanto las técnicas ganaderas como las agrícolas estaban extendidas por toda la zona, lo que propició la sedentarización de sus habitantes, algo visible en yacimientos de Los Tollos (Mazarrón) o Los Pájaros (Cartagena), mientras que Los Tiesos (Jumilla) fue utilizado como lugar de enterramiento desde este momento hasta la Edad del Bronce.[7]

El arte esquemático o Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica propio de este periodo, tiene una gran representación en la Región de Murcia, como en el Monte Arabí (Yecla), Barranco de los Grajos (Cieza), Peña Rubia ( Cehegín), Abrigo del Domingo y Cañaica del Calar (ambos en Moratalla). En este último municipio se encuentran 26 de las 76 muestras de arte rupestre levantino que posee la región[8] (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), motivo por el que acoge el Centro Regional de Interpretación de Arte Rupestre.

Edad de los Metales

Calcolítico (Cobre)

En este periodo hay tímidas apariciones de la metalurgia del cobre en algunos yacimientos, aunque el total datado en esta etapa asciende a más de un centenar de localizaciones. Con esta cifra en la mano, se puede considerar como una verdadera revolución demográfica la sufrida por las tierras murcianas entre los inicios del tercer milenio hasta el 1.900 a. C. aprox., tiempo de duración del periodo.[9]

En el Calcolítico aparecieron importantes poblados en llanura y en cerros aunque continuaron usándose las cuevas como hábitat. Así, junto a poblados fortificados como el Cerro de las Víboras (Moratalla), El Capitán (Lorca) o el Cabezo del Plomo (Mazarrón), convivieron los ubicados en llanura, como El Prado (Jumilla), Las Amoladeras (Cartagena) o Murviedro (Lorca).[10]

Las necrópolis megalíticas, propias de este periodo, no abundan en la región murciana, no llegando a la quincena. La más conocida en la región es la de Bagil, en Moratalla. Sin embargo destaca como una de las sepulturas más grandes de España, la descubierta en 2007 en el Camino del Molino en Caravaca, que albergaba la increíble cantidad de 1.300 individuos depositados en posición flexionada y con un pobre ajuar,[11] (el yacimiento se fecha entre el 2.400 y el 1.950 a. C.).

Edad del Bronce (Cultura argárica)

Murallas de La Bastida de Totana, ciudad fortificada fechada en 2200 a. C., con influencias orientales y una arquitectura que podría derivar de la de Troya II.

Hablar de esta etapa en el sureste ibérico es hacerlo de la importante Cultura argárica. Se han llegado a contabilizar hasta 220 poblados de la misma cultura en la Región de Murcia, fechados entre el 2.000 y el 1.100 a. C.[12] Abundando los edificados en altura, como La Almoloya ( Pliego), Cabezo de las Víboras (Mazarrón), Cerro de Las Viñas ( Coy, Lorca), Cabezo del Trigo ( Cehegín), Monteagudo ( Murcia), o La Bastida de Totana (uno de los primeros yacimientos de la Cultura argárica en ser excavados). Algunos poseen murallas y torres, lo que demuestra el avanzado concepto de urbanismo en esta cultura. Más inusuales son los yacimientos en llanura, del que es paradigma El Rincón de Almendricos o el poblado que se puede contemplar en el Parque Arqueológico Los Cipreses, ambos en el término municipal de Lorca.

Recientes excavaciones han redimensionado a La Bastida como uno de los mayores asentamientos humanos de la Europa continental en la Edad del Bronce descubierto hasta ahora.[14]

Tras el paulatino declive de la Cultura argárica, hay unos momentos, poco conocidos en la Región de Murcia, denominados Bronce Tardío o Bronce Final. Este último terminaría en torno al 750 a. C. e iría a enlazar con la primitiva Edad del Hierro. De este periodo existen escasos testimonios, extraídos de estaciones como Las Anchuras y Las Cabezuelas (Totana), Santa Catalina del Monte (Murcia), Punta de lo Gavilanes (Mazarrón) o Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla).[15]

Edad del Hierro (Fenicios e íberos)

Restos originales del pecio fenicio Mazarrón I. Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

Como ya se ha señalado, el paso del Bronce Final a la Edad del Hierro en la Región de Murcia está falto de estudios, a pesar de yacimientos como El Castellar ( Librilla) o Cabezo de la Rueda ( Alcantarilla). El motivo es que en el tiempo en el que la metalurgia del hierro adquirió cierta importancia, en las costas levantinas desembarcaron comerciantes fenicios y más tarde griegos, que al mismo tiempo que comerciaron con productos autóctonos trajeron usos, costumbres, creencias, adornos y cerámicas.

Esto desembocó en el renacimiento cultural que supuso el mundo ibérico, civilización por antonomasia de la Edad del Hierro en la Región de Murcia,[16] dominada por los bastetanos en la zona oeste, los mastienos al sur y los contestanos al este de la actual región murciana.

Expertos como Jorge Juan Eiroa sitúan la existencia plena del hierro en el área murciana en el siglo VII a. C., principalmente en los asentamientos costeros de gran influencia fenicia, destacando el área de Mazarrón, en donde se encuentra el yacimiento de Punta de los Gavilanes o el famoso pecio de los barcos fenicios de Mazarrón.

Dentro del mundo ibérico nativo, los yacimientos emblemáticos de la Región de Murcia que han sido objeto de estudios más profundos son Los Molinicos (Moratalla), el Cabezo del Tío Pío ( Archena), El Cigarralejo (Mula), Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla) o el Verdolay (Murcia). En 1989 se habían datado 146 yacimientos íberos en la región, a lo que hoy día habría que añadir otros 30.[17]

Other Languages