Historia de Lisboa

Arco de la Rua Augusta en la Praça do Comércio, la Plaza Mayor de Lisboa que se abre para el Tajo.

Lisboa tiene una de las historias más antiguas de Europa, habiéndose fundado la ciudad hace tres mil años. Es junto con Setúbal, Alcácer do Sal y algunas ciudades del Algarve la más antigua de Portugal y tras Atenas, la capital más antigua de la Unión Europea.[1] Lisboa es cuatrocientos años más vieja que Roma.

Su historia se encuentra ligada a su posición estratégica en la desembocadura del río más largo de la Península Ibérica, el Tajo. Su puerto natural era el más cómodo para el reabastecimiento de los barcos que comercian entre el Mar del Norte y el Mediterráneo. Además se encuentra en el extremo suroccidental de Europa habiendo sido un punto estratégico para las rutas comerciales con África y América.

Prehistoria

Existen vestigios de ocupación en el área que hoy es Lisboa desde hace varios millares de años. Se trata de restos de neandertales, extintos hace unos 30 mil años por la llegada del hombre moderno. Durante el neolítico, la región estaba habitada por los íberos, que residían en otros puntos de la Europa atlántica. Ellos construyeron monumentos religiosos llamados megalitos, dólmenes, menhires y Crómlechs que aún se pueden observar en los alrededores de la ciudad.

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