Historia de Turkmenistán

El territorio de Turkmenistán ha estado poblado desde la antigüedad. Tribus turcomanas dedicadas a la crianza de caballos llegaron al territorio en tiempos remotos, posiblemente procedentes de las Montañas Altái, y se establecieron en las afueras del desierto de Karakum, llegando hasta Persia, Siria y Anatolia.

Alejandro Magno conquistó el territorio en el siglo IV a. C. de camino hacia la India. Ciento cincuenta años después, el Reino de Partia se hizo con el control de Turkmenistán, estableciendo su capital en Nisa, un área localizada en las afueras de la actual capital Asjabad. En el siglo VII, los ejércitos árabes conquistan la región, extendiendo el islam, e incorporando a los turcomanos a la cultura de Oriente Medio. Durante esta época, la famosa " Ruta de la Seda", ruta comercial que conectaba Asia y Europa, alcanza su esplendor.

A mediados del siglo XI, los poderosos turcos selyúcidas concentraron sus fuerzas en el territorio turcomano en un intento de expansión hacia Afganistán. Tras su desintegración en la segunda mitad del siglo XII, Turkmenistán pierde su independencia una vez más y pasa a ser parte del Imperio mongol de Gengis Kan. En las siguientes 7 centurias, los turcomanos vivieron bajo diferentes imperios y en constantes luchas tribales.

A partir del siglo XVI, grupos de jinetes turcomanos se dedicaron al asalto de caravanas, saqueando y vendiendo a los prisioneros como esclavos. Tras diversos enfrentamientos con el cada vez más poderoso Imperio ruso, los turcomanos ven como poco a poco sus tierras caen en el control político de Rusia: El ejército ruso hizo su entrada en el territorio entre las décadas de 1860 y 1870. En 1869, se crea el puerto de Krasnovodsk, actual Turkmenbashi, y ya en 1874 se había consolidado la presencia rusa con la creación del distrito militar del Transcaspio. Hacia 1894, el control ruso sobre Turkmenistán era completo.

Turcomanos en traje tradicional en la estación de Asjabad, finales del XIX.

Pese a la fuerte resistencia turcomana en 1881 y, posteriormente, en 1916, Turkmenistán pasaba a estar integrado primero en Rusia y, tras la Revolución rusa, en la Unión Soviética.

Turkmenistán en la Unión Soviética

Escudo de Armas de la República Socialista Soviética de Turkmenistán.

Vientos de revolución llegarían en 1917, y durante la guerra civil (1918-1920) Turkmenistán también estuvo en los frentes de pelea. Los enfrentamientos en el Transcaspio entre lo que quedaba del Gobierno Provisional de Kérensky y los bolcheviques fueron duros y cruentos, logrando los comunistas y el Ejército Rojo una gran ventaja al capturar la capital Aşgabat en 1919. Krasnovodsk cayó en 1920, estableciéndose finalmente el control soviético sobre la región. Hasta 1924, el Transcaspio (desde 1921 conocido como Turkestán) formó parte de la U.R.S.S. con el nombre de República Autónoma Socialista Soviética (R.A.S.S) del Turkestán, para pasar ese mismo año a ser una de las repúblicas constituyentes de la Unión Soviética.

Durante esta época, se fijan las fronteras de la república soviética, y se desarrollan grandes proyectos para aprovechar sus recursos naturales en beneficio de la Unión Soviética. Se instalan sistemas de regadío y, poco a poco, la producción de algodón y petróleo se convierten en las principales actividades económicas. Aún después de la llegada masiva de trabajadores soviéticos desde otras repúblicas, la región, fundamentalmente rural y nómada, seguía siendo clasificada como una de las menos pobladas de la Unión.

A partir de 1980, varias de las repúblicas soviéticas intentan obtener una mayor independencia política de Moscú. En 1990, la República Socialista Soviética de Turkmenistán declara que asumirá el control de las políticas económicas y locales en su territorio. Para esto, el gobierno creó la posición de Presidente y nombró a Saparmyrat Nyýazow en el cargo.

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