Historia de la Argentina entre 1963 y 1983

Sol de Mayo-Bandera de Argentina.svg
Historia de la Argentina
1963 - 1983
Violencia y represión
División geográfica de la República Argentina.

La Historia de la Argentina entre 1963 y 1983[* 1]​ estuvo marcada por una acentuada inestabilidad política, la imposición de dictaduras de larga duración y una creciente violencia en el marco de la Guerra Fría (1947 - 1991), y el surgimiento de la juventud como sector social y cultural diferenciado. Hacia el final del período, tras la generalizada violación de derechos humanos y la Guerra de Malvinas, el poder militar entregó el gobierno a los civiles sin condicionamientos, estableciéndose un amplio consenso en respetar la democracia como único camino legítimo de resolución de conflictos, cerrando el ciclo golpe-elección iniciado en 1930.

Antecedentes

La Argentina, que había empezado a organizarse independientemente en 1810, atravesó sus primeros 70 años de vida sumida en continuos guerras civiles;[5]

En respuesta, sectores heterogéneos de las fuerzas armadas instauraron en 1943 una dictadura militar dentro de la que pugnaron diversas corrientes con sucesivos cambios de poder y golpes internos.[10]

Durante los nueve años de la presidencia de Perón, el país se transformó rápidamente, incorporando a una amplia mayoría de la población a los beneficios de un estado de bienestar, se generalizaron los derechos sociales,[11]

El componente salarial del ingreso nacional superó, por primera vez en la historia, a la retribución obtenida en concepto de ganancias, intereses y renta de la tierra. En 1948 aquel ascendía a 53% contra 47% de este, lo que se comparaba favorablemente con la situación imperante sólo un lustro atrás, cuando los trabajadores percibían 44,4% y los empresarios, capitalistas y rentistas recibían 55,6%".[12]

En 1951 el Congreso expropió el diario La Prensa. El gobierno por su parte ejerció presión económica sobre los diarios opositores —por ejemplo, se racionaba el papel de diario— y se aplicó una cierta dosis de censura, que nunca fue total: La Nación, Clarín junto a otras decenas de periódicos, siguieron circulando. En el caso de Clarín, si bien "en 1945 había hecho campaña contra Juan Perón, desde fines de 1946 adhirió con entusiasmo a su presidencia y solo se reconvirtió al antiperonismo más furioso en los días previos al golpe militar que lo derrocó en 1955".[13]​ El gobierno creó una red de medios de prensa que, al igual que la totalidad de las radios, controlaba en forma directa o a través de allegados, con lo cual sólo unos pocos diarios quedaron fuera de su control, principalmente los dos de mayor tiraje: La Prensa y La Nación. Se realizó una política propagandística para afianzar el gobierno que alcanzaba incluso a los libros escolares de los niños. Fueron totalmente excluidos de la radiofonía los políticos no peronistas. Cientos de estos fueron detenidos sin proceso alguno y fueron comprobados actos de torturas policiales como el del estudiante Mario Ernesto Bravo.

Paralelamente, desde antes que Perón asumiera el gobierno, sectores importantes de los partidos opositores conspiraron con grupos militares para derrocar al gobierno constitucional recurriendo al terrorismo o a la preparación de golpes de estado. Los diarios de mayor tiraje (La Prensa, La Nación, La Razón, Clarín, El Mundo, La Vanguardia, Crítica y Noticias Gráficas, así como todas las radios se negaron a difundir noticias sobre la campaña electoral peronista y ni siquiera mencionaban el nombre de Perón en sus ediciones.[17]

El peronismo logró mantener el control de la política nacional hasta fines de 1954,[21]

Tras un efímero intento de dictadura que preservara los avances sociales del peronismo, dirigido por el general Eduardo Lonardi,[25]​ En las elecciones sindicales de 1957 el peronismo volvió a ganar la mayoría de los sindicatos.

La UCR se dividió en dos partidos, y un acuerdo entre el exiliado Perón y el dirigente radical intransigente Arturo Frondizi llevó a éste a ganar las elecciones de 1958, a cambio del respeto a la libertad sindical y el levantamiento de la proscripción del peronismo.[32]

Fue sucedido por la singular dictadura de José María Guido —un funcionario radical surgido del gobierno depuesto— durante la cual tanto su equipo de gobierno como la orientación política le fueron impuestos por las fuerzas armadas. A su vez, éstas dirimieron sus rencillas internas por medio de una breve guerra civil que terminó con la derrota del sector más intransigentemente antiperonista; en 1963 se celebraron las últimas elecciones con el peronismo prohibido, además de encontrarse proscripto también el derrocado presidente Frondizi, que seguía detenido por los militares.[33]

Other Languages