Historia de Nigeria

Imagen de terracota de la Cultura Nok, (Museo del Louvre)

La palabra Nigeria fue acuñada por la escritora británica Flora Shaw, para dar nombre a la colonia que su esposo, lord Frederick Lugard, ayudó a conquistar y organizar. Sin embargo, la historia de Nigeria tiene su inicio mucho antes de la época colonial.

Prehistoria y primeras culturas

En tiempos prehistóricos, grupos de cazadores, pescadores, pastores y agricultores de color moreno se fueron extendiendo progresivamente por la sabana nigeriana hasta la franja de bosque tropical. Las investigaciones arqueológicas han encontrado evidencias de la presencia humana en el suroeste de la actual Nigeria por lo menos 9000 años antes de la Era Cristiana

Cultura Nok

La primera cultura conocida que se desarrolló en territorio nigeriano es la Cultura Nok, que floreció entre los siglos VI y I a. C. en la zona del río Benue.

Yoruba

Cabeza masculina de terracota de Cultura de Ife, s. XII-XIV)
Cabeza personaje Femenino Ifé

Posteriormente, entre los siglos X y XIV, una nueva cultura nigeriana creció en torno a Ife, ciudad sagrada del pueblo yoruba. Características de ella son unas bellas cabezas humanas en latón y terracota, cuyas admirables facciones recuerdan las del arte griego del siglo VI a. C.; estas cabezas se utilizaban para el culto de los antepasados, en especial en las ceremonias religiosas, y también en las de circuncisión de los jóvenes.

Reino de Nri

También en el país ibo se han encontrado objetos de bronce y de cobre que denotan la existencia de una cultura avanzada entre los siglos VIII y X; el Estado ibo más temprano fue Nri, que surgió hacia el 900 d. C.

Reino de Benín

Ligado a la tradición yoruba, surgió hacia el siglo XII el Reino de Benín, al suroeste del delta del río Níger, cuyo fundador fue, según parece, Eveka, príncipe procedente de Ife. De allí parece ser que también procedía la técnica que permitió el surgimiento de un arte estatuario en bronce muy estimable: cabezas de reyes y reinas, animales, bajo relieves que adornaban la fachada de los palacios reales, etc.

Estados hausa

La parte norte del país estuvo en contacto con los vecinos reinos de Ghana, Malí, Kanem-Bornu y Songhai y, a partir del siglo XIV, recibió influencias islámicas. En dicha zona, la mezcla de la población negra sudanesa con beréberes y árabes originó el pueblo hausa, que creó una organización política de ciudades-estado ( Kano, Daura, Gobir, Katsina, Zaria, Biram, Rano) dedicadas al comercio de sal, oro y esclavos con los Estados del norte de África, y que alcanzaron su apogeo entre los siglos XV y XVII. Así, la ciudad de Kano se convirtió en un importante centro comercial y estuvo relacionada con el Sudán occidental.

La situación cambió con la llegada de los pastores fulanis (o peules) que, desde hacia tiempo, habían comenzado a penetrar con sus ganados en territorio hausa. En 1790, Usman dan Fodio, un fulani que vivía en el Estado hausa de Gobir, rompió con sus gobernantes y proclamó contra ellos la guerra santa, basándose en que los reyes hausa eran poco menos que paganos. El movimiento encabezado por Dan Fodio implicó la sustitución de las viejas dinastías hausa por emires fulanis, el más importante de los cuales será el de Sokoto.

Imperio oyo

Durante el último tercio del siglo XV, la costa nigeriana fue explorada por los portugueses. En 1485 llegó a Benín la expedición de Joao Alfonso d'Aveiro -que trajo las primeras armas de fuego y las primeras semillas de coco-, iniciándose desde entonces un continuado comercio con los europeos, centrado principalmente en la trata de esclavos, a la vez que hacían su presencia los primeros misioneros cristianos. El tráfico de esclavos llegó a adquirir tal magnitud que la región pasó a conocerse como “Costa de los Esclavos”.

Cuando se estableció el comercio atlántico con las potencias europeas, algunas ciudades-estado locales, como Benín y la yoruba Oyo, se hicieron poderosas política y económicamente, mientras que otras, como Ife, declinaban, aunque esta última conservó su importancia como centro religioso. Oyo, al borde de la sabana entre Ife y el río Níger, supo explotar su posición para actuar como intermediario comercial y pudo organizar un ejército de caballería en las praderas libres de mosca tsé-tsé. Durante el siglo XVII, Oyo impuso su supremacía el reino de Nupé y sobre sus parientes yoruba, establecidos más al sur, y gran parte del comercio de esclavos de Nigeria se trasladó desde Benín a puertos como Badagri y Lagos.

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