Historia de Sacavém

Escudo de armas de Sacavém: «Escudo de bermellón, puente de tres arcos, con los flancos incompletos, de oro, labrado de negro. En el frente, cruz en aspa, de plata. Contrafrente ondeado de seis líneas de plata y azul, donde se asientan tres barcas de oro vistas de proa. Corona mural de plata de cinco torres. Listel blanco, con la leyenda en negro, en mayúsculas: "CIDADE DE SACAVÉM".»
Uno de los elementos centrales del escudo – el agua – recuerda el peso de los ríos Tajo y Trancão en la vida y en la economía de la ciudad, mientras que el otro – el puente romano – recuerda la antigüedad de la población, remontada por lo menos a los tiempos de los romanos, que ahí irguieron esa construcción que se mantiene ligando ambas márgenes del río desde hace más de quince siglos.

La Historia de Sacavém es la historia de una localidad que, por su situación estratégica —situada en la encrucijada de los caminos que, viniendo del norte y del este, se dirigían a Lisboa— estuvo presente en casi todas las fechas claves de la Historia portuguesa. Sacavém es una freguesia perteneciente al concejo de Loures, muy cerca del concejo de Lisboa, atravesada por el Río Trancão y limitando al sur con el Mar de la Paja.

Es una población antiquísima, existiendo en tiempos de los romanos un puente que subsistió, por lo menos, hasta el siglo XVI (según el relato de Francisco de Holanda). De la época de la ocupación mora quedó, aparentemente el topónimo de origen árabe ( شقبان, Šaqabān); inmediatamente después del cerco y posterior conquista de Lisboa por los cristianos en 1147 parece que tuvo lugar en esta localidad un combate (la Batalla del Río Sacavém), aunque hoy es considerado legendario.

Durante la Edad Media, Sacavém constituyó un señorío de realengo, del cual serían beneficiarios el almirante Manuel Pessanha, la reina Dª. Leonor Teles, y más tarde el Condestable Nuno Álvares Pereira. Tras la muerte de este, esta posesión pasó a la Casa de Braganza, bajo cuyo dominio se mantendría hasta la Revolución del 5 de octubre de 1910 y la proclamación de la República Portuguesa.

Severamente damnificada durante el Terremoto de 1755, Sacavém entró en un lento declive que se prolongó durante cerca de un siglo, hasta 1850, cuando se inició su industrialización – donde destaca la fundación de la famosa fábrica de lozas de Sacavém, que expandió el nombre de la ciudad por todo el país y por zonas del extranjero – así como se construyó la línea de ferrocarril. Esta situación contribuyó a un aumento poblacional hasta mediados de la década de los 70 del siglo XX, favoreciendo además el desarrollo de varias asociaciones y clubes deportivos.

A finales de la década de los 80, la freguesia gana su configuración geográfica actual, con la separación de Portela de Sacavém y de Prior Velho. El 4 de junio de 1997, Sacavém ve finalmente reconocido todo su valor potencial, siendo elevada a la categoría de ciudad. Meses más tarde se inauguró el Puente Vasco da Gama que une la localidad con la de Montijo, convirtiéndose en una obra de referencia en el paisaje urbano de la población.

Prehistoria, dominio romano y germánico

Neolítico / Edad del Cobre

La presencia humana en la región de Sacavém ha sido probada desde hace varios siglos. Sobre esto escribió Pinho Leal en su monumental obra Portugal Antigo e Moderno (Portugal Antiguo y Moderno):

«Sacavém es indudablemente una población antiquísima, y ya existía en tiempos de los Romanos.»[1]

En efecto, parece haber sido ocupada ya en la prehistoria (durante el periodo del Neolítico y, con mayor probabilidad, durante la Edad del Cobre, de la cual parecen datar tres hachas de piedra pulida[3]

Ocupación romana

El Puente de Sacavém, mencionado por Francisco de Holanda en el tercer cuarto del siglo XVI en su recopilación Da Fábrica que Falece à Cidade de Lisboa, bajo el título de Lembrança Pera Redificar a Ponte de Sacauem, aparece representado con un elevado número de arcos, denotando así que el río era mucho más caudaloso en la antigüedad, si se compara con la corriente actual.

