Historia de Portugal (1112-1279)

Enrique de Borgoña.

El origen de Portugal, como un estado independiente, se remonta a la Reconquista de la Península Ibérica. Durante el siglo XI, caballeros cruzados de toda Europa llegaron a la península para ayudar a los reyes de los reinos de Castilla, León y Aragón en su lucha contra los musulmanes. Entre esos aventureros se encontraba Enrique de Borgoña, un guerrero ambicioso cuya madre era catalana y quien, en 1095, se casó con Teresa, la hija natural de Alfonso VI, rey de León.


Reconquista en Portugal

Alfonso había logrado varias victorias sobre los musulmanes. Al principios de su reinado, el fervor religioso que había sostenido a la dinastía Almorávide estaba decayendo; en Portugal los jefes musulmanes independientes gobernaban sobre ciudades y pequeños Taifas; en África los Almohades estaban destruyendo los restos del poder Almorávide. Alfonso ganó ventaja y logró invadir el Alentejo, reforzado por los templarios y los hospitalarios, cuyos cuarteles generales se encontraban en Tomar y Soure respectivamente.

El 25 de julio de 1139 venció a las fuerzas musulmanas en la planicie de Ourique, Alentejo. La leyenda ha magnificado su victoria hasta decir que 200 mil musulmanes cayeron bajo las espadas de cinco reyes; pero pese a que la batalla había sido tan decisiva, en 1140 los musulmanes fueron capaces de llegar a la fortaleza de Leiria construida por Alfonso en 1135 como puesto de defensa de la ciudad de Coímbra, su capital. En 1140 los templarios fueron derrotados en Soure. Pero el 15 de marzo de 1148 Alfonso tomó la fortaleza de Santarém y al mismo tiempo, un grupo de cruzados en su viaje hasta Palestina arribaron a Oporto y fueron voluntarios del Asedio de Lisboa. Entre ellos había varios ingleses, alemanes y flamencos, que luego fueron inducidos a establecerse en Portugal. Ayudado por las fuerzas aliadas, Alfonso capturó Lisboa el 25 de octubre de 1147.

Esta fue la mayor victoria de su reinado. Las ciudades musulmanas de Palmela, Sintra y Almada capitularon enseguida y en 1158, Alcácer do Sal, uno de los puestos comerciales más importantes de los musulmanes fue conquistado. Durante este tiempo, se produjo el triunfo de los Almohades en el norte de África, invadiendo la Península, donde se toparon con la Reconquista portuguesa y lograron recuperar territorios, pese a que algunos grupos de cruzados se habían establecido en localidades alentejanas. Uno de los colonos más importantes fue Gerardo Sempavor ("Gerardo sin miedo"), que capturó Évora en 1165.

En 1171 Alfonso terminó una tregua de 7 años con los musulmanes; debilitado por su edad, no pudo seguir llevando las riendas de su país y delegó el cargo de comandante en jefe del ejército en su hijo Sancho. Entre 1179 y 1184 los musulmanes recuperaron muchas de sus pérdidas en el Alentejo, pero fueron incapaces de recuperar Santarém y Lisboa. En 1179, a través de la bula papal Manifestis Probatum, el papa Alejandro III reconoció a Portugal como una nación independiente y Alfonso y sus herederos como sus reyes. Alfonso murió el 6 de diciembre de 1185. Había asegurado Portugal, con el estatus y el nombre de un reino independiente, y había extendido su frontera hacia el sur desde Mondego hasta el Tajo. Además había creado la armada portuguesa y había reforzado, si es que no lo hubiera inaugurado, el sistema de cooperación entre la Corona y las órdenes militares que más tarde brindaron un extraordinario servicio al desarrollo marítimo y económico de la nación.

Sancho I continuó la guerra contra los musulmanes con periodos de victorias y de derrotas. En 1189 conquistó Silves la capital del Algarve de la época; en 1192 no sólo perdió el Algarve sino también grandes partes del Alentejo incluyendo Alcácer do Sal, que recuperaron los Almohades. Terminaría por firmar una tregua.

Durante los ocho siguientes años, Sancho se enfrentaría a Alfonso IX. Los motivos de estas hostilidades son oscuros. Terminó en 1201 y la última década del reinado de Sancho fue un periodo de paz y repoblación, motivo por el cual el rey recibió el sobrenombre de el repoblador.

Otorgó Cartas Pueblas a varias ciudades, legalizando el sistema de autonomía que los romanos habían transmitido a los visigodos y estos a los musulmanes, que en ocasiones habían mantenido y en otras no. Lisboa ya había recibido un fuero por parte de Alfonso I en 1179. Sancho se preocupó de atraer a inmigrantes y fomentar la agricultura garantizando tierras a las órdenes militares y municipios, regalándoles propiedades y derechos de cultivo. Cerca del fin de su reinado se vio envuelto en una disputa con el Inocencio III. Él había insistido en que los curas deberían acompañar a sus tropas en la batalla, que debían estar sometidos a la jurisdicción secular además de haber rechazado pagar un canon a Roma e incluso haber reclamado territorios eclesiásticos. Finalmente tuvo una disputa con Martinho Rodrigues, el impopular obispo de Oporto, que fue asediado durante cinco meses en su palacio y forzado a exigir reparaciones a Roma ( 1290). Cuando sancho se encontraba enfermo y no tenía forma de resistirse a la presión papal, en 1210 accedió a una sumisión total. Repartió sus territorios entre sus hijos e hijas y se retiró al Monasterio de Alcobaça donde murió en 1211.

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