Historia de Málaga

Vista de Málaga desde el mar en 1857. Dibujo de Edward Fanshawe.

La historia de Málaga es la propia de una de las ciudades más antiguas de Europa, marcada por su situación a orillas del mar Mediterráneo en la Península ibérica. En el lugar donde se asienta la ciudad existía un poblamiento bástulo, en base al cual los fenicios fundaron la colonia de Malaka.[5]

Desde el siglo XVI, las iglesias y conventos construidos fuera del recinto amurallado empiezan a aglutinar población, dando lugar a la formación de nuevos barrios extramuros.[6]

Con la llegada del siglo XVIII la ciudad inicia una era dorada de gran prosperidad y crecimiento.[9]

Los principios del siglo XX constituyen una etapa de reajustes económicos en los que se produce un progresivo desmantelamiento industrial y unal fluctuante evolución de la actividad comercial.[20]

Con la monarquía parlamentaria y la Constitución de 1978, Málaga saludaría al nuevo siglo como un notable centro cultural, demográfico y económico del Sur español y del Mediterráneo, siendo la ciudad con mayor actividad económica de toda la CC.AA. andaluza.[21]

«Hay un lugar que el Mediterráneo halaga, donde la tierra pierde su valor elemental, donde el agua marina desciende al menester de esclava y convierte su líquida amplitud en un espejo reverberante, que refleja lo único que allí es real: la Luz. Saliendo de Málaga, siguiendo la línea ondulante de la costa, se entra en el imperio de la luz. Lector, yo he sido durante seis años emperador dentro de una gota de luz, en un imperio más azul y esplendoroso que la tierra de los mandarines.»

"Al margen del libro «A.M.D.G.»" J. Ortega y Gasset, El Imparcial, 1910.
- en referencia a sus años en el Colegio San Estanislao de Kostka en Miraflores del Palo, Málaga -[22]

Prehistoria y Edad Antigua

El territorio que ocupa la actual provincia de Málaga estuvo habitado desde tiempos remotos, como prueban el conjunto de dólmenes de Antequera, las pinturas rupestres de la Cueva de la Pileta en Benaoján, y la Cueva del Tesoro en Rincón de la Victoria o la cerámica encontrada en Nerja. En las Cuevas de Nerja han sido datadas unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad, con 42.000 años de antigüedad.[23]

Malaka fenicia

El antiguo recinto fenicio contenía un faro que da nombre al monte Gibralfaro (gíbal al-faruh, 'monte del faro').

El primer asentamiento colonial se localiza en el siglo IX a. C. en la desembocadura del Guadalhorce, en un enclave conocido como cerro del Villar,[25] desde el año 770 al 550 a. C.

Entre las actividades económicas que esta colonia desarrolló hay que hacer referencia a las industrias destinadas a la producción de púrpura y a la salazón. La ciudad tenía su propia ceca (de la voz fenicia sikka) y acuñaba moneda.

Mainake griega

La ciudad fue posiblemente la colonia griega de Mainake (en griego Μαινάκη) durante al menos dos centurias. Existen numerosos documentos que mencionan su existencia y hablan de su intensa actividad comercial.

Historiadores antiguos la situaban al oeste de Mlk, por lo que algunos autores creen que el enclave del siglo IX a. C. del cerro del Villar en la desembocadura del Guadalhorce, cuatro kilómetros al oeste del emplazamiento original de Malaka, se corresponde con la citada colonia griega que sería paulatinamente abandonada tras la batalla de Alalia, y sus pobladores autóctonos desplazados hacia la Mlk fenicio-púnica.

Dominio púnico

La segunda mitad del siglo VI a. C. es la transición entre los periodos fenicio y púnico de Málaga.

Nabucodonosor II conquista los territorios fenicios con la pretensión de apropiarse del fértil comercio tirio en el Mediterráneo, con lo que Malaka pasa a ser sobre el 573 a. C. colonia cartaginesa. En la etapa que va desde finales del siglo VI a. C. al cambio de era, los territorios malagueños son ocupados por los pobladores denominados libiofenicios. Se afianzan tanto las características mercantilistas de la ciudad, como la idiosincrasia fenicio-púnica, incluidas las devociones religiosas a dioses como Melkart, Baal o Tanit.

Los romanos conquistaron la ciudad al igual que otras regiones bajo el dominio de Cartago, en el año 218 a. C. tras las guerras púnicas.

Malaca romana

Teatro Romano de Málaga.

Los romanos unificaron a las gentes de la costa y del interior bajo un poder común. Establecieron colonos de la metrópoli que explotaron los recursos naturales e introdujeron el latín como lengua de las clases dominantes, y unos usos y costumbres que cambiarían paulatinamente la vida de los pobladores nativos. Malaka se integró a la República romana formando parte de la Hispania Ulterior. La romanización fue lenta, puesto que se han descubierto incripciones en alfabeto fenicio hasta el siglo I d.C.. El municipium Malacitanum es punto de tránsito dentro de la Vía Hercúlea, dinamizadora de la ciudad tanto económica como culturalmente, al comunicarla con otros enclaves desarrollados de la Hispania Interior y con los demás puertos del Mare Nostrum.

Estatua romana de Urania, encontrada en la finca de La Tosca, en Churriana.

Al caer la República y advenir el nuevo sistema político del Imperio, los territorios de Malaca, que ya llevaban dos siglos ocupados por los romanos, quedaron encuadrados administrativamente en uno de los cuatro conventos jurídicos en que se dividió la provincia Baetica, recién creada por César Augusto.

Según el griego geógrafo Estrabón, la urbe tenía planta irregular, al estilo propio de las ciudades fenicias.[26] Los romanos comienzan la construcción de obras importantes. La dinastía Flavia mejora el puerto y con Augusto se construye el Teatro romano. Es el emperador Tito, de la familia Flavia, quien concederá a Malaca los privilegios de municipio.

En la época romana Malaca alcanzó un notable desarrollo. Convertida en ciudad confederada, se regía por un código especial, la Lex Flavia Malacitana y su población culta y amante del arte tenía un peso importante en la villa.[ cita requerida] A este periodo pertenecen las grandes termas romanas de Malaca, encontradas en el subsuelo de la calle Pintor Nogales y de la Abadía del Císter,[28] y numerosas piezas escultóricas conservadas en el Museo Arqueológico de Málaga.

En lo referente a algunos aspectos sociales, como la vida espiritual, existían diferencias de culto en función del origen étnico. La economía y la riqueza del territorio obedecía fundamentalmente a la agricultura de las zonas interiores, a la abundancia pesquera de las aguas que bañan el litoral y a la artesanía. Entre los productos malagueños que alcanzaron fama debe destacarse el garum malacitano que llegó a tener gran fama en la capital del Imperio.

En el año 325, año del Concilio de Nicea, Malaca aparece como uno de los pocos enclaves romanos dentro de Hispania en los que había enraizado fuertemente el credo cristiano.[ cita requerida] Anteriormente, se habían producido frecuentes levantamientos de carácter antirromano catalizados por la oposición al paganismo de los hispanorromanos asimilados al credo cristiano.


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