A finales del siglo III a. C., llegan a la Península Ibérica los romanos. OLISSIPO (antiguo nombre de Lisboa), se alía a las legiones romanas, siendo rápidamente absorbida por el Imperio, y recompensada con la atribución del estatuto de MVNICIPIVM (esto es, de ciudadanía plena, estando por ese motivo exenta del pago de impuestos a los que sí estaban sometidos otros territorios conquistados con la fuerza de las armas) y el nombre de FELICITAS IVLIA (en honor a Julio César).

Administrativamente, el municipio olissiponense se integraba en el CONVENTVS SCALLABITANVS, y éste, por su parte, formaba parte de la provincia de HISPANIA VLTERIOR y, a partir del 29 a. C. (por la división decretada por Augusto), de la LVSITANIA, con capital en AVGVSTA EMERITA (correspondiente a la actual Mérida, en Extremadura España).

Este MVNICIPIVM abarcaba un extenso territorio rural, cubriendo una distancia aproximada de cincuenta kilómetros alrededor del área urbana (lo que estaba destinado a su autosuficiencia), por lo que lógicamente el lugar donde se alza la actual Sacavém se hallaba integrado en él.

Sobre Sacavém en concreto, sólo se puede afirmar con rotundidad que en el siglo I pasaba un trozo común de dos calzadas romanas:

Aún hoy en día subsisten vestigios de esta red viaria bajo el pavimento de las calles António Ricardo Rodrigues y José Luís de Morais (que más tarde constituirían el hecho fundamental a partir del cual se llevó a cabo la urbanización de la población, uniendo Sacavém de Cima (Sacavém de arriba) y Sacavém de Baixo (Sacavém de abajo)).[4]

Ya en esta época se puede apreciar la importancia de Sacavém y de su río; en efecto, los romanos habrían construido un puente sobre el Río Trancão, el cual existiría aún en el siglo XVII, según diversos relatos — especialmente los de Francisco de Holanda (que a él alude en su obra Da Fábrica que Falece à Cidade de Lisboa, de 1571, en la cual apunta la necesidad del rey — en la época D. Sebastián — de proceder a la reconstrucción del puente, haciendo de él un esbozo en el que aparece representado por quince arcos, por lo que los historiadores suponen que el caudal del río era mayor en la antigüedad[5] ) y de Miguel Leitão de Andrada (en el «2.º Diálogo» de su Miscelânea, datada en 1629). Este puente (que actualmente constituye el elemento central del escudo de la localidad) era la continuación natural de la vía seguida por las calzadas anteriormente citadas, uniendo Sacavém con la margen norte de su río.

Si se admitiese que el célebre Itinerario de Antonino se basaba en trayectos llevados a cabo por Antonino Pío, y atendiendo al hecho de ser mencionadas en la obra las vías anteriormente citadas, es natural que dicho emperador hubiese pasado por la población y por su puente sobre el Trancão

Hay noticias de que en Sacavém existía una inscripción en piedra (cuyo paradero es actualmente desconocido) que rezaba lo siguiente:

SILVIVS
MAG • I • TER
F • DAR • MAG
P • E • LIIII • P • V

No se ha conseguido llevar a cabo una traducción plausible de esta supuesta inscripción que se encontraba previsiblemente en un monumento.[6]

Alanos y visigodos

A los romanos les sucede la ocupación de los pueblos bárbaros, durante sus migraciones hacia occidente: primero se asentaron los alanos (ocupando todo el sudoeste peninsular durante cinco años, no dejando por este motivo ningún vestigio de su presencia en la zona), y después los visigodos (que habrían edificado en la actual Sacavém una capilla dedicada a Nuestra Señora de los Placeres, sobre cuyas ruinas se encuentra edificada la actual Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria).[7]

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