Historia de Namibia

La historia de Namibia se remonta casi al origen de la humanidad por la presencia de algunos de los primeros homínidos conocidos, pero el resto de su historia es poco conocida y poco estudiada hasta la llegada de los navegantes portugueses en el siglo XV.

Bandera de Namibia.

Durante la expansión, conquista y colonización europea la región cambió de manos hasta en cuatro ocasiones hasta su definitiva independencia de Sudáfrica en 1990.

Prehistoria de Namibia

Período remoto

Los primeros homínidos que poblaron esa parte de África y de los que se tiene noticia fueron los Australopithecus africanus, que vivieron hace unos cuatro millones de años en toda la parte de África que va desde Etiopía hasta Sudáfrica.[1]

A los 2 millones de años aparece el homo ergaster, que es el primer homínido en salir del continente africano para comenzar a poblar la Tierra. De esta forma, durante un pequeño período, las dos primeras especies de homínidos coexistieron.[2]

Hace 1,7 millones de años o incluso antes aparece el homo erectus, que ya comienza a realizar acciones de caza, y hacia el 500 000 a. de C.. llegan los primeros conocedores del fuego, del que ya se tenía conocimiento un millón de años antes en África del Este.[2]

Hace unos 250 000 años apareció el homo sapiens, descendiente del ya citado homo erectus. En Namibia se descubrió entre 1969 y 1982 una colección de pinturas rupestres en la cueva de Hunsber, al norte del róo Orange, que es una de las primeras representaciones artísticas encontradas en África, con una antigüedad comprendida entre los 27 000 y 25 000 años.[3]

Progresivamente, estos grupos de cazadores-recolectores fueron evolucionando hacia los bosquimanos que vivieron en el país, formando tres grupos distintos, pero con algunas características que los diferenciaban entre ellos.

Primeros pobladores reconocibles

Es bien conocido que la situación étnico-lingüística de Namibia cambió alterada con la llegada de los primeros pueblos bantúes en el territorio, que es un hecho relativamente reciente, y que podría haberse dado hace no más de 2000 o 2500 años. Previamente el registro arqueológico y los estudios genéticos hacen presuponer que Namibia estuvo poblada sólo por pueblos genéticamente relacionados con los modernos joisánidos, que hablan lenguas joisanas. No está claro que todos estos joisánidos tuvieran un origen común si bien comparten algunas características fenotípicas, lingüísticas y culturales que los diferencian notablemente de los bantúes. Se conoce que los modernos joisánidos de África Austral hablan lenguas de tres familias lingüísticas distintas: las lenguas kxoe, las lenguas tuu (o taa-ǃkwi) y las lenguas kx'a (o juu-ǂhõã).

Actualmente el principal grupo étnico, que posiblemente era también el más extendido a la llegada de los bantúes era el grupo étnico nama(o Namaqua), que eran básicamente pastores y cazadores-recolectores, cuya presencia como grupo étnico hotentote más o menos reconocible se al año 500 d.C., destacándose especialmente la cría de ovejas y cabras, hacia el río Orange. El idioma nama pertenece a la familia kxoe.

Otro grupo étnico importante es el de los llamados tradicionalmente " bosquimanos" o más propiamnete !kung-san que hablan una lenguas de la familia kx'a.

La Edad del Hierro de Namibia

Es posible que las ramificaciones del Gran Zimbabue llegaran hasta Namibia durante su Edad del Hierro africana.

La expansión bantú que cambiaría la composición étnica, cultural y lingüística de la mayor parte del continente africano se habría iniciado hacia el 1000 a. C. proceden de África Occidental, hacia el siglo IV d. C. está testimoniada la presencia arqueológica en Sudáfrica, por lo que su presencia en Namibia se habría dado hacia los primeros siglos de nuestra era.[4]

En el siglo IX los Damara (o Bergdama) entraron en Namibia; no está claro su origen, pues hablan una lengua khoisan aunque sus rasgos físicos los asemejan a los bantúes. Se establecieron en la región de pastos del centro de Namibia conocido como Damaraland.

Hacia el año 1000 d. C. florecieron los poblamientos mapungubwe, que fueron el núcleo de la civilización shona. Dicha civilización floreció en la parte occidental de Zimbabue y, aunque es muy poco lo que se sabe, su presencia o influencia es posible que llegara a la parte oriental de Namibia. Su riqueza se basaba en la ganadería y el comercio de marfil y oro.[5]

La civilización mapungubwe fue entrando en decadencia y siendo sustituida progresivamente por la del Gran Zimbabue hacia el 1200 d. C. Existen pocos estudios sobre la organización y cultura del territorio durante el período equivalente a la Edad Antigua y la Edad Media en Europa. Es posible que el imperio del Gran Zimbabue llegara hasta Namibia con más o menos intensidad entre los siglos XII y XVII, o al menos su influencia comercial; pues dicho imperio debió dominar el comercio y la cultura del África meridional durante esa época.[5]

En el norte de Namibia (y en zonas cercanas de Angola y Zambia se establecieron los ovambo y sus afines los kavango, ambos bantúes de economía basada en la agricultura, la ganadería y la pesca, aunque también producían objetos de metal. Raramente se aventuraban más al sur, cuyas condiciones no se adaptaban a su economía, pero comerciaron extensamente sus herramientas. En la actualidad los grupos demográficamente más importantes de Namibia hablan lenguas del grupo kavango-bantú suroccidental, que presumiblemente están relacionados con los primeros pueblos bantúes que entraron en Nambiia. La influencia de las tribus bantú antes citadas se fue haciendo sentir paulatinamente hacia el sur del país durante los siglos siguientes.

Más al sur habitaba el pueblo de lengua khoikhoi de piel amarillenta, que los holandeses denominaron "hotentot" (término que hoy en día está en desuso, prefiriéndose el término khoikhoi o "joijoi"), este pueblo debe identificarse con los modernos nama, ya que su lengua parece una variante del idioma khoekhoe. La población khoikhoi se vio disminuida desde la llegada europea por diversos factores, incluso el mestizaje con los europeos dio lugar al colectivo de los basters y más tarde de los griqua. La marginalización de estos pueblos autóctonos, y la constatación de que los bantú procedían del norte en una larga migración, fueron usado tradicionalmente como argumento racista por sudafricanos blancos para esgrimir su derecho sobre el extremo sur del continente. Según ellos el pueblo negro que actualmente vive en Sudáfrica llegó primero a lugares como Namibia y de allí bajó más al sur, después de que los europeos fundaran las primeras colonias.[6] Aunque la evidencia histórica muestra que la presencia de bantúes en Sudáfrica es muy anterior a la presencia europea en el extremo sur del continente.

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