Historia de Portugal (1279-1415)

Dionisio I de Portugal.

La Consolidación de la monarquía en Portugal ( 1279- 1415) estuvo condicionada a una serie de problemas no sólo militares sino también sociales, económicos y constitucionales. El reinado de Dionisio I no fue un periodo de paz ininterrumpida. Su legitimidad fue disputada por su hermano Alfonso, y tuvo lugar una breve guerra civil. Las hostilidades entre Portugal y el Reino de León y Castilla terminaron en 1297 a través de un tratado de alianza, asegurado a través del matrimonio entre Fernando IV de Castilla y Constanza, la hija de Dionisio I, mientras que Alfonso, el hijo de Dionisio, se casó con Beatriz de Castilla. La guerra civil volvió a aparecer, por la disputa entre el rey y su heredero, habiendo terminado en 1293 gracias a la mediación de Isabel de Portugal, que se había casado con Dionisio I en 1281. En el siglo XV se canonizó a Isabel por sus virtudes, entre las que destaca haber mediado entre su marido y su hijo para lograr la paz.

Estas guerras fueron demasiado breves para interferir seriamente en la reconstrucción social en la que se había empeñado el rey. Cuando fue proclamado rey, el pueblo portugués era muy heterogéneo; se tardaría mucho tiempo en unir los componentes raciales de "Moros y Mozárabes del sur, gallegos del norte, judíos y cruzados" en una sola nacionalidad. Los moros habían convertido el Alentejo en el granero de Portugal, pero la guerra destrozó su trabajo y muchas zonas estaban destruidas y despobladas. El comercio y la educación había sido subordinado al problema de la existencia nacional. La maquinaria de la administración estaba desfasada y además presentaba el problema de los feudalistas y e la Iglesia. La supremacía de la corona, pese a estar reconocida, aún no era estable. Dionisio I inició las reformas necesarias, adquiriendo por ello el sobrenombre del rey labrador, al introducir mejoras en los métodos de cultivo y crear escuelas de agricultores. Apostó por el comercio marítimo al negociar con Inglaterra en ( 1294) y formó una armada naval en 1294. En 1290 fundó la Universidad de Coímbra. Fue poeta y mecenas de escritores y pintores. Sus principales reformas administrativas estuvieron encaminadas a centralizar el gobierno y limitar las jurisdicciones de los señores feudales. Apoyó y nacionalizó las órdenes militares. En 1290 los caballeros portugueses de la Orden de Santiago fueron separados de sus congéneres de España. La orden de Crato y San Benito de Avís ya habían sido creadas en 1113 y 1162 respectivamente. Tras la condena de los templarios que hizo Clemente V, una comisión eclesiástica estudió la rama portuguesa de la orden y falló a su favor. Como los templarios eran ricos, influyentes y leales, Dionisio tomó ventaja de la muerte de Clemente V, manteniendo la orden con otro nombre; La Orden de Cristo, recibiendo la bendición papal en 1319 y teniendo subsecuentemente una gran importancia en la expansión colonial de Portugal.

Reinado de Alfonso IV

Alfonso IV se adhirió a la política matrimonial iniciada por Dionisio I. Arregló el matrimonio de su hija María, que debería contraer matrimonio con Alfonso XI de Castilla ( 1328), pero se desató la guerra que con el matrimonio se quería evitar, y la paz no llegó hasta 1330, de nuevo por mediación de Santa Isabel de Portugal. Pedro, el príncipe heredero, tras su matrimonio con Constanza, hija del duque de Peñafiel (cerca de Valladolid), y Alfonso IV pactaron que un gran ejército portugués ayudara a Castilla a luchar contra los moros de Granada y su aliados africanos. Tras la victoria de los cristianos, cerca de Tarifa adquirió su sobrenombre de Alfonso El bravo ( 1340). En 1357 casó a su hija Leonor con Pedro IV de Aragón. Los últimos años de su reinado fueron ensombrecidos por la tragedia de Inés de Castro. Murió en 1357 y el primer acto de su sucesor, Pedro el severo, fue vengarse de los asesinos de Inés.

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