Historia de Zaragoza

Mosaico romano de Orfeo de Caesaraugusta.

La ciudad de Zaragoza cuenta con más de dos mil años de historia. La población más antigua documentada data del siglo VII a. C., en los restos de unos poblamientos del final de la edad del Bronce. Sobre el asentamiento ibero de Salduie se fundó, entre el 25 y el 12 a. C., muy probablemente el 14 a. C.,[1] una colonia inmune: Caesaraugusta, en honor de César Augusto. Tras una franca decadencia en los siglos III y IV después de Cristo, la ciudad siguió manteniendo con la dominación visigoda su influencia, siendo un destacado centro episcopal.

La llegada del islam produjo un nuevo periodo de esplendor materializado en la Taifa de Saraqusta, reino independiente que en la segunda mitad del siglo XI llevó la civilización andalusí a una de sus máximas cotas en filosofía y arquitectura.

Tras la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1118, se convertiría en la capital del Reino de Aragón, y fue también la sede en la que se coronaron los reyes de la Corona de Aragón. Sucesivas transformaciones en la baja Edad Media y la Edad Moderna tuvieron un desgraciado final en los Sitios de Zaragoza de 1808, con la práctica destrucción de la ciudad y la catástrofe demográfica subsiguiente.

Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días, Zaragoza ha seguido pujante, y es actualmente la quinta ciudad de España en términos demográficos.

Etimología

Sobre la villa ibérica de Salduie, César Augusto fundó una colonia de ciudadanos libres romanos llamada Caesaraugusta en honor al emperador. El nombre evolucionó a Cesaracosta[ cita requerida] y, tras la conquista musulmana, la ciudad aparece documentada como Saraqusta, y era conocida como Medina Albaida (la ciudad blanca).[2]

Con la reconquista cristiana, evolucionó su nombre romance a Saragoça[ cita requerida] (ç se pronunciaba /ts/), después Çaragoça,[ cita requerida] y finalmente Zaragoza.

